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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
¿A quiénes se refiere la Biblia cuando habla de "arquitectos" que han desechado a Cristo, piedra angular?
Homilía pasc023a, predicada en 20150405, con 35 min. y 42 seg. 
Transcripción:
Amigos queridos. El acontecimiento de la resurrección, rebasa de tal manera el lenguaje y el pensamiento humano, está tan completamente por encima de lo que podemos experimentar o suponer que fue indudablemente una sorpresa para todos. Fue una sorpresa para los enemigos de Cristo. Por supuesto que se imaginaban que con la cruz y el sepulcro ponían punto final a una revuelta incómoda. Pero fue también una sorpresa, una sorpresa primero incomprensible, después maravillosa, y después sencillamente jubilosa para los amigos, para los discípulos del Señor. Es muy importante, hermanos, ver cómo en la primera lectura encontramos al apóstol Pedro dando testimonio de lo que él mismo vivió. Dice: "Nosotros somos testigos". Y dice; Dice: "Dios lo resucitó al tercer día le concedió manifestarse no a todo el pueblo, sino a testigos escogidos previamente por Dios. A nosotros, que comimos y bebimos con Él después que resucitó de entre los muertos". Y pone el origen de toda la evangelización, la raíz y cimiento de toda la obra misionera. Podemos decir el fundamento de la Iglesia entera en estas palabras: "Él fue quien nos mandó predicar al pueblo". No son los discípulos los que crean el mito, la figura, el invento, la nostalgia de un Cristo vivo. Pedro tiene muy claro cuál es el sujeto. El sujeto es Él el que vive: "Él fue quien nos envió a predicar al pueblo. . . Esa frase, hermanos, hay que tomarla muy en serio . . .Cristo nos envió a predicar". Si Pedro no tuviera la certeza de que Jesús está vivo, si Pedro tuviera alguna duda, o si Pedro, peor aún supiera que Cristo se quedó muerto, esa frase sería francamente una mentira. Sería una espantosa impostura, sería un engaño detestable. Esa frase no hay otra manera de interpretarla. Hechos de los Apóstoles, Capítulo 10. No hay otro modo de interpretar esa frase. Cristo nos envió a predicar el Evangelio. Cristo es el sujeto. Cristo es la fuente. Cristo es el cimiento y es la majestad del Resucitado, el esplendor del Resucitado, es la verdad del Resucitado la que se impone por encima de la dificultad de creer. El Evangelio nos presenta igualmente la dificultad de creer, no solo el Evangelio que hemos escuchado hoy, sino también otros evangelios que oiremos estos días. El próximo domingo, Dios mediante, vamos a escuchar, por ejemplo, cómo uno de los apóstoles de Cristo francamente se resiste. No creo y no creo y no creo: "Yo tengo que meter mi mano en su costado, tengo que meter mis dedos en el agujero de los clavos" Y la majestad del Resucitado se impone amorosamente, no por la violencia, sino por la ternura y la misericordia. La bondad de Cristo se impone por encima de esa incredulidad. Así que, mis hermanos, este es el acontecimiento que estamos celebrando. Quiero terminar esta reflexión recordando una frase que está en el salmo que acompaña el día de hoy. Es el salmo de la Pascua: "Dad gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia". Y decimos: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular". Hagamos, hermanos, en este día de Pascua, una meditación sobre esa frase del salmo que captura muy bien el modo de obrar de Dios. Y captura muy bien la dificultad que nosotros, seres humanos, tenemos para adaptarnos a las vías sublimes del poder y de la misericordia del Señor. Ante todo, esa frase se encuentra en el Salmo 118. La mayor parte de ustedes o todos tienen Biblia en la casa. Ejercicio magnífico para este día de Pascua y para todo este tiempo Pascual. Vuelvan, por favor, vuelvan con amor a este texto bíblico, Salmo 118 es el salmo que describe que canta de la manera tal vez más apropiada la hermosura de la Pascua. Salmo 118. Y de ese salmo tomamos la frase que he dicho: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular". Esa frase la dijo también el Señor Jesucristo en alguna discusión con sus adversarios. ¿Qué quiere decir esa frase? Los arquitectos son los expertos, son los que saben de construcción. Y en aquella época, mis hermanos los cimientos de las construcciones, había que ponerlos sobre piedra y por lo tanto una cualidad necesarísima para un arquitecto era escoger cuáles iban a ser esas piedras llamadas sillares, cuáles iban a ser esas piedras muy, muy sólidas que puestas en su sitio, iban a servir de cimiento. En los métodos de construcción actuales lo que se suele hacer es cavar muy profundo hasta encontrar roca y luego poner una base también muy sólida, por ejemplo, de concreto o de Ferro concreto. Es la manera como solemos edificar. El arquitecto, en todo caso, tiene que encontrar esa roca, la roca que es sólida, sobre la cual se puede construir. Y normalmente los arquitectos de la época bíblica y también de la época específica de Cristo, eran buenos para eso. Al fin y al cabo, si fallaban. Si escogían una roca que no era suficientemente buena, que no era suficientemente sólida, pues lo único que podía venir después era desastre. Y por eso tenían que aprender a evaluar con los métodos de la época. No me pregunten cuáles eran. Tenían que aprender a evaluar por una cierta sabiduría transmitida de maestros a aprendices y de padres a hijos. Tenían que aprender a saber cuál es la mejor roca. Pero resulta que no siempre aciertan. A veces una roca que les parece firme se les quiebra. Pero el caso que describe el salmo, el caso que pone Cristo en esa discusión con sus adversarios es distinto. Algo que parece demasiado débil y que, sin embargo, es la verdadera fortaleza. Esta vez los arquitectos se han equivocado en la otra dirección. A veces el arquitecto se equivoca porque lo que creía muy firme se le quiebra. No hace mucho, en Bogotá, por ejemplo, tuvimos el desastre vergonzoso de la caída de un puente. Se cayó un puente. No midieron bien fuerzas, tensiones o materiales. Se cayó un puente, desastre. A veces el arquitecto se equivoca porque lo que creía fuerte no le resulta fuerte. Pero el salmo se refiere, en primer lugar, a la piedra que desecharon los arquitectos. Un arquitecto desecha una piedra cuando dice: -Ésta no es capaz de aguantar. Sobre esto no se puede construir-. Pero en la construcción hay una piedra que es fundamental y es la que se llama piedra angular. Hay distintas teorías sobre a qué se refiere la piedra angular, pero todos coinciden en que en las construcciones antiguas una piedra angular es la que viene como a recoger la mayor parte de la estabilidad y del peso de una estructura construida. Entonces, la frase lo que dice es. . . que los arquitectos, con toda su experiencia y con toda su experticia, han descartado una roca, una piedra, una piedra que no les pareció suficientemente buena, la han descartado y esa piedra que han descartado es la que Dios ha escogido. Bueno, aquí está el centro de nuestra meditación de hoy. Una piedra descartada por los arquitectos. ¿Qué tiene que ver eso con Cristo? Tiene que ver con varios aspectos de la vida del Señor. Cuando nosotros pensamos, por ejemplo, en el éxito. Cuando nosotros pensamos en lo que significa ganar, triunfar, salirse con la suya, ser el primero, pensamos que se necesitan unas ciertas características. Los líderes, los jefes, los reyes que conocemos, suelen ser personas con ciertas características. Por ejemplo, muchos de los jefes son personas sumamente duras, sumamente duras, implacables. La humanidad a gran escala y también nuestro querido departamento de Boyacá ha conocido personas así. Alguien me decía, refiriéndose al imperio y las guerras entre los esmeralderos decía: -Esa gente tiene el corazón más duro que las mismas esmeraldas que andan buscando- El capo, el jefe de una banda o de un grupo de narcotraficantes. El jefe de unos esmeralderos, el jefe de una pandilla, construye su propio nombre y su fama a base de ser implacable, despiadado, duro, sin entrañas. Los narcotraficantes que lamentablemente ha conocido nuestro país son gente así. Gente capaz de torturar hasta el extremo. Gente capaz de hacerse sentir. Gente capaz de dominar a fuerza de miedo. El mensaje que envían los duros, duros, así se les llama. Ojo con esa palabra, los duros. El mensaje que mandan los duros es: -No se le ocurra meterse conmigo porque le va mal-. Ese es el mensaje de los duros. Y si alguien osa desafiar a uno de los duros, pues entonces, por ejemplo, le mato a su hijo. Le torturo a su hija después de violarla, le incendió su casa, le secuestro, le torturo, y le mato a su papá. ¿Cuál es el problema? Atrévase a meterse conmigo, ¿No ve que yo soy de los duros? Esa misma dureza es típica en otros ambientes aparentemente más civilizados. El país probablemente más poderoso del mundo es los Estados Unidos de América. Y ustedes y yo hemos visto por las noticias cómo en países que han tenido una estrecha relación con los Estados Unidos han sucedido tragedias y sin embargo, los Estados Unidos no han intervenido. En un país, en África, en Nigeria hay un grupo radical que se llama: -Boko Haram-, de inspiración islámica. Estos han secuestrado, han hecho secuestros masivos, como decir llegar a una escuela y secuestrar preferentemente niñas. Tienen una gran predilección por atacar, sobre todo a las mujeres. Boko Haram ha secuestrado centenares de niñas, muchas de ellas son mutiladas en su cuerpo para que no puedan experimentar placer sexual. Muchas son asesinadas. Si se muestran como cristianas, las torturan y las demás son obligadas a casarse por la fuerza con líderes musulmanes. Todo eso sucede ante los ojos de todo el mundo. ¿Por qué?, ¿Por qué los Estados Unidos de América, el país que tiene la inteligencia militar, el número de satélites y las fuerzas armadas más capaces de detener semejante barbarie?, ¿Por qué los Estados Unidos no han movido un dedo para parar a Boko Haram en Nigeria? Hay una respuesta. Porque resulta que Nigeria se ha manifestado como defensora de la familia tradicional. En Nigeria no creen en el matrimonio homosexual. En Nigeria, no creen en los llamados derechos del lobby gay, de la gente homosexual que pretende imponer sus costumbres en la educación de los niños y en otros ámbitos. Países fuertes como Rusia se han plantado delante de los Estados Unidos de América y han dicho: Nosotros respetamos al ser humano, pero no vamos a aprobar leyes de corrupción de niños, con lo que ustedes sí han aprobado en Estados Unidos y en Canadá, y en Australia y en otros sitios. Pero un país tan pequeño como Nigeria sí se atreve a decirle a Estados Unidos: -Yo no voy a seguir tus normas de control de población, que esa es otra de las maneras como Estados Unidos ha pretendido imponerse sobre Nigeria. Sí, Nigeria le dice a Estados Unidos: -Yo no voy a seguir tus normas de control de población. Yo no voy a seguir tus normas sobre homosexualismo. Yo no voy a seguir tus normas sobre el nuevo modelo de familia que quieres imponer-. Entonces, ¿Qué hace Estados Unidos? Estados Unidos castiga a Nigeria dejando que los líderes de esa terrible guerrilla musulmana sigan haciendo todo tipo de desastres y desmanes. Es decir, ponte en el corazón. Ponte en el corazón lo que te estoy diciendo. Tú eres los Estados Unidos de América. Estás viendo que hay toda una crisis, una salvaje crisis que implica degollar, matar, destruir, violar. Y no mueves un dedo simplemente porque Nigeria no me hace caso a mí. Entonces, como no me hacen caso a mí, que le sigan secuestrando y violando a sus mujeres, que sigan quemando sus iglesias hasta que Nigeria aprenda que me tiene que hacer caso a mí. ¿Cuál es la diferencia entre un capo del narcotráfico?, ¿Cuál es la diferencia entre un jefe esmeraldero y los actuales Estados Unidos de América? No hay gran diferencia. Es la misma idea. ¿Por qué?, ¿Por qué? Porque hay una serie de características que son las típicas y las propias del mundo, y esas características son que si usted quiere mandar, tiene que volverse como un jefe esmeraldero, tiene que volverse como un capo del narcotráfico o tiene que volverse como Barack Obama. Usted tiene que volverse duro, implacable y que caiga quien caiga y que torturen al que sea. ¡Esa es la ley del mundo! Así surgen los narcotráficos, así se montan los imperios. Eso no es porque Estados Unidos sea un país capitalista, ni porque hable inglés, ni porque tenga protestantes. No, eso es por el poder, porque las leyes del poder en esta tierra están muy bien conocidas y hay gente incluso que ha hecho una amplia codificación de qué es lo que produce poder y qué es lo que no produce. Así, por ejemplo, en época del Renacimiento, un hombre llamado Nicolás. Nicolás Maquiavelo, escribió una obra muy conocida que se llama: "El príncipe". La obra El Príncipe de Maquiavelo describe ese tipo de estrategias, las estrategias que sirven para imponerse. Es un libro tenebroso, Es un libro escandaloso. Es un libro lleno de cosas repugnantes. Pero hay algo que uno no puede negar. Es un libro horrorizadamente realista, Causa horror decirlo, pero así es como funciona el mundo. ¿Qué es lo que dice Maquiavelo en su obra El Príncipe? -Dice que el que quiera mandar tiene que aprender a mentir, pero quedando bien; el que quiera mandar tiene que aprender a traicionar, pero quedando bien; el que quiera mandar tiene que aprender a asesinar, pero que nadie lo vincule con el asesinato. El que quiera mandar tiene que aprender a torturar y a imponerse. El que quiera mandar tiene que rodearse de gente fiel y tiene que castigar de manera implacable, sin el mínimo resquicio de piedad a los traidores. Este es el tipo de enseñanzas que muestra Nicolás Maquiavelo en su libro El Príncipe y pareciera que los actuales Estados Unidos de América, o pareciera que la gente del Occidente de este hermoso departamento de Boyacá en la sede del Imperio Esmeraldífero, pareciera que la gente hubiera leído ese libro, porque en realidad todos los que buscan el poder, todos los que creen en el poder, empiezan a actuar, empiezan a actuar de la misma manera. Un comunista ateo. -Obama dice que no es ateo-, un comunista ateo llamado José Stalin tenía, por ejemplo, esta costumbre. Él vivía obsesionado con la idea de que lo iban a envenenar y que lo iban a matar, entre otras cosas porque él mismo había matado, había mandado matar a millones y millones de personas. Parece haber datos estadísticos fiables que indican que Stalin mató más gente él mismo que todos los judíos que mató Hitler en la Segunda Guerra Mundial. Por dar una cifra. Así que Stalin. José Stalin tenía la idea de que lo odiaban. -Y por supuesto que era así-. Y que lo querían matar. Entonces él, como si fuera un narcotraficante tipo Pablo Escobar. Él era excesivamente celoso de la gente que tenía cerca, incluyendo la gente de su propio palacio de gobierno. ¿Cómo se protegía José Stalin?, un hombre que desconfiaba de todos como buen narcotraficante, como loco y déspota del poder, como tantos otros. ¿Cómo se cuidaba José Stalin? Sabiéndose que José Stalin no confiaba en nadie. Por las mañanas ponía sus dos manos en la espalda y hacía formar a todos sus sirvientes y escoltas. Los ponía así, en fila, y él mismo hacía lo que él llamaba un análisis psicológico. Entonces él iba pasando y mirando de frente a la cara y a los ojos, a la cocinera, al portero, al escolta, a la señora que le tendía la cama, a las amantes, que tuvo varias. Miraba a la cara a esta gente y si alguno se le ponía muy nervioso, entonces Stalin decía: -Hay que deshacerse de este-. Deshacerse de este es que ese día se moría esa persona. Esa es la manera como Stalin se mantuvo en el poder. Entonces él iba caminando, caminando, y de pronto resulta que la cocinera estaba como nerviosa. -¿Le pasa algo?- No, no, no. Yo estoy bien. No, usted no está bien. Esta me la matan. Ese día la mataban. Así. Así se hace el poder. Ese es el cartel de los Rodríguez Orejuela mientras duró. Así funcionan los Úsuga. Así funciona Pablo Escobar. Así funcionan los imperios de esta tierra. Así funcionan. Y esas leyes son tan conocidas. Esa manera implacable de obrar es tan conocida que cuando aparece Cristo y Cristo dice: "Amen a sus enemigos". -Oren por los que los persiguen. Sean buenos con todos. Si alguien te pide que le lleves el equipaje durante una milla, llévaselo durante dos millas. Sé generoso. Ora por todos. Así habla Cristo-. Imagínate ¿Qué sentiría Stalin que llegó a ser el emperador, el prácticamente dueño de la mitad del planeta Tierra? Imagínate a Stalin leyendo el Evangelio. . . "Y dice Jesús oren, oren por sus enemigos". ¡Ay, Dios mío! Hubiera dicho Stalin si hubiera tenido un Dios a quien rezar. ¿No? Como era ateo, pues no iba a decir. . . -Ay, Dios mío-, Imagínate a Stalin leyendo eso. Imagínate a Stalin leyendo La Pasión de Cristo: -La piedra que desecharon los expertos. Los expertos son los que saben cómo se logran las cosas en esta tierra. Los expertos son los jefes de las esmeraldas. Los expertos son los capos de la política. En muchas partes. Excepciones hay. Los expertos son los que llegan a los altos cargos. Los expertos dicen: -Sí en Nigeria van a seguir violando niñas inocentes, eso me conviene a mí, porque cuanto más se pudra ese país, más débil estará; y un día tendrá que aceptar los derechos de los homosexuales como los predicamos los Estados Unidos de América-. Esas son las leyes del mundo. Ahora entiendes lo que significa esta frase del salmo ¿Quiénes son los arquitectos? Los arquitectos son los expertos. Los arquitectos son los que se supone que saben cómo se hacen las cosas. Los expertos son los que le dicen a Pablo Escobar: -Si usted no tortura a esa muchacha que se metió para ser una espía, entonces van a seguir tratando de infiltrarle su grupo. Entonces Pablo Escobar dice: -Sí, verdad. Esa muchachita, esa reina de belleza, hay que torturarla y entonces empiezan a echarle ácido en la cara. Esta muchacha hasta que la matan. Ese es Pablo Escobar. Claro, cuando una persona de esas. Cuando una persona que sabe de eso oye el Evangelio. ¿Qué dice de Cristo? Lo único que puede decir de Cristo es que Cristo no sirve para nada, que el Evangelio no sirve para nada, que la Iglesia no sirve sino de estorbo. Los expertos, los que se creen dueños de este mundo, siempre mirarán al Evangelio y siempre mirarán a Cristo como una piedra fastidiosa, como un estorbo. Por eso dice el Salmo 118, el cual usted debería leer con juicio en el tiempo pascual. Por eso dice el Salmo 18, 118. La piedra que desecharon los arquitectos. Los expertos de este mundo miran a Cristo y sienten rabia, burla, asco. ¿De qué sirve ser bueno?, ¿De qué sirve ser sincero?, ¿De qué sirve ser manso?, ¿De qué sirve ser generoso?, ¿De qué sirve perdonar? Ponle esas preguntas a José Stalin. Ponle esas preguntas al actual gobierno de los Estados Unidos de América. Ponle esas preguntas. Y qué te van a responder? Van a responder. Si fuera un chiste me daría risa, pero lo que me da es asco. Quita eso de mi vista. Eso fue lo mismo que sintió Pilato frente a Cristo. Eso fue lo mismo que sintió Anás. A ustedes no se les puede olvidar que el arquitecto; arquitecto perdón que utilice esa palabra, porque entiendo que hay algunos arquitectos entre ustedes. No es nada personal. El arquitecto de la muerte de Cristo fue Anás. Él fue el que diseñó cómo había que matar a Jesús. Y le salió. Era un tipo experto, Anás era, el que movía los hilos. A Anás lo habían depuesto de sumo sacerdote, pero él seguía moviendo todos los hilos, y él fue el que logró la muerte de Cristo. Pero la piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Anas se salió con la suya. Anas estaba atento a las noticias allá metido en su casa para que nadie lo vinculara con nada. Él estaba quietecito. Me imagino que se había conectado a su tvcable. Estaba quietecito y tranquilo, ¡pero! con el oído oyendo. Bueno, ¿Qué pasó? Ya Pilato mandó a azotarlo, bueno, ¿En qué va la cosa?, Ya se logró la sentencia de crucifixión. Bien, vamos bien. ¿En qué va la cosa? Ya lo tienen en el Calvario. Ya se está desangrando. Perfecto. Así es. Ese es Anás. Fue el arquitecto de la muerte de Cristo, ayudado por otros. Pero ese fue el que diseñó todo. -Por ahí, como a las tres de la tarde le llegan con la noticia,- Anás, le tenemos dos noticias-. ¿Qué pasó? Pues una cosa. Lo que usted quería. Ya se murió Jesús de Nazaret. Pero pasó una cosa muy rara. Figúrese que el templo se rasgó la cortina. ¿Cómo que se rasgó la cortina? Sí, Cuando murió el Jesús ese, allá se murió, y se estaba muriendo Él, y estaba oscurísimo, se puso oscuro. ¿Usted se dio cuenta? Y cuando Él se murió, se rasgó la cortina del templo. Pues sí, muy raro, pero bueno, ya compraremos otra, No pasa nada por eso no hay ningún problema por eso, pero ¿Sí se murió? Sí. Y por ahí resultó José de Arimatea que quería enterrarlo. ¿Dónde lo va a enterrar? No, en un sepulcro. Anás era un tipo calculador, frío, de esos tipos como un capo del narcotráfico. Como esos degenerados que son los que mandan y dirigen las pandillas. Igualito. Y Anás dijo Espere, espere. ¿Dónde lo van a enterrar?, ¿Dónde lo van a enterrar? No, es un sepulcro nuevo. No, no, eso no es así nomás. Hay que ponerle seguridad a ese sepulcro. Porque acuérdese que ése dijo que iba a resucitar. Él dijo que iba a resucitar. Hágame el favor, Usted. Yo mejor no voy, vaya usted, siempre me mandaba a otra persona. Vaya usted y dígale a Pilato que necesitamos unos guardias allá, allá, para que cuiden un muerto. Pilato no sabía qué pensar de eso. Unos guardias para cuidar un muerto. Pero bueno, les hizo caso. Ese era Anás. Lo que Anás no podía suponer. Es que Cristo resucitó. Resucitó. Y después había que ver a Anás y a las autoridades judías inventando historias. -Digan. . . eso lo comenta el capítulo 28 de San Mateo - . . .Digan que mientras los soldados dormían, robaron el cuerpo-. O sea, van a poner como testigos a unos dormidos. ¿Ah? -Digan- pero ya no le funcionaron las cosas a Anás. Entonces, cuando ya no le funcionaron, empezaron a atacar a los apóstoles, pero tampoco les funcionó. Entonces mataron a un apóstol. A Santiago el mayor lo mataron. -A ver si así se amedrenta esa gente y se aplaca-. Mataron a Santiago y los cristianos se fueron de Jerusalén. Y Anás y su gente dijeron Bueno, ya controlada la situación, ¡No! Los que se salieron de Jerusalén empezaron a predicar en Samaría y empezaron a predicar en Galilea. Y entonces los sumos sacerdotes, y entre ellos Anás, desesperados porque no veían qué hacer. Y en esas aparece un judío súper fanático llamado Pablo, Pablo de Tarso, y les dice: -Oiga, yo tengo un plan para frenar a los locos esos los seguidores de Jesús de Nazaret-. ¿En qué consiste su plan?, -Y entonces Pablo tenía, Pablo era otro inteligentísimo. Pablo era un hombre de un talento superior, entonces Pablo dijo: -Mire, si nosotros empezamos a perseguirlos como ustedes empezaron, ellos se van yendo más lejos y más lejos, y siguen predicando. Lo que toca hacer es llegar rápido hasta el último punto, hasta donde está la infección. Ahí los paramos y los empezamos a traer hasta Jerusalén. Y aquí los encarcelamos o los matamos-. ¿Hasta qué punto habían llegado los cristianos en esa época? Hasta la ciudad de Damasco, en Siria. Ya estaban por allá cristianos. Y entonces los sumos sacerdotes dijeron: -Pues este tipo parece loco, es muy fanático, pero es la pieza que necesitamos-. Porque Anás era así. -Este es loco, este sádico, me sirve, este me sirve pa un trabajito-, como Pablo Escobar y como todos los narcotraficantes y como la mayor parte de los esmeralderos, ellos necesitan reclutar sadicos y enfermos mentales, porque tiene que estar uno muy mal de la cabeza para torturar a otro ser humano como tortura esa gente. Entonces Anás y sus secuaces dijeron: ¡Ah! Así que Pablo, pues Pablo está como muy fanático, pero esa pieza me sirve, me sirve, esa pieza me sirve. ¿Y entonces qué dijeron? Bueno, pues entonces mandemos a Pablo, escriba Anás dando instrucciones, escriba ahí de unas cartas de recomendación para que cuando ese Pablo llegue a la sinagoga de Damasco, los judíos de Damasco me traten bien a Pablo y a partir de ahí empecemos a barrer, pero ya no para afuera, sino barremos para adentro, de manera que los arrinconamos en Jerusalén y acabamos con los cristianos. Ese fue el último plan. Ese plan está descrito en el capítulo 9 de los Hechos de los Apóstoles. Y entonces Pablo se fue a toda prisa. Se fue con un grupo de soldados patrocinados por los sumos sacerdotes judíos. Se fue hasta Damasco porque tenía que frenar la infección de los cristianos. Y cuando iba llegando a Damasco le salió mal la cosa a Anás otra vez. Resulta que el Resucitado se le manifestó a Pablo. Y Pablo se cayó. Cayó a tierra. Y Pablo, aturdido, dice: "¿Quién eres, Señor?" Y Jesús le dice: "Yo soy Jesús; estoy vivo. Yo soy Jesús a quien tú persigues". Oiga, y el que iba a ser el gran aliado de Anás y los sumos sacerdotes cambió de equipo. Y Pablo se convierte en el gran predicador, y gracias a eso el Evangelio llega a Macedonia, a Europa, a España, bueno a España había llegado primero por Santiago, el mayor, y de España llega a muchos lugares y entre ellos a Gachantivá. Así llegó el Evangelio a Gachantivá. Ese es el triunfo del Resucitado. No le funcionó. Esta vez no le funcionó a los expertos, no le salió su juego. A Anás no le funcionó. "La piedra que desecharon los arquitectos es la piedra angular". O sea que en donde uno si puede apoyarse se llama Jesucristo. Él es mi roca, Él es tu roca. Si tienes fe en Él, se puede fundamentar la vida.

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