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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
¿Estamos descartando a Cristo?
Homilía pasc006a, predicada en 20020331, con 10 min. y 31 seg. 
Transcripción:
El salmo que utilizamos en la celebración de hoy. Es un salmo de victoria. Y Jesús, en su predicación lo utilizó también alguna vez cuando discutía con las autoridades judías. La frase más conocida, tal vez de ese salmo, es -La piedra que desecharon los arquitectos se ha convertido en piedra angular-. En la cruz Cristo es ese despojo, ha sido desechado, ha sido descartado. Judas Iscariote lo descartó. -Este no sirve para nada-. Los apóstoles, amigos de Él, lo descartaron. -Este no nos va a defender, ni se va a poder defender-. El sumo sacerdote lo descartó. -Este es un pecador. Es un blasfemo-. Poncio Pilato lo descartó. -Seguramente se trata de un loco. En todo caso, le tienen envidia-. Pero "Yo me lavo las manos". -Hagan con Él lo que quieran-. Jesucristo fue descartado. Su pueblo lo desechó. Él es la piedra desechada. Pero ahora el Cristo resucitado es el único que puede ofrecer salvación. El Cristo resucitado es el comienzo del universo nuevo. El Cristo resucitado es la revelación del rostro verdadero de Dios Padre. "Es la imagen de Dios invisible", nos dirá San Pablo en la carta a los Colosenses. El Cristo resucitado es la verdadera libertad de Israel. El Cristo resucitado es la verdadera justicia, es el verdadero derecho para que lo escuche Poncio Pilato. De manera que lo que decía ese salmo se cumplió, y vemos que se cumple exactamente en este día. El Cristo desechado, el Cristo descartado es ahora centro de nuestra atención, es ahora centro del universo, es ahora fundamento cimiento de la creación nueva. Por eso podemos decir históricamente, podemos decir de lo que sucedió en aquella época, pero también lo podemos decir de nuestra época. Muy fácil decir nosotros estaba equivocado. Poncio Pilato, que descartó a Cristo. Muy fácil decir nosotros. Se equivocó el sumo sacerdote porque descartó a Cristo. Muy fácil para nosotros decir -Se equivocaron los apóstoles porque descartaron a Cristo-. Pero nosotros mismos. ¿No será que a veces también estamos descartando a Cristo? La primera carta de Juan dice: "El que dice que está en Él, tiene que vivir como Él vivió, tiene que andar como Él anduvo". Nosotros descartamos a Cristo cuando no seguimos el camino que mostró Cristo, cuando nos parece que ese camino no es el que nos va a traer resultados. Nosotros descartamos a Jesucristo. Si Jesús nos invita a la humildad y nosotros decimos -la humildad es para los pendejos-, ahí estamos descartando a Cristo, ahí lo estamos diciendo. -Jesús muy bonito, pero para usted, porque para mí yo prefiero el orgullo, prefiero la soberbia-. Si Jesús nos dice que el que mire a una mujer casada deseándola ya cometió adulterio con élla en el corazón y nosotros seguimos cometiendo esa falta o cualquier otra falta, ¿Qué le estamos diciendo a Jesús? Su camino será para usted, pero yo sigo por los caminos míos, porque para eso soy muy hombre. Ahí estamos descartando a Cristo, ahí le estamos diciendo a Cristo su propuesta nos vale un millón. Si Jesús dice: "Ustedes recen por sus enemigos", y nosotros estamos amontonando en el corazón las palabras para el insulto que le vamos a meter a nuestro enemigo, o estamos revolviendo rencores o estamos repartiendo murmuraciones, ¿Qué le estamos diciendo a Cristo? Le estamos diciendo: -Mire, sus palabras muy bonitas, pero yo no les voy a hacer caso-. Ahí estamos, descartando a Cristo. Cristo tiene una propuesta. Cristo nos muestra un camino que es el camino de los hijos de Dios. Y por eso en este día de la resurrección, tenemos que preguntarnos si queremos aceptarle el camino a Cristo o si vamos a descartar a Cristo también. Claro que la mayor parte de nosotros, los que estamos aquí, tal vez hemos tenido las dos Experiencias. Es decir, hemos tenido la experiencia de descartar a Cristo, lamentablemente, pero también hemos tenido la experiencia de volvernos hacia Él y descubrir que sólo en Él se puede fundar una vida, y solo en Él se puede fundar un hogar. Por ejemplo, cuando en una pareja el resentimiento por todo lo que se ha hecho y todo lo que se han dicho es el único que reina y parece que lo único que queda en esa casa es destrucción. Pero esa pareja hace un retiro espiritual o va a un encuentro matrimonial o sencillamente cada uno recapacita, escucha un buen consejo, hace una buena confesión, ¿Qué están haciendo? Cuando el resentimiento reinaba, habían descartado a Cristo. Porque el resentimiento es el triunfo del odio, del egoísmo y de la soberbia por encima del perdón y de la misericordia. Cuando el resentimiento reinaba, habían descartado a Cristo. Pero cuando cada uno recapacitó y dijo: -Oiga, ¿Yo qué estoy haciendo?; ¿A dónde estoy llevando este barco que es nuestro hogar?, ¿A dónde lo estoy llevando? Al fracaso, a que se hunda, yo tengo que dejar mi orgullo de hombre, yo tengo que dejar mi sensibilidad de mujer, hipersensibilidad de mujer. Yo tengo que recapacitar, a base de gritos y de odios no voy a lograr nada. Yo voy a tomar una actitud distinta-. Y desde esa actitud distinta, que es la actitud que nos enseña Cristo, renace el hogar. Esa es una experiencia muy hermosa, ver que nosotros mismos hemos descartado a Cristo, hemos desechado a Cristo, porque no le hemos creído. Pero Cristo mismo nos da la oportunidad de recapacitar y nos da la oportunidad de arrepentirnos, y nos da la oportunidad de pensar otra vez. ¿Y entonces qué viene a suceder? Que luego habla uno con esa pareja y dicen: -Ahora sí tenemos hogar, ahora sí, ahora sí tenemos familia. Desde que Jesús llegó a esta casa, ahora sí hay casa. Desde que Jesús llegó a mi vida, ahora sí tengo vida. Ahora sí tengo vida. ¿Eso qué quiere decir? Que yo había descartado a Cristo. Pero ahora descubro que Él es el único fundamento. Él es la piedra angular. Él es el cimiento sobre el que puedo parar mí vida. Hermanos, esta es una gran manera de mirar la Pascua. Dos preguntas para terminar. ¿En qué cosas de tu vida has descartado a Cristo? Cristo nos habla de misericordia, de perdón. Cristo nos habla de obediencia a Dios Padre y de una vida en alabanza. Cristo nos habla de caridad, de verdad, de pureza. Ese es el lenguaje de Cristo. ¿Has aceptado ese lenguaje o sigues descartando a Cristo? Segundo, suponiendo que hay cosas en nuestra vida en las que no hemos aceptado a Cristo; ¿Qué estamos esperando? ¿Qué estamos esperando para decirle sí al Señor, para decirle: -Quiero que seas el Señor de toda mi vida. Quiero que la Pascua no sea una noticia de hace dos mil años, sino que sea la gran noticia de hoy, de mañana y de siempre.

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