Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Hoy pon tus mejores anhelos al cobijo de las alas del Altísimo, refugia tus sueños en el corazón de Dios y veras que lo que Él tiene preparado para ti es infinitamente mejor.

Homilía pres027a, predicada en 20250202, con 6 min. y 24 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Feliz domingo para todos. Este domingo estamos celebrando la presentación del Señor. Son ya cuarenta días desde la celebración de Navidad y esta cifra no es coincidencia. Sucede que en la ley de Moisés estaba establecido que cuarenta días después del nacimiento tenía que darse la purificación, o mejor dicho, la culminación de la purificación de la madre que había dado a luz, y también la presentación del niño en el templo de Jerusalén. Y eso fue lo que los papás hicieron con Jesús.

Hoy quisieran dirigir nuestra atención hacia la primera lectura que es tomada del profeta Malaquías, sobre todo porque Malaquías y nos ubicamos en el tiempo, escribe obviamente antes de Cristo, y él habla de la entrada de Dios en su santuario. ¿Qué podía estar pensando Malaquías cuando dijo esas palabras? de nuevo, si miramos la cronología, seguramente lo que él estaba pensando era en la plena restauración del templo. Porque si nos ubicamos en el tiempo hacia el siglo noveno antes de Cristo, Salomón había edificado lo que se llama el primer templo de Jerusalén. De esto tenemos memoria en el primer libro de los Reyes, capítulo ocho. Primer templo de Jerusalén. Ese primer templo duró unos siglos, pero fue destruido en el siglo sexto antes de Cristo, cuando vino la invasión de los caldeos y fue destruida Jerusalén, y también destruido el templo. A partir de ese siglo sexto viene un proceso realmente de mucha humillación del pueblo judío. Y cuando Malaquías dice su oráculo, el templo no había sido restaurado. De hecho ese templo fue restaurado prácticamente en el siglo primero antes de Cristo. Es decir, es contemporáneo del mismo Cristo, y eso es lo que se llama el segundo Templo, fue restaurado por el rey Herodes. Herodes, el mismo que mandó matar a los niños tratando de eliminar al Mesías. Bueno, este Herodes sanguinario y todo como era, vio en la reconstrucción del templo una manera de ganarse la aprobación y el afecto de los judíos. Él mismo no era propiamente judío. Entonces el primer templo, el de Salomón, había sido destruido, el segundo templo es el de Herodes y es posterior a Malaquías. Entonces, cuando Malaquías dice su profecía, no había propiamente un templo, un templo digno, donde ofrecer los sacrificios al Señor. Y posiblemente lo que estaba pensando Malaquías cuando dijo; muy pronto entrará el Señor en el santuario. Tiene que ver con otra profecía que es del profeta Ezequiel. Ezequiel, en efecto, había contado, Ezequiel también es del siglo sexto antes de Cristo, Ezequiel había contado que la gloria del Señor, es decir, la señal visible de su presencia y su poder en medio de su pueblo, había huido del templo de Jerusalén por todas las iniquidades, por todas las perversiones en que habían caído los judíos, incluyendo los reyes y los sacerdotes. Entonces la gloria del Señor se había ido, pero Ezequiel anunciaba el retorno de esa gloria del Señor y anunciaba un nuevo templo. Eso está al final del libro del profeta Ezequiel. Muy posiblemente lo que Malaquías estaba pensando era en la línea de lo que había dicho Ezequiel siglos atrás. Malaquías seguramente estaba pensando que iba a haber una reconstrucción del templo y que en ese templo reconstruido, iba a habitar nuevamente la gloria de Dios, y eso era lo que para él significaba que muy pronto el Señor entrara en su santuario.

Pero aquí viene lo más bello que eso, que era como un deseo de reconstrucción material, se cumple de una manera infinitamente superior, pero infinitamente superior, cuando es el Cristo vivo, el Hijo del Dios eterno, Dios como el Padre, el que entra en el templo. Y eso es lo que celebramos en esta fiesta de la presentación del Señor. Eso es lo que estamos celebrando, que Dios entró, literalmente, entró en su santuario, porque como dice Pablo en Colosenses capítulo primero, en él habita corporalmente la divinidad. En ese Cristo que es la segunda persona de la Trinidad, que es Dios verdadero como el Padre. En ese Cristo donde habita la divinidad. En ese Cristo bendito que es Dios como el Padre. Pues se cumple lo que había dicho Malaquías, pero se cumple de una manera infinitamente superior. Es decir, ya la profecía de Malaquías era muy bella, por supuesto que era muy bella, pero lo que Dios realizó, supera, trasciende infinitamente lo que podía haber imaginado un Ezequiel, lo que podía haber imaginado, un Malaquías, lo que nadie hubiera podido imaginar, sucedió el día de la presentación del Señor. Ese es nuestro Dios, ese es el Dios que supera nuestras expectativas, que va más allá de nuestros mejores sueños. Ese es el Dios que tiene mejores ideas que nuestras ideas.

Y por eso te invito a que hoy, en esta fiesta tan particular, tan bella, que es una fiesta llena de luz, te invito a que hoy pongamos nuestros sueños, nuestros mejores anhelos, al cobijo de las alas del Altísimo. Refugia tus sueños en el corazón de Dios y verás como lo que Dios tiene preparado para ti es infinitamente mejor.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM