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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Que el llanto de tu tristeza no te haga ciego a la alegría que Dios te trae en Cristo y su Pascua.
Homilía poc2010a, predicada en 20130402, con 4 min. y 23 seg. 
Transcripción:
Los Evangelios durante esta semana especial que se llama la Octava de Pascua y que va desde el Domingo de la Resurrección hasta el siguiente Domingo. Los Evangelios de estos días, nos cuentan encuentros del Resucitado con algunos de sus discípulos. Hay lecciones muy profundas en cada uno de estos encuentros. Por ejemplo, el texto de hoy está tomado del capítulo veinte del Evangelio según San Juan.
Y lo que allí se relata es el encuentro de Jesús resucitado con María Magdalena. María está llorando al lado del sepulcro. Cristo se le aparece, le pregunta ¿mujer, por qué lloras? y ella no reconoce a Jesucristo. El llanto le impide reconocer a Jesucristo. La tristeza la vuelve sorda frente a la noticia de gozo, la noticia de alegría, la noticia de resurrección. Y este es el hecho que yo quisiera destacar. Esta es la enseñanza que yo quisiera que no dejáramos perder en este hermoso día. La tristeza nos puede volver sordos. Las malas noticias nos pueden volver impermeables frente a la Buena Noticia.
Tantas cosas duras que pasan en esta tierra nos pueden volver insensibles frente al abrazo que Dios quiere darnos. A uno le puede parecer increíble que una persona que estuvo entre el número de los discípulos, diríamos cercanos de Jesucristo, como es el caso de María Magdalena, no pudiera reconocer al Señor. Pero por supuesto, es que ella no esperaba algo tan absolutamente maravilloso. La resurrección.
El hecho de que Cristo resucitara estaba muchísimo más allá de lo que ellos podían suponer, de lo que ellos, los discípulos, podían incluso imaginar. Y frente a aquello que supera lo imaginable, frente a aquello que está mucho más allá de nuestras expectativas y esperanzas, es muy difícil percibir, es muy difícil conocer y es muy difícil reconocer. Eso fue lo que le sucedió. Sin duda alguna, a esta mujer. Ella tiene la experiencia de la muerte. Ella conoce la mala noticia del dolor. Ella conoce la mala noticia del poder del pecado. Ella conoce la mala noticia del poder de satanás. Pero llegar a comprender hasta dónde va el poder de Dios, hasta dónde llega el amor de Dios. Todo lo que el Señor puede hacer por nosotros, hasta vencer a la muerte, hasta triturar el dominio de satanás. Eso es algo que supera la mente humana.
Lo dice también San Pablo en su carta a los Efesios dice que Dios nos da. Nos quiere dar, nos puede dar mucho más de lo que nosotros esperamos o pedimos. Pero la lección debe quedar para nosotros. Y la lección es que la tristeza no te vuelva ciego, que la tristeza no te vuelva sordo. Aunque hayamos recibido tantas cosas que nos han desengañado, debemos mantener una lámpara encendida, una puerta abierta para el amor de Dios que nos sorprende.
¿Quieres un mensaje breve para esta Pascua? Déjate sorprender. Por el amor de Dios. Dale un espacio al Señor para que traiga una sorpresa de amor a tu vida. Es mi deseo para ti. Y una vez más, ¡Feliz Pascua!.

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