|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El Espíritu nos ilumina interiormente para reconocernos primero en el Crucificado y luego en Él, que ha resucitado.
Homilía poc3012a, predicada en 20140423, con 5 min. y 12 seg. 
Transcripción:
Si hay algo que puede y debe quedarnos claro en la Octava de Pascua de este año, es que la Pascua está incompleta sin Pentecostés. Sin el don del Espíritu, sin la luz, la gracia, la fuerza, la dulzura, el consuelo, sin el poder del Espíritu no hay Pascua para ti, no hay Pascua para mí. La Pascua no es simplemente el relato de algo que le sucedió a alguien. Tú sabes ¿cuál es el gran problema cuando uno reflexiona sobre la Cruz? Cuando uno piensa en la cruz de Cristo, el gran problema es reconocerse uno mismo como parte de lo que está sucediendo ahí, porque la gran tentación o la gran confusión o la gran ignorancia es que uno se queda mirando la Cruz únicamente como algo, sin duda terrible, que le sucedió a una persona que está allá, está distante de mí, en la geografía, en la cultura y en el tiempo. Y si yo veo el sufrimiento de Cristo allá, y si no veo mi propio sufrimiento crucificado con el de Cristo, entonces el amor de la Cruz queda también ajeno y queda también distante de mi propia historia de búsquedas y de amores.
Por eso necesitamos una luz especial, que es la que nos permite reconocer en ese Cristo inocente y orante de la Cruz, reconocer quiénes somos nosotros y reconocer que esa abundancia de amor y de ternura, nos está esperando a nosotros, porque también fue sangre derramada por el perdón de nuestros pecados. Bueno, el que hace esa conexión, el único que puede lograr esa conexión entre lo que se ve afuera y lo que nosotros somos adentro es el Espíritu Santo. Es el Espíritu el que interiormente nos ilumina, es el Espíritu el que nos levanta, es el Espíritu el que nos enseña todas las cosas, como anunció Cristo.
Bueno, esto que dije de la Cruz, ahora hay que aplicarlo también a la Resurrección. Sin el Espíritu Santo, la resurrección de Cristo queda más o menos como una historia de novela, o como una historia de ciencia ficción, o como una historia de mitología. Una persona que había muerto y que ahora vive. Uno de los funcionarios romanos que tuvo que juzgar al apóstol San Pablo cuando hubo tantas acusaciones contra este apóstol de parte de los judíos, uno de esos funcionarios trataba de resumir la vida y la predicación de San Pablo diciendo: -Pues este es un hombre que anda hablando de un tal Jesús que murió, pero Pablo dice que está vivo. Eso es todo lo que él logró entender, no entendió nada, mejor dicho, porque no se trata de revivir un cadáver, ni se trata simplemente de la victoria de una persona que ha logrado algo que nadie había logrado, no se trata de eso. Es mucho más que eso.
De lo que se trata en realidad es de que en la cruz de Cristo ha quedado crucificado aquello que nos humillaba o oprimía y disminuía, y aquello que nos mantenía en la oscuridad y en la culpa y, por consiguiente, en la resurrección de Cristo, nosotros somos levantados, como el paralítico de la primera lectura de hoy, en el capítulo tercero de los Hechos. Es el Espíritu el que nos levanta de nuestra postración. Venimos como ese hombre, venimos lisiados de nacimiento, estamos impedidos de comprender muchas cosas, estamos impedidos de ponernos en camino para servir a los demás, porque siempre tenemos pretextos para no servir y para no ayudar. Pero viene el Espíritu, ese Espíritu que obra, que sopla con poder y que transformó la vida de Pedro y de Santiago y de Juan. Y por eso, con la autoridad y el nombre de Cristo, este lisiado de nacimiento puede ponerse en pie y puede danzar, y puede saltar y puede alegrarse.
Mis hermanos, vamos a vivir esta Pascua de una manera distinta, vamos a recibir esa gracia del Espíritu, sin Espíritu no hay Pascua para ti. Yo sé que Pentecostés está todavía unas semanas por delante. Pentecostés todavía tiene que esperar unas semanas, pero tú no tienes que esperar ese tiempo para clamar la gracia y el don del Espíritu en tu corazón.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|