Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Hay que tener respeto, veneración y distancia frente a los misterios de la vida.

Homilía pres005a, predicada en 20020202, con 20 min. y 27 seg.

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Transcripción:

Muy bien, amigos, estamos en la celebración de esa fiesta que le da nombre al cuarto misterio gozoso. La presentación del Niño Jesús y la purificación de la Santísima Virgen. Así se anuncia a veces ese cuarto misterio gozoso. Y uno no entiende por qué se dice presentación del Señor. Porque fueron al templo a presentarnos. Eso estaba mandado en la ley. Cuarenta días después del nacimiento llevaban al Niño Jesús al templo, cumpliendo así con la ley. Y si hacemos las cuentas, vemos que desde el día de Navidad hasta el día de hoy hay cuarenta días. Por eso estamos celebrando hoy la presentación del Señor. Esa presentación de Cristo en el templo es el cumplimiento de una promesa.

Porque Dios había anunciado que iba a visitar, que iba a llenar de su gloria al nuevo templo. Resulta que el primer templo que tuvieron los judíos fue el templo que hizo Salomón, pero fue destruido. Y dice el profeta Malaquías: La gloria de este segundo templo será mayor, y fue mayor porque Dios mismo visitó ese templo, lo llenó con su gloria en la humildad y en la hermosura del Niño Jesús. Hay muchas enseñanzas en este misterio. Por ejemplo, la obediencia, por ejemplo, la humildad. Y también es hermoso pensar en que nosotros, como dice San Pablo, somos templos y Cristo quiere también venir a nosotros. En el salmo dice que se alcen las antiguas compuertas, que se levanten los dinteles. Hay que hacer grande la entrada. Es muy grande el que viene a visitarnos. ¡Qué hermoso prepararse uno para recibir la visita de Dios! Qué hermoso pensar que Jesús mismo va a entrar en mi vida y me va a llenar de su resplandor y de su luz.

Pero hoy quiero detenerme un poquito en la otra parte del enunciado del misterio gozoso del Rosario. Nosotros decimos la purificación. Y se queda uno como extrañado, porque, desde luego, qué purificación podría ser necesaria para María. La purificación, es hacer puro. Pero María, María Santísima propiamente no necesitaba esa purificación. Con un acto de obediencia en el vacío. Pues no, no es exactamente una obediencia en el vacío. La ley de Moisés decía que después de que una mujer había dado a luz, debía permanecer en su casa, debía permanecer separada de la sociedad, podríamos decir. Por una parte, pues recuperándose en su aspecto físico, en su salud, en su fortaleza. Por otra parte, porque también tiene que ocuparse más del recién nacido. Y la palabra que se utiliza en la ley de Moisés es esa, la purificación.

Por eso es una buena oportunidad para hablar un poco sobre lo puro y lo impuro, según la ley de Moisés. Para nosotros la impureza implica siempre pecado. Pero en la ley de Moisés existen las dos cosas. Existe una impureza que proviene del pecado. Pero existe también otra cosa que se llama la impureza ritual. Es decir, es como la conciencia de un misterio grande que es necesario respetar, mantener a distancia. si es necesario cuidar y que solo cuando ha transcurrido puede ser asumido, puede ser tomado por toda la sociedad, por toda la comunidad. En general, en la ley de Moisés hay una serie de leyes sobre la pureza. Pero no se refieren a la pureza, por ejemplo, de pensamiento o la pureza de costumbres, sino se refieren a la distancia que es necesario mantener frente a los misterios grandes, sobre todo los que tienen que ver con la vida humana y con la sexualidad.

Por ejemplo, si una persona enfermaba de lepra, tenía que considerarse impuro y tenía que ser separado de la sociedad. Si una mujer tiene su periodo mensual, durante el tiempo del periodo tenía que estar separada. Hay algo extraño, hay algo raro que está sucediendo ahí, hay que producir una separación, hay que separar. Así que la purificación no indica necesariamente pecado. La purificación más bien lo que indica es hay un misterio, hay algo que está sucediendo, algo que no comprendemos. Y mientras la situación no se normalice, no podemos recibir a la persona en el seno de la sociedad. Eso es lo que significaba la purificación, porque no es que la mujer tuviera su periodo natural, entonces se convirtió en una pecadora por eso. Desde luego que no, ni tampoco la idea del principio era que si una persona tenía un brote extraño como de lepra, es un pecador. Sino más bien la situación es algo raro está aconteciendo, algo que implica la vida, algo que remueve la vida. No sabemos qué es. Pedimos un poco de distancia y después de un tiempo, por ejemplo, cuarenta días después del nacimiento, entonces ya como que la situación se considera normal, se ha normalizado la situación.

Entendemos que todo ha vuelto a su cauce y entonces puede ser recibida la persona en la sociedad. Yo creo que esta aclaración es interesante porque sé que muchos de ustedes son amigos de leer la Biblia y sé que cuando uno se encuentra con esos textos allá en el Levítico, en el en Deuteronomio, en el Éxodo, que hablan sobre pureza, sobre impureza, no se queda como despistado diciendo, Y esto por ¿Qué eso tan raro? No es tan raro, simplemente es el infinito respeto que Dios le inculca a su pueblo en medio, pues de las características también de su pensamiento pre científico. Pero es el respeto que Dios le inculca a su pueblo sobre los misterios de la vida. Hay cosas que se superan, hay cosas que saber cuidar, hay cosas de las que es mejor mantenerse un poco de distancia, respetar, venerar. Allí donde aparece una enfermedad extraña. Hay que saber respetar, venerar. En la sangre hay que saber respetar. El que ha tocado un cadáver queda impuro. Algo raro ha pasado. Así razona la ley de Moisés. Algo raro ha pasado, algo distinto, espérate. No tomes la vida y la muerte de cualquier manera.

A mí me llama la atención esto porque el tiempo en el que nosotros vivimos es un tiempo que ya no tiene nada sagrado y ya no tiene nada, nada que cuidar. Nuestro ritmo de vida es incapaz de detenerse y de tomar distancia frente a los misterios de la vida. Todo se puede manipular, todo se puede manejar, todo se puede administrar. En la ley de Moisés. Lo que se quiere es que la comunidad sepa detenerse. Espera. Porque en tu vida suceden misterios. Yo quisiera, hasta cierto punto, que nosotros recuperáramos un poco eso. No son solamente procesos biológicos que vivió y que luego murió, o que se enfermó y luego se curó, o que tuvo un hijo. Los ritmos, los ritmos del cuerpo, eso que sucede en tu cuerpo. La enfermedad también, el dar a luz, ahí hay un misterio. Esa es una señal de pare que pone la vida para que descubras que en ti sucede un misterio. Yo pienso que en ese sentido es hermoso. La purificación. Entonces la purificación es el acto de salir, es el momento de salir de esa reflexión, de esa especie de residuo, de esa conciencia de que algo distinto me ha pasado.

Cuando se habla de la purificación de la Virgen, entonces no es que ella estaba impura y la purificaron, sino lo que se está diciendo es que yo estaba viviendo densamente un misterio. En el retiro, en la soledad, vive el misterio del nacimiento de Cristo. Y hoy vemos como ella sale de esa especie de retiro, va al templo, ofrece a Jesús y se integra en la comunidad. María ha vivido en estos cuarenta días el misterio intensamente vivido. El misterio no es cualquier cosa lo que me ha sucedido. Algo ha pasado en mí. He vivido algo. Llevo algo por dentro. Y María asimilar ese misterio. Lo integra, lo asume profundamente y ofrece a su hijo en el templo, lo presenta en el templo, así como después lo ofrecerá, lo presentará para todos nosotros en el momento de la cruz, porque el nuevo templo es la cruz.

Entonces, ¿Con qué nos quedamos de esta enseñanza? Lo primero, cuando nosotros leamos en la Biblia de purificación o de impureza, no siempre es pecado. Muchas veces se refiere a los acontecimientos que marcan profundamente la vida. Esta es una enseñanza que nos ayuda a entender mejor el Antiguo Testamento. Segunda enseñanza; La ley de Moisés mandaba esos ritos de purificación, sobre todo porque quería que la gente tuviera conciencia del misterio. Cuando suceden cosas como el dar a luz o como el periodo y ritmo de la mujer, o como un cadáver que no encuentra, o como una enfermedad que no entienda. Ahí hay algo profundo, ahí hay algo misterioso. Misterio que no significa que no se pueda estudiar ni que no se pueda saber, sino es algo que me reclama, una actitud de veneración, una actitud de respeto.

Yo creo, por ejemplo, muy descontento, muy descontento de la manera como se tratan todas estas cosas de las mujeres en la publicidad. Es una cosa que a uno le da a pensar. Una cantidad de muchachitas y una cantidad de modelos que salen ahí, en las propagandas de la televisión, a todas horas, siempre para darnos el mismo mensaje. Y el mensaje es mi ritmo de vida, no me lo interrumpe nadie. Yo soy la misma y hago lo que quiera, cuando quiera, tenga o no tenga periodo, yo hago lo que quiera y como quiera. Es decir, para esa publicidad el ritmo de la mujer es solo un estorbo. Lo único que significa el periodo de la mujer en esa publicidad es un estorbo, un estorbo, que viene la tecnología a decirle mire, eso no le importe a usted, nosotros le arreglamos el problema. Como quien dice: Usted mujer, tiene un problema mensual, yo le arregló su problema para que usted haga lo que usted quiera cuando usted quiera. De profanación. De profanación. Yo no digo que no se pueda tener esa tecnología y que no se puedan tener esas soluciones para las mujeres. Lo que digo es qué manera de tratar a la mujer, qué manera de tratar el cuerpo de la mujer. Usted tiene un problema, yo le quito su problema. ¡Qué manera de tratarlo! La Biblia nos invita a otra perspectiva. Tú no tienes solamente una incomodidad.

Hay un misterio vital. Hay un misterio de vida que está sucediendo en ti. Y así como María en este retiro, después de dar a luz, así también en esos otros momentos vitales. La invitación de la Biblia es: descubre, valora, venera, venera esa grandeza de misterio que hay en ti. Una sociedad que sabe venerar, que sabe respetar, que sabe hablar con pudor y con cariño, con veneración de los misterios de la vida. Es una sociedad que también respeta la vida misma. Es una sociedad que valora. Es una sociedad en donde la vida encuentra su lugar y por eso yo creo que es una mentalidad hermosa para nosotros, todos, hombres y mujeres, frente a la enfermedad, frente a la muerte y frente a los ritmos de la vida. Una actitud distinta, una actitud de cariño, una actitud de silencio, de respeto, de veneración, de amor. Esa es una revolución que tiene que transmitirse. Esto es muy importante.

Bueno, ustedes extrañan de pronto un poco de esta predicación en lo que resulta diciéndolo en una homilía, pero es que todo lo enseña la Biblia, y estas cosas son necesarias porque muchas veces las mamás no saben cómo enseñar estas cosas a sus hijos, o particularmente a sus hijas. No hace mucho me contaba, me contaba una mujer sobre cómo había vivido, pues el el comienzo de de su desarrollo y me decía cuando eso me sucedió. Entonces mi mamá me dijo: Vaya y hable con su hermana mayor, a ver qué le enseña a arreglar eso. No, no puede ser así. La Biblia nos invita a otra cosa. Esa actitud es distinta, tiene que ser una actitud de cariño y un respeto. La madre ante la hija, el padre ante la hija, el hermano ante la hermana, tiene que tener una actitud muy diferente, una actitud realmente de veneración. Es mi hermana, está sucediendo un misterio de vida, un misterio que la deja abierta a la vida, a la posibilidad de la vida. Eso es maravilloso, eso es muy grande. Eso provoca en nosotros una actitud de la distancia que implica el respeto.

Yo creo que si un muchacho se ha acostumbrado a mirar así a la hermana, a mirar así a la mamá, cuando ese muchacho tenga novia, la mira en primer lugar como el lugar de la vida y se mira tan distinto a la mujer. En cambio la muchachita esa brincona, las muchachitas brinconas que salen en la televisión y a las que nada las detiene porque ellas pueden hacer lo que quieran cuando quieran, van generando una mentalidad, una mentalidad que es, esta se puede usar cuando sea y cuando un muchacho llega a un noviazgo con esa mentalidad, qué pobreza de noviazgo llega a utilizar a la mujer, no llega a quererla, no llega a venerarla, llega a utilizarla. Hermanos, la Biblia tiene una espiritualidad de la vida, una espiritualidad de la sangre y una espiritualidad del sexo humano, una espiritualidad tan linda, el sexo para la Biblia, todo lo que tiene que ver con la vida, con la procreación, no es un asunto de usar y votar.

Es un misterio, es un regalo de Dios. Es algo que engendra cariño, distancia, admiración, veneración. Y nosotros necesitamos mucho eso. Necesitamos recuperar esa dimensión linda de la vida, de la sexualidad, de la sangre, tener esa actitud limpia, cariñosa, esa actitud hermosa. Así se forman noviazgos distintos, así se aprende a querer especialmente a la mujer, así se aprende a venerar el misterio de la vida y de los hijos. Así la familia queda unida en torno a la presencia sagrada del Dios que da la vida. Así, nosotros, lo mismo que José y María, tendremos esa actitud de retiro y de interioridad para también ofrecer nuestras vidas a Dios.

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