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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Un retrato de Jesucristo.
Homilía pasc005a, predicada en 20010415, con 19 min. y 37 seg. 
Transcripción:
El apóstol Pedro en la casa de un hombre llamado Cornelio, hizo ese pequeño discurso que oímos en la primera lectura. Cornelio no era de familia judía, por eso decimos que era un pagano. Y como nosotros tampoco somos de familia judía, seguramente ninguno de nosotros lo es, también nosotros somos como Cornelio; es decir, nuestros antepasados fueron paganos; adoraron las fuerzas de la naturaleza, tuvieron ídolos. Pedro le habla a Cornelio y a los que están en la casa de Cornelio, gente que no conocía la Alianza, o mejor, gente que no pertenecía a la Alianza. Lo que me llama la atención del discurso del apóstol Pedro, es que resume lo que fue la vida de Cristo. Esas palabras de Pedro nos muestran bien, ¿Quién fue?, ¿Quién es Jesús? Dice Pedro: -Jesús de Nazaret-, ¿Quién es Jesús de Nazaret?, -Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él-. Son cuatro cosas. Ahí está descrito Jesús. Y es muy importante saber quién es Jesús, porque si no, el día de hoy, el día de la resurrección de Cristo, solamente se convierte como en una especie de magia. Un hombre que estaba muerto y que de pronto como que resucitó, ya no aparece más por ahí. La resurrección de Cristo no es simplemente un hecho ¡asombroso!. La resurrección de Cristo es el corazón de nuestra fe, y por eso necesitamos conocer ¿Quién es ese? ¿Quién es ese? Porque no murió por casualidad ni resucitó por magia, Cristo no murió por casualidad, Cristo no resucitó por magia. Hay que saber quién es Cristo. Y Pedro, en la lectura de hoy nos presenta el retrato de Cristo en cuatro puntos. Ungido por Dios, pasó haciendo el bien, curó a los oprimidos por el diablo, Dios estaba con Él. Ungido por Dios, ¿Qué es ungir? Pintar, estaba impregnado, untado, poseído, rebosante, lleno, oloroso a Espíritu Santo, ungido con el Espíritu Santo. De hecho, la palabra ungido lo que significa es eso -Cristo-. La palabra Cristo quiere decir ungido en la lengua griega. Cuando uno dice Jesucristo lo que está diciendo es: -Jesús es el ungido-. O sea que fíjese que en esta lectura de los Hechos de los Apóstoles, capítulo diez, está como una explicación del nombre de Cristo, porque lo primero que dice Pedro es, que: -Jesús es el Ungido-. Ungido por Dios, es lo primero. Ungido por Dios, impregnado, empapado, diríamos, rebosante del espíritu. Ungido como se ungía a los reyes ¡ungido! ¿Qué quiere decir ungido? Quiere decir señalado y separado por Dios para conducir como rey y como pastor a su pueblo. Quiere decir dotado por Dios con la fuerza para una misión particular. Quiere decir lleno de la presencia de Dios para hacer una obra. Eso quiere decir ungido. Y Jesús es el Ungido. Jesús es el Cristo. Él es Jesucristo. Jesús Cristo. Por ahí va el retrato de Cristo. Segundo elemento. Pasó haciendo el bien. La bondad, la bondad de las obras de Cristo, la bondad de las palabras de Cristo, la bondad de las actitudes de Cristo. Ahí está, podríamos decir la presencia de Dios en acción. Está Dios obrando, pasó haciendo el bien. Es tan bella esta palabra que se dice sobre Cristo que yo pienso lo más hermoso que se puede decir de una persona cuando ya se ha ido de esta tierra es eso: -Pasó haciendo el bien-. Pregunta para nosotros, ¿se puede decir eso de nosotros? Si, alguien tiene que resumir la vida mía porque yo me muera, hoy o mañana, pueden decir: ¿Por dónde pasaba hacía el bien? Pasó haciendo plata, pasó haciendo negocios, pasó haciendo su capricho, pasó haciendo lo que se le daba la gana, pasó aprovechándose de cualquiera que pudo, pasó marcando su ley, pasó regando todo en sangre, pasó matando a diestra y siniestra. Esos son retratos de personas humanas. ¿Será ese el retrato que queda de mí, o que queda de ti, cuando nos vamos? De Cristo, se dice: -Pasó haciendo el bien-, donde estuvo, hizo el bien. ¡Qué hermosa expresión! Es la señal. Podríamos decir que es la exteriorización del primer punto. El primer punto es estaba ungido por el Espíritu Santo; y el segundo punto es como la exteriorización de ese primer punto. Precisamente porque estaba lleno del Espíritu Santo, pasó haciendo el bien, donde estuvo hizo el bien. Y eso es muy hermoso, porque es una invitación a que nosotros le digamos a Cristo: -pasa por aquí, pasa por aquí-. Hay varios cantos que dicen por ejemplo, -Jesús está pasando por aquí-, ¿Sí, lo ha oido?. -Jesús está pasando por aquí y cuando Él pasa todo se transforma, se va la tristeza, llega la alegría-. Ese canto es de este capítulo. Capítulo décimo de los Hechos de los Apóstoles. Y hay otro canto que lo he oido unas poquitas veces, que lo utilizan mucho en la costa atlántica de Colombia. . . - Paséate, Nazareno, Nazareno, paséate, paséate, Nazareno, Nazareno paséate. . . Tiene ritmo de. . . yo no sé cómo se llama. Diciéndole a Jesús eso: Paséate, Paséate Es tan bonito pensar en eso. Por ejemplo, una asamblea. Estamos aquí reunidos. Paséate, Jesús, como Jesús por donde pasa, va haciendo el bien. Paséate, paséate, Jesús, paséate, pasa cerca del que está triste, pasa cerca del que está cansado, pasa cerca del que está dormido, pasa cerca del que está amargado, pasa Señor, paséate nazareno, paséate porque donde va pasando Jesús va haciendo el bien. Lo mismo, en la casa. Hay que decirle a Jesús: Paséate Nazareno, Nazareno, paséate hay que decirle a Jesús. No todo tienen que ser vallenatos y salsa, trans, rock. Hay que ponerle también otras canciones a eso -Paséate , Nazareno Nazareno-. Hay que decirle a Jesús que se pasee. Usted tiene que llegar hoy a su casa y decir Paséate Nazareno, Nazareno, paséate , paséate. . . te tienes que ir por toda la casa; irte a la cocina y decirle: -paséate por aquí- , irse alla a las habitaciones y decirle: -Jesús, paséate por aquí, paséate, que no te vayamos a ofender en esta casa, Jesús, que esta casa esté llena de ti, Jesús, porque tú eres, el que pasa haciendo el bien-. A veces cuando se hacen misas por los enfermos, también se utiliza este mismo texto. Hay otro canto que dice: -¡Pasa por aquí Jesús! Pasa por aquí, pasa por aquí Jesús, pasa por aquí. ¿Por qué?, Porque Jesús, por donde pasa, pasa haciendo el bien-. Si usted siente, por ejemplo, que está malo, no sé lo que es malo, sino que está malo, de la gastritis o de los riñones o de lo que sea, tiene que decirle a Jesús: -Pasa por aquí Jesús, pasa por aquí, porque Jesús donde pasa, pasa haciendo el bien-. Si usted tiene, por ejemplo, entre sus planes casarse, si usted tiene amigos, si le proponen un negocio, usted tiene que decirle a Jesús. Jesús en este negocio o en este noviazgo o en esta pareja que tengo. Jesús pasa por aquí, pasa por aquí, pasa por aquí Jesús, que este noviazgo, esté lleno de tu presencia. Jesús no te va a dañar nada que valga la pena y sí te va a guardar de muchos peligros que te pueden estar acechando. Una vez había una muchachita que estaba sumamente encaprichada con un noviecito que tenía. Y fue a hablar conmigo y me dijo: -es que en la casa no me dejan tener ese novio porque es que mis papás son unos amargados y mis papás son del siglo pasado, todos somos del siglo pasado, mis papás son del siglo antepasado, mis papás jugaban con dinosaurios, mis papás son muy viejitos, mis papás no me entienden y yo quiero tener mi novio-. ¿Y usted ya le dijo a Jesús, que pasara por ese noviazgo?, -no padrecito, eso si no he dicho- Hagamos una oración, vamos a decirle a Jesús que si ese noviazgo le conviene, que se afiance y que se arreglen las cosas en su casa; Pero si ese noviazgo no le conviene que se acabe. Y eso sí fue santo remedio. A los tres días habían resultado en una pelea terrible y entonces volvió. -Ahora sí entiendo que era lo que quería ese hombre conmigo. Y ahora sí entiendo a mis papás, aunque hayan jugado con dinosaurios, ahora sí entiendo a mis papás-. ¿Ven? Jesús la salvó, a esa muchacha, la salvó, seguramente de un problema muy grave en que se estaba metiendo. ¿Cómo la salvó Jesús? Jesús pasó. Y ahí es donde viene el tercer punto. Jesús cura a los oprimidos del diablo. Dónde va llegando Cristo El poder de las tinieblas le toca irse. Así como cuando llega la luz, ahorita acabó de llegar la luz y las tinieblas. . . , a correr, a correr porque llegó la luz. Donde llega Cristo, la maldad sale a correr. Hay un salmo muy lindo que dice: "Se levanta Dios y se dispersan sus enemigos. Huyen de su presencia los que lo odian" . Ese es Jesús. Y Cristo, el Jesús, el Nazareno se levanta con una luz nueva, una luz que nadie puede detener y arroja las tinieblas y aleja las tinieblas. Ven, Jesús, queremos que te levantes, en medio de nosotros. Así como te levantaste del sepulcro, levántate Jesús en medio de nosotros, levántate, alumbra a todos, expulsa las tinieblas Jesús. Y el cuarto punto es en el fondo, igual al primer punto Dios estaba con Él, Dios estaba con Él, Cristo es el lugar del encuentro con Dios. Ese es Cristo; mis hermanos, eso es lo que podemos esperar de Cristo. Pero hay una pequeña diferencia. Cuando Pedro dijo esto, se estaba refiriendo a lo que había sido la vida de Cristo antes de padecer. Y alguien podrá decir bueno, pero ya se murió. Pues claro, ya se murió y ya resucitó. ¿Y sabe cuál es la ventaja de que haya resucitado? Antes, antes, cuando todavía no había muerto, estaba como limitado porque su presencia sólo podía de alguna manera llegar hasta donde llegaba su carne, hasta donde llegaba su cuerpo. Ahora, ahora que vive resucitado entre los muertos, no hay quien lo pare. Ahora que vive resucitado de entre los muertos, nadie lo puede detener. Nadie. Ahora hasta atraviesa paredes. No ve que los discípulos estaban asustados y se les entró con las puertas cerradas. Ahora nadie lo puede asustar. Nadie tiene poder sobre Él, nada lo puede limitar. Ahora está libre para hacer esto, darnos su unción, darnos su bondad y darnos su liberación sin límites. Y por eso puede pasearse por aquí y por este pueblo y por estas familias. Y nadie le puede decir nada. No hay quien lo pare. Allá va Jesús de día y de noche. Allá va Jesús. Nadie lo puede detener. Es libre tiene vida y nos ama. Es el refugio.

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