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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Nuestra fe no es fantasía e ilusión, está a la vista, pero también es ver más allá, es creer. ¿Recibimos y entendemos los signos de Dios en nuestra vida? ¿Llegamos a lo que Él nos quiere mostrar?
Homilía pasc036a, predicada en 20220417, con 5 min. y 21 seg. 
Transcripción:
¡Muy feliz Pascua para todos! Cuánto bien nos trae esta celebración después de tantas cosas tan duras que muchos hemos tenido que vivir. Lo repito, el Señor ha resucitado. Feliz Pascua para todos. Mis hermanos queridos, la lectura del Evangelio de hoy nos aproxima de un modo único al gozo de la noticia de la resurrección. María Magdalena lleva esta preocupación que ha pasado con el cuerpo de Cristo. Ella teme que lo hayan robado, que lo hayan llevado a otro sitio. Y entonces Pedro y Juan corren al sepulcro. El punto culminante está en el versículo octavo del texto que hemos oído, porque allí se nos dice que este discípulo, el discípulo amado Juan: "Vió y creyó", vio y creyó. Y quiero que de ahí tomemos unas dos o tres aplicaciones para nuestra vida. Primero: Nuestra fe no es fantasía, nuestra fe no es ilusión. No se trata de imaginar, simplemente desear. No, no es eso. Nuestra fe se apoya en aquello que está a la vista de Juan. Es un ver. Pero también, aquí viene el segundo punto; es ver más allá. Durante los próximos días vamos a encontrar testimonios de personas que vieron al Resucitado, lo vieron, pero; atención, lo fundamental en este relato de hoy es que por una parte se ve, pero por otra parte se trasciende lo que se ve. Por eso dice: "Vió. . . Esa es la parte de la evidencia con los ojos físicos . . .y creyó." Creyó. Ese es el trascender, el simple ver. Es el ir más allá. Ese creer no se opone al ver, sino que ese creer es la prolongación del ver. Se ve el signo y se cree en lo que el signo muestra. Lo que el signo significa. Juan había estado en el día de la crucifixión de Cristo. Juan estuvo hasta el final. Cuando la lanza aquella rompe el costado de Cristo y brotan sangre y agua. Juan había acompañado ese momento, esos minutos angustiosos, porque ya iba a empezar el día sábado, en que envuelven apresuradamente el cuerpo de Cristo en unos linos, y, y lo ponen en el sepulcro. Juan sabía cómo habían quedado las cosas en el sepulcro. Cuando vuelve por la noticia que lleva a María Magdalena, encuentra todo. Están los linos, está la tela que cubría el rostro de Cristo lo que llamamos el sudario, estaba ahí, todo estaba, menos el cuerpo de Cristo. Si se hubieran llevado un cadáver, no dejarían todo lo que dejaron. Entonces te das cuenta cómo él ve. Él ve, pero ve también más allá. Ve y cree. El creer prolonga el ver. El creer no se opone al ver, El creer no cancela el ver, el creer no reemplaza el ver, sino que a partir de lo que vio, creyó. Eso vale también para nosotros. Cuántas señales, cuántos signos, ¿Cuántos signos están en nuestra vida?, ¿Los estamos recibiendo?, ¿Los estamos entendiendo?, ¿Estamos llegando a lo que Dios nos quiere mostrar; ese Dios vivo que tanto nos ama? ¡Feliz Pascua! Feliz Pascua para todos.

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