Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

No somos verdaderos evangelizadores si no tenemos un encuentro personal con Cristo, si no existe la conciencia de la Buena Noticia y si no avanzamos con prisa hacia el necesitado.

Homilía poc1014a, predicada en 20190422, con 5 min. y 31 seg.

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Transcripción:

El Evangelio de hoy está tomado del Capítulo número Veintiocho de San Mateo. Preparémonos, porque esta semana se llama la Octava de Pascua, y en cada día de esta semana textos de los distintos evangelistas nos van a contar testimonios, cada uno más apasionante que el otro, sobre qué sucedió cuando aquellos discípulos del Señor se encontraron con Él ya resucitado. Esa es la hermosura que nos espera en esta octava de Pascua. Se llama octava porque tiene ocho días de domingo a domingo.

Así que estamos en el lunes de la octava de Pascua y el texto es de San Mateo, Capítulo Veintiocho. Hablábamos el día de ayer de la dirección de cómo el Señor nos pone una dirección. Nosotros íbamos hacia el sepulcro, pero como Él no está en el sepulcro, nos lanza en nuevas direcciones. Si lo piensas bien, a donde Cristo nos envía es a evangelizar. Él nos envía a compartir la buena nueva de la salvación y por eso hoy vamos a hablar de evangelización. Estas benditas y santas mujeres que aparecen en el pasaje de hoy nos dan tres lecciones fundamentales sobre lo que se necesita para evangelizar. Lo vamos a expresar con tres palabras. La primera palabra es encuentro, la segunda palabra es alegría y la tercera palabra es brisa. Encuentro, alegría y brisa.

No se puede evangelizar sin estas tres palabras. No podemos ser verdaderos evangelizadores si no hay en nosotros un encuentro personal con Jesucristo, con el que vive, con el que tiene en su mano nuestros destinos, con el que grita con sus llagas el perdón de nuestros pecados, con el que saluda con la luz gloriosa de sus ojos, regalándonos ya un pedazo de cielo. Si uno no se ha encontrado con ese gozo, si uno no ha percibido ese perdón, si uno no ha sentido esa suave claridad, si uno no se ha encontrado con él, ¿Uno cómo puede hablar de él? Uno hablará de una teoría, de una idea. Uno dirá, otros me contaron que tal vez, pero para ser evangelizadores se necesita mucho más que eso. Entonces se necesita encuentro, pero se necesita también alegría.

Si repasas el texto que se ha proclamado, te das cuenta que la palabra alegría se repite. Ellas llevaban alegría cuando salieron del sepulcro. Y el saludo que les da Cristo es Alégrense, alégrense. Este mensaje, esta Palabra de Cristo, tiene que llegar a todos nosotros, especialmente a los que estamos en la hermosa tarea de la evangelización. A veces nos concentramos tanto en los diagnósticos de lo que está pasando en la Iglesia, el problema de los abusos, la caída de las vocaciones, la lejanía de los jóvenes, la disolución de las familias, el irrespeto a la vida. Todo eso es cierto. Todo eso es cierto. Pero precisamente tú como evangelizador tienes una tarea y es contarle al mundo, ese mundo que está debajo de todo el peso de sus pecados, que hay una buena noticia, alegría y finalmente se necesita prisa.

De las cosas que me ha gustado, de las cosas que me han gustado del pontificado de Francisco, es esa insistencia en que salgamos y en que salgamos con prisa, en que seamos ágiles, en que lleguemos primero el famoso verbo primerear. Hay que llegar pronto. Cuando una persona está sufriendo hay que llegar pronto porque hay que ganarle la carrera a la depresión. Si la depresión llega primero que yo, tal vez la depresión se adueña de esa persona. Si el que trae una filosofía atea llega primero que yo, tal vez ahí vamos a tener otro ateo. Si el que tiene ideas raras por allá de nuevas eras y de yogas llega primero que yo, entonces perdí.

Cuando María fue donde Isabel, la Biblia dice que ella fue de prisa y ahora estas mujeres como María, van también con prisa a llevar la noticia. Me he convencido de que las mujeres entienden muchas cosas que el resto de la Iglesia a veces tarda en entender. Entonces, prisa, prisa, deseo de llegar primero. Condiciones para evangelizar. Encuentro personal con Cristo, conciencia de la Buena Noticia y prisa. Prisa, hay que llegar pronto. Hay que llegar pronto. Y no podemos perder esa hermosa carrera. Amén.

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