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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El Domingo de Pascua es nuestro verdadero "sábado": día de liberación, descanso y comunión.
Homilía pasc015a, predicada en 20120408, con 4 min. y 55 seg. 
Transcripción:
¡Feliz Pascua para todos! Este es, mis hermanos, el domingo, que es nuestro verdadero sábado. A ver si nos entendemos. El sábado para los judíos era el tiempo del descanso, pero no simplemente como receso entre dos trabajos. Receso entre dos jornadas. El sábado es el tiempo de la liberación de toda ocupación para que el corazón pueda levantarse con graciosa libertad a celebrar a Dios, a darle gracias, a recordar la dignidad que ha recibido, a unirse en dulce comunión con su Creador y Salvador. Es tan grande esta institución del sábado, es tan grande saber que en esa institución, en ese mandamiento que nosotros los cristianos recordamos con la expresión: -Santificar las Fiestas-. En ese mandamiento es donde estriba el permanente recordatorio, la permanente monición, la advertencia del amor que quiere despertarnos y que quiere que no seamos simplemente gente que trabaja y consume, gente que produce y gasta. Engranajes de una gigantesca maquinaria llamada sociedad, llamada mercado, llamada consumo. En el sábado, sentido original de la palabra, el cristiano descubre eso. El cristiano descubre que más allá de lo que pueda producir o de lo que pueda consumir, más allá del dinero que encuentre, o del que no encuentre, su dignidad no radica en ello, ni su dignidad, ni su esperanza, ni su alegría. Pero resulta que el Sábado de los judíos se quedó corto por muchas razones. El sábado de los judíos se llegó a convertir en un obstáculo incluso para percibir la libertad del amor de Dios que salva. Si recordamos muchos textos del Evangelio, allí se cuenta cómo algunas veces estos judíos consideraban que los milagros que Cristo hacía estaban o debían ser prohibidos porque los realizaba en sábado. ¿Qué indica eso? Que no habían percibido el verdadero sentido de ese descanso en Dios; es que lo esencial del sábado es ese espacio de gozoso descanso y de comunión en Aquel que nos ha creado y nos ha amado. Por eso digo que el domingo de Pascua es nuestro verdadero sábado. El Papa Benedicto dice: -Cristo es nuestro verdadero sábado-. Porque en Cristo encontramos ese descanso, esa liberación, esa comunión que era anunciada por un día particular de la semana. Es evidente que para nosotros ese encuentro pleno con Dios, ese encuentro gozoso con nuestro Creador, no tiene otro sitio, no tiene otro templo, no tiene otro espacio sino Jesús. Y por eso lo que quería significar el Sábado de los Judíos. Eso es lo que nosotros encontramos en la Pascua de Cristo. Y por eso, con toda razón, ya los primeros cristianos sabían que en ése que los judíos llamaban el primer día de la semana y que nosotros llamamos el domingo, es decir, el día del Señor. En ése día está la plena realización de lo que anunciaba el antiguo sábado en la ley de Moisés. Este es nuestro descanso. Descanso sobre todo de las pesadas cadenas del pecado. Este es nuestro descanso. Descanso sobre todo. De ese esfuerzo mental por el que queremos entronizar a nuestro ego. Este es nuestro descanso. Descanso de las ataduras, los engaños y las mentiras y tentaciones para poder levantar la mirada, para poder reconocer a nuestro Dios, para poder celebrarle con un gozo que no termina. ¡Feliz Pascua! El Señor ha resucitado y en su resurrección está nuestro descanso, nuestra esperanza y también nuestra comunión. Amén.

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