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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Alegría, paz y misión: primeras tres consignas de la Pascua del cristiano.
Homilía poc1005a, predicada en 20120409, con 4 min. y 13 seg. 
Transcripción:
La semana de Pascua, es como un gran domingo. Por eso tiene ese nombre de octava. Lo mismo que en la serie musical. Una octava empieza y termina en el mismo punto pero más alto. En la octava musical tenemos las notas Do, Re, Mi, FA, Sol, La, Si y nuevamente la nota Do. Pero el segundo Do se encuentra arriba del primero. Es como un círculo que se levanta como una espiral hacia arriba. Lo mismo sucede con la octava de Pascua. Es un círculo que contempla la victoria de Cristo y que se eleva junto con él hacia la grandeza del amor que nos aguarda. Porque ese Cristo y esa puerta son el mismo Cristo y la misma puerta que aguardamos nosotros, que hemos puesto nuestra fe en Él. ¿Cómo vamos a vivir esta octava de Pascua? Vamos a vivirla entonces, en la gozosa contemplación de Jesús. Los evangelios de cada uno de estos días nos recuerdan esos testimonios de aquellos que se encontraron con el Señor, llamados por su amor, bendecidos con su presencia, saludados por su victoria. Estos hombres y mujeres son los primeros testigos de aquellas bases fundamentales, de aquellos cimientos, cimientos de nuestra fe. Hoy, por ejemplo, tenemos un texto del Capítulo Veintiocho de San Mateo. Se trata del último capítulo de este Evangelio, que además es el más extenso de todos. Y en este capítulo y en este pasaje, encontramos tres momentos. Jesús saluda a las mujeres invitándolas a la alegría. Luego les dice: No tengáis miedo. Y luego las pone en camino, indicando que en Galilea Él se dejará ver de sus discípulos. La alegría, la paz y la misión son los tres momentos de la resurrección o de esta manifestación del resucitado. Tomemos esas tres palabras y hagámoslas nuestras. Alegría, paz, misión. Alegría porque Cristo ha vencido. Paz porque su victoria también es nuestra. Misión porque hay muchos que todavía no lo saben. Alegría porque el yugo del pecado ha sido quebrantado. Paz porque hemos sido sanados y porque el Señor está a nuestro lado. Misión porque hay muchos que todavía gimen bajo el peso de sus cadenas. Alegría el Señor ha resucitado. Paz también nosotros resucitaremos. Misión hay que participar. Esta noticia a todas las naciones, en todos los lugares, con todas las lenguas, por todos los caminos. El Señor verdaderamente ha resucitado, y en Él está nuestra esperanza, nuestro gozo y nuestro anuncio.

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