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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Las llagas que no son deshonra en el cuerpo glorioso de Jesús para nosotros son esperanza pueblo que peregrina.
Homilía pasc034a, predicada en 20210404, con 4 min. y 15 seg. 
Transcripción:
¡Feliz domingo y feliz Pascua para todos!. Feliz Pascua, decimos, después de más de un año de dolor, de dificultad, que se está viviendo todavía en tantos lugares del mundo, incluyendo por supuesto, mi país, a veces uno duda sobre si puede hablarse de felicidad, cuando hay tantas dificultades de salud, cuando hay tantas personas que ya no están con nosotros, cuando la economía se manifiesta en crisis, cuando hay tanta polarización dentro y también fuera de la Iglesia. ¿Cómo puede hablarse de una Pascua feliz en estas circunstancias? ¿Cómo puede hablarse del triunfo de Cristo en estas circunstancias? ¿Cómo puede predicarse la victoria del Señor en estas circunstancias? Y sin embargo, lo hemos dicho y lo repetimos: Feliz Pascua. Siempre me llamó la atención que el Resucitado quisiera conservar en su cuerpo las huellas del tormento, las llagas terribles, los agujeros de los clavos. Piensa qué imagen más horrenda que puede ser más terrible que ver esas ¡llagas! Y Cristo quiso que se quedaran con Él en su cuerpo resucitado. Por eso pudo mostrárselas a Tomás, como lo vamos a encontrar en el Evangelio del próximo domingo. Si, Cristo quiso que quedaran ahí sus llagas, de tal manera que si Él en el cielo tiene esas llagas, nosotros en la tierra pudiéramos ya tener un poco de su gloria. No, Él no rompió el vínculo que le une a nosotros, su cuerpo glorificado, ese cuerpo que salió del sepulcro, ese cuerpo que no podía ser retenido por los lazos de la muerte, es de nuestra naturaleza, es algo nuestro. Lo que pendió de la cruz es algo nuestro, lo que se levantó del sepulcro. Cristo no rompió el lazo con nosotros, Cristo no deshizo con su resurrección el misterio de la Encarnación. Cristo mantuvo ese lazo y lo mantiene para siempre. Para siempre. Para siempre somos suyos, para siempre Él es nuestro. Y desde la gloria del cielo nos lanza ese lazo, esa cuerda de esperanza. Así como nuestras llagas atraviesan el umbral de la muerte y se han quedado para siempre en su cuerpo. De tal manera que las llagas que no son deshonra en su cuerpo glorioso son en cambio, esperanza para nosotros, pueblo que peregrina. Por esas llagas benditas, glorificadas, tan reales, tan horrendas y tan bellas, por esas llagas podemos decir y podemos repetir Feliz domingo, feliz, feliz esperanza, feliz Pascua para todos.

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