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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
No hay que tener miedo porque el Resucitado está más allá de la tumba, de los cerrojos, de los centros de poder; está más allá de lo que puede comprender el ser humano.
Homilía poc1017a, predicada en 20210405, con 4 min. y 52 seg. 
Transcripción:
Durante esta semana que se conoce como octava de Pascua, vamos a encontrar varios relatos de apariciones de nuestro Señor Jesucristo ya resucitado. Y una expresión que repite algunas veces Nuestro Señor y que yo creo que hoy también nos la dice al corazón, es No tengáis miedo. ¿Por qué habla de miedo? ¿Por qué? ¿Por qué esa invitación a que no tengamos miedo? ¿Por qué esa recomendación es indispensable? Es necesaria porque los mismos que persiguieron a Cristo iban a perseguir y van a perseguir y siguen persiguiendo a los discípulos de Cristo.
El camino de Cristo estuvo marcado por oposición, por burla, por exclusión. Y los que vayan con Cristo, los que queremos ir con Cristo, vamos a encontrar también, estamos encontrando también eso mismo burla, exclusión, humillación en mayor o menor grado, hasta el punto de que aquí cabe recordar aquella frase tan bella del cura de Ars San Juan María Vianney. Decía el cura de Ars: Si en tu vida cristiana no te estrellas contra el demonio es porque posiblemente estás caminando en su misma dirección. O sea que lo normal, lo normal en nuestra vida cristiana, es que aparezcan esos elementos, elementos de persecución, de humillación, de exclusión. Y es necesario tenerlo claro y es necesario no asustarse más de la cuenta. No tengáis miedo.
Otra razón para decirnos que no tengamos miedo es porque es muy natural en el ser humano el miedo a lo desconocido, el miedo a aquello que nos rebasa, que nos supera. Nosotros contamos, como seres humanos, contamos con una facultad preciosa que es nuestra capacidad racional y aquello que entendemos, sentimos que lo controlamos. Cuando algo nos desborda completamente y no podemos entenderlo, también sentimos que sale de nuestro control y en ese sentido, de algún modo se convierte en una amenaza para nosotros.
Pues eso es lo que sucede con la resurrección, ver que una persona ha sido torturada miserablemente y finalmente ejecutada del modo más humillante en la cruz y luego encontrártela. Eso rebasa toda capacidad de inteligencia. Por eso también el Evangelio de hoy nos habla de cómo empezó aquella mentira, de que no ha resucitado. La primera de una larguísima serie de mentiras que trata de negar la resurrección corporal del Señor. También en nuestro tiempo. Es que hay incluso algunos sacerdotes y teólogos que creen que le hacen un homenaje a la evangelización, presentándonos a Cristo como un muerto. Y creen que eso ayuda a la fe y creen que encontrar el cadáver de Cristo sería indiferente para la fe. Yo lo oí. Se lo oí a un sacerdote y teólogo.
Entonces, ¿qué es eso? Es el miedo a lo que nos rebasa. Es tratar de mantener en los límites comprensibles de nuestra racionalidad todo lo que es Cristo. Es tratar de encerrarlo en nuestra racionalidad. Pero cuándo entenderemos que el Resucitado está más allá, más allá no solo de la tumba, no solo de las paredes, los cerrojos, las prohibiciones, las bravatas de los centros de poder. Está también más allá de lo que puede comprender el ser humano. Por eso, no tengas miedo. No tengas miedo de entrar mar adentro. Aunque parezca incomprensible la grandeza de tu Señor, no tengas miedo. ¡Qué bella recomendación la que nos da Cristo! y cuanto pido que se haga realidad en mi corazón y en el tuyo. Amén.

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