Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

La flor de alegría de la Pascua tiene su raíz en el dolor de haberse apartado de Dios y en la humildad para recibir el regalo de su amor.

Homilía poc2024a, predicada en 20220419, con 6 min. y 34 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Cuando uno escucha una escena tan hermosa, tan conmovedora como la que nos presenta el Evangelio de hoy. Ese encuentro entre María Magdalena y nuestro Señor Jesucristo, tal vez uno siente que alegría sería tener una experiencia semejante. Cuando uno mira el gozo, la valentía de los apóstoles en Pentecostés, seguramente uno piensa ¡qué bello tener ese fuego! ¡qué impresionante debe ser esa experiencia!

Pero hay algo en lo que se parecen la primera lectura en la que habla Pedro y el Evangelio que nos presentó a María Magdalena. María Magdalena nos dice el texto, estaba llorando. El llanto le dio ojos para encontrarse con Cristo. En la primera lectura, Pedro dice ustedes crucificaron al Señor. Estas palabras les traspasan el corazón. Nos dice San Lucas. Y a partir de ese dolor. Viene la búsqueda del bautismo de la comunidad y del Espíritu. Lo que quiero decir es que el dolor del arrepentimiento en la primera lectura. Y el llanto de María Magdalena en el Evangelio van en paralelo. Hay un dolor, pero un dolor que se abre a la experiencia del Resucitado, al don del Espíritu Santo. Da la impresión de que cuanto más profunda es esa humildad. Cuanto más profunda es la humillación de la persona frente a Dios, más se limpia su corazón, más se le despeja la mirada para poder reconocer la presencia del Resucitado y para poder recibir la acción del Espíritu.

Esta es una gran diferencia entre la fe cristiana y otra clase de experiencias religiosas como puede ser la meditación trascendental, como puede ser la nueva era. Como pueden ser esas experiencias que algunas personas hoy buscan con avidez. En esas experiencias mentales cerebrales, lo que la persona hace es buscar lo que ellos llaman la iluminación o buscar la unidad con el universo. Pero usted nota que hay un elemento que no aparece y que sí es propio de nuestra fe cristiana. Ahí no está el llanto de María Magdalena. Ahí no está el arrepentimiento del que habla Jesús. El arrepentimiento del que hablan sus apóstoles. El arrepentimiento del que nos habla la Iglesia. La religión light, la religión tipo nueva era. La religión tipo budismo busca una especie de iluminación sin conversión, sin arrepentimiento, sin dolor del pecado, sin humillarnos ante el Dios eterno y santo al que le hemos fallado tantas veces. Entonces esa diferencia es bueno tenerla clara.

El tiempo de Pascua es tiempo de gozo, pero ha de ser también tiempo de humildad ante Dios, tiempo de reconocimiento de lo que nosotros somos, tiempo de conciencia de lo que hemos sido. Porque solo los corazones que se arrepienten, se abren. Y solo los ojos que lloran son capaces de ver. De otra manera. Nuestra alegría sería puramente superficial y estaríamos tal vez en un ejercicio mental cerebral, pero no estaríamos en la experiencia de la auténtica vida.

La vida nueva, la vida de Pascua, la vida del Resucitado. Lo nuestro, pues, es el camino de la humildad, el camino de la conversión, el camino del reconocimiento de cuán grande y bello es el Señor y cuánto necesitamos desde nuestra pequeñez, de esa misericordia que Él nos ha manifestado en Cristo. A Él sea la gloria por los siglos. Amén. Amén.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM