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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Por encima de los condicionamientos, de las historias de traumas o heridas que puedas tener hay un Dios que es capaz de restaurar incluso lo que parecía estar dañado de nacimiento.
Homilía poc3022a, predicada en 20230412, con 4 min. y 55 seg. 
Transcripción:
¡Feliz Pascua para todos mis hermanos! Seguimos celebrando esta octava de Pascua, este día gigantesco, este día que hizo el Señor, este día que dura ocho días, de domingo a domingo. Es el día para celebrar que el amor venció, que el triunfo de Cristo es real. Y creo que ese triunfo se hace particularmente visible en la primera lectura de hoy, cuando un hombre que era lisiado de nacimiento es curado a través del ministerio de los apóstoles Pedro y Juan.
Sobre todo, quiero destacar en primer lugar aquello de lisiado o paralítico de nacimiento. Varias veces en la Escritura se hace referencia a ese tema del nacimiento. Si tú te acuerdas, en este mismo año, nosotros tuvimos en el domingo cuarto de Cuaresma, tuvimos la lectura de la curación de un ciego. Y ¿cómo era ese ciego? Ciego de nacimiento, ciego de nacimiento, atención a eso. Y si nosotros nos vamos, por ejemplo, al Antiguo Testamento, al libro de los Salmos, en el gran salmo del arrepentimiento, el gran salmo de arrepentimiento de David, mira lo que él dice: «Pecador me concibió mi madre», es decir, como que desde mi nacimiento estoy marcado por el pecado. Y aquel ciego estaba marcado por la ceguera desde el nacimiento, y el paralítico de hoy, era paralítico desde el nacimiento.
¿Por qué esto es tan importante? Porque mira la palabra misma naturaleza viene del verbo latino para decir nacimiento, es el verbo n?scor, que quiere decir nacer. Y ese verbo latino indica lo que uno realmente es, lo que uno es de nacimiento. Porque lo que tú eres de nacimiento, eso es lo que está detrás del concepto filosófico de naturaleza. Naturaleza es lo que tú tienes, es lo que tú eres de nacimiento, esa es tu realidad de nacimiento. Entonces, cuando se dice que una persona es ciega de nacimiento, es como decir, nada que hacer, ya es es así. O cuando decimos que una persona es paralítico de nacimiento, es como decir nada que hacer, ya esa persona se queda así.
Lo que somos de nacimiento parece que nos marca profundamente. Incluso en español hay algunas expresiones que tienen que ver con eso. Hay una que es bastante fuerte, bastante brusca, que se utiliza algunas veces en España sobre todo, cuando se dice: Mira, es que es de mala leche. ¿Qué se quiere decir con eso? Que una persona que desde que empezó a alimentarse, o sea un poquito después de su nacimiento, ya lo que recibió fue como veneno, mala leche, mala leche de la mamá. Es una persona que está repleta de veneno porque desde el principio se alimentó de veneno, eso fue lo que recibió, como decir, desde el principio es una persona que está llena de podredumbre, llena de maldad o llena de veneno, esa es una expresión que tiene que ver con eso.
Entonces, démonos cuenta lo que implica cambiar algo que es de nacimiento, lo que implica cambiar algo que parece imposible de cambiar. Y ese es Dios, ese es Dios, Él que va más allá de los condicionamientos, no solo de los condicionamientos sociales, no solo de los condicionamientos por los pecados que tú has cometido, no solo los condicionamientos por aquello que la vida te ha traído, por encima de lo que la vida te ha echado encima, por encima de los condicionamientos étnicos, económicos, sociales, por encima de las historias de trauma o de heridas que tú hayas podido sufrir. Por encima de todo ello, hay un Dios que es capaz de restaurar incluso lo que parecía estar dañado de nacimiento. Ese es nuestro Dios, nada lo puede detener. Nada puede frenar a ese Dios que puede cambiar incluso lo que parecía imposible de cambiar lo que era de nacimiento.

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