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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Hermanos hay que escoger entre la buena o la mala noticia, no hay alternativa. Escojamos conversión, es la gracia más preciosa de la Pascua.
Homilía poc1012a, predicada en 20180402, con 5 min. y 51 seg. 
Transcripción:
El Evangelio de hoy está tomado de San Mateo en el capítulo número veintiocho. ¿Qué nos presenta? Hay tanto que nos enseña que yo quisiera desarrollarlo punto por punto. Primero, démonos cuenta de cómo la buena noticia y la mala noticia empiezan a correr el mismo día. La buena noticia es que Cristo resucitó. La mala noticia es que no resucitó. ¿Por qué esta es una mala noticia? Porque si Cristo no resucitó, el camino que siguió Cristo es un camino absurdo, es un camino tonto. Por eso dice el apóstol San Pablo en la primera carta a los Corintios, capítulo quince dice: Si Cristo no resucitó, nuestra fe es vana. Y seguimos con nuestros pecados, y somos los más desgraciados de todos los hombres. Efectivamente, si nosotros somos discípulos y seguidores de Cristo. Si vamos detrás de Él y Él entra por un camino estrecho que es el camino de la cruz, el camino del sufrimiento, y nosotros seguimos todavía detrás de Él, y Él llega a una puerta oscura y temible que se llama la muerte. Y Cristo atraviesa esa puerta, y nosotros vamos detrás de él, hacia esa puerta. Y si esa puerta no lleva a ninguna parte, ¿para qué sirve ser cristiano? Por eso decía San Pablo Somos los más desgraciados de todos si Cristo no resucitó. Ir detrás de un loco, ir detrás de uno que se equivocó espantosamente, no tiene sentido. Entonces la buena noticia es que él sí resucitó, porque si él resucitó, entonces eso quiere decir que tiene sentido el servicio, el amor, el perdón, la alabanza, la pureza, la sinceridad, la justicia, todo tiene sentido, todo adquiere sentido. Y si es verdad que el cristiano encontrará oposición, burla, aislamiento, si es verdad que va a encontrar todo eso, tiene la certeza de que cuando llegue a esa puerta negra de la muerte, detrás de esa puerta está el esplendor de la Pascua. Como de hecho decimos en el Credo todos los días: creemos en la resurrección de la carne y en la vida eterna. Y en otra versión del Credo repetimos: creemos en la vida del mundo futuro. Entonces nuestra ancla está más allá del umbral de la muerte, más allá. Y eso significa que tenemos una esperanza viva. Como lo dice en varios tonos el apóstol San Pedro. Tenemos una esperanza viva, acrisolada. La buena noticia si resucitó, la mala noticia no resucitó, es un fracaso el camino de Cristo. Solo hay esas dos posibilidades, o resucitó o no resucitó. Aquí no se trata de ideas, planes, esquemas, proyectos. La pregunta es ¿Hay vida eterna de la cual goza el Señor Jesucristo y que tiene para nosotros? ¿O no la hay?. Porque lo demás lo han dicho los comunistas muchas veces, también Marx y Engels, también Stalin y todos los líderes del comunismo, llámese Fidel Castro, Hugo Chávez, el que sea, también ellos, todos ellos han querido que la gente con generosidad siga ese camino. Por eso Marx quería que la gente se entregará, incluso hasta llevar las armas, incluso hasta hacerse matar. Siguieran por el camino estrecho para construir el socialismo. Pero entonces viene una pregunta. ¿Y si me matan? Ah, pues habrás ayudado a que otros, otros allá en otro siglo, por allá, en un lejano mundo, disfruten del paraíso comunista. Y tú serás un prócer, tú serás un adelantado, pero te quedarás bien muerto para siempre. Es Cristo, como Marx, uno que promete solo para generaciones utópicas, que ya se ve que nunca llegan según miramos el comunismo. No. En verdad resucitó, pero el mismo día que empezó a proclamarse que él resucitó, ese mismo día empezó la mentira y la mentira empezó con ese soborno de las autoridades judías para que los soldados romanos dijeran no mientras estábamos dormidos se robaron el cuerpo. Con razón se burla San Agustín y dice: O sea que me estás presentando testigos dormidos, testigos dormidos son los que van a decir qué fue lo que pasó. Hermanos, hay que escoger entre la buena noticia o la mala noticia. No hay alternativa. Y tristemente, muchos en este mundo están escogiendo la mala noticia. Y por supuesto, como la mala noticia significa que no vale la pena seguir el camino de la donación, el camino del sacrificio, el camino de la pureza, el camino de la sinceridad, pues el mundo masivamente está tomando otra elección el camino del egoísmo, el camino del propio provecho, el camino de yo me lo gozo y otros verán qué hacen. Pidamos conversión. Es la gracia más preciosa de la Pascua.

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