|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
FIESTA DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR - Demos gracias a Dios por la vida consagrada y oremos por las familias cristianas porque son la gran esperanza para que de ellas salgan nuevas vocaciones.
Homilía pres019a, predicada en 20180202, con 4 min. y 59 seg. 
Transcripción:
El Dos de Febrero nuestra Iglesia Católica celebra la fiesta de la Presentación del Señor. ¿Por qué en esta fecha? Porque según lo estipulado por la ley de Moisés, cuarenta días después del nacimiento, el niño debía ser presentado en el templo. Y efectivamente, cuarenta días después de la celebración de Navidad, estamos en el dos de Febrero.
Esta celebración también se conoce en algunos lugares como la Fiesta de las Candelas o como Nuestra Señora de la Candelaria. Una Candelaria es un gran conjunto de candelas. ¿Y qué se quiere indicar con esta abundancia de luz? Se quiere indicar lo que nos dice la primera lectura de hoy. El Señor llega a su casa, el Señor llega a su templo. Él es luz para alumbrar a las naciones, como dice el anciano Simeón en el Evangelio de hoy.
De manera que ahí tenemos la explicación de por qué celebramos en esta fecha y de por qué se le llama también la fiesta de las Candelas, o por qué se recuerda a Nuestra Señora de la Candelaria.
Para algunos de nosotros religiosos, esta fecha tiene un significado adicional. Desde hace años, por iniciativa del Papa San Juan Pablo segundo, el Dos de Febrero es la Jornada Mundial de Oración y de Reflexión por la vida Consagrada. Efectivamente, así como Cristo se consagra completamente al servicio del Padre. Según lo que dice el Salmo cuarenta. Me has dado un cuerpo y yo dije aquí estoy para hacer tu voluntad. Así también nosotros los religiosos, somos llamados por Dios para entregarnos a Él en cuerpo y alma. Esa cercanía al acto de ofrenda de Cristo es la que atrajo el corazón de Juan Pablo Segundo para declarar el Dos de Febrero como jornada especial de la vida consagrada.
Así que es una buena idea el Dos de Febrero hacer oraciones especiales por los religiosos y las religiosas en todo el mundo. Recordar sobre todo que este don tiene, como dice el mismo Papa, multitud de ramas. Tenemos monjes de clausura, tenemos hermanas de la caridad, tenemos religiosos y religiosas, misioneros. Muchas veces en muchas partes del mundo, partes difíciles, tenemos religiosos y religiosas en obras educativas, proclamando el Evangelio de Jesucristo a niños y jóvenes. Encontramos mujeres consagradas y hombres consagrados en Obras de Misericordia muy arduas y de gran generosidad, como aquellas que yo he podido conocer. Bendito sea Dios. Como es el caso de estas religiosas que ayudan a las mujeres que por distintas circunstancias han llegado al mundo de la prostitución. Todas esas obras de caridad, todas esas obras misioneras, todas esas obras educativas, toda esa vida contemplativa, pertenece a un mismo árbol que es el de la vida consagrada.
Y por eso hoy, al ver a nuestro Señor Jesucristo, que por manos y brazos de sus padres hace visible su entrega, su unión perfectísima con la voluntad de Papá Dios al ver ese momento con los ojos de nuestra alma. Demos gracias a Dios por la vida consagrada.
Y permítaseme una palabra más. Tal vez algunos o muchos de los que escuchan estas palabras son personas casadas. Tienen hijos. Te pregunto ¿Y si un hijo tuyo, si una hija tuya quisiera entregarse así a Dios? Te pregunto nomás. El ejemplo de tu vida cristiana, la amable, discreta y prudente compañía de tus consejos, podría ayudar a que un hijo tuyo, a que una hija tuya se consagrara. Piénsalo. Las familias cristianas son indudablemente la gran esperanza para nuevas vocaciones en la vida consagrada. Piénsalo y que Dios te bendiga.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|