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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
"Feliz Pascua", porque tenemos a nuestro favor un amor que es más grande que todos los poderes de esta tierra.
Homilía pasc003a, predicada en 19990404, con 12 min. y 19 seg. 
Transcripción:
Muy queridos hermanos. Esta es la celebración más importante que tiene nuestra fe católica. Se trata de la Pascua. Y por eso la frase final del Evangelio de hoy puede servirnos para comenzar nuestra reflexión. Pedro y Juan, después de haber escuchado la noticia que les llevó María Magdalena, van al sepulcro; nos cuenta el texto que hemos oído: -hasta entonces no habían entendido la Escritura, que Él había de resucitar de entre los muertos, que Él tenía que resucitar, que Él debía resucitar, que Él había de resucitar-. No habían entendido eso. Yo que he proclamado esa palabra en esta tarde, me hago esta pregunta, Y ¿cuántos de nosotros si hemos entendido eso? Porque ahí dice que los discípulos no entendían por qué Cristo tenía que resucitar. Pero ante el sepulcro vacío, entendieron por qué debía resucitar. Eso les pasó a ellos y ¿a nosotros?. ¿Qué lugar ocupa la resurrección de Jesucristo dentro de nuestra fe cristiana? Si alguno de nosotros, por ejemplo, al llegar aquí a la Iglesia, una de esas compañías que hacen encuestas, lo detuviera para hacerle una breve pregunta. . . -Pertenecemos al grupo Consultor y periodístico X, Y, Z y sabemos que usted es cristiano, que usted ha asistido muchas veces a la Semana Santa, hoy es el día de la Pascua: Cuéntenos una cosa ¿Por qué Cristo tenía que resucitar de entre los muertos?, ¿Por qué era necesario que resucitara?, ¿Qué hubiera pasado si no resucitaba a Jesucristo?- Yo pienso que muchos de nosotros estamos en la misma situación de los apóstoles cuando llegaron al sepulcro. Cuando llegaron al sepulcro vieron: las cosas, las telas, los vendajes que había tenido el Señor, el sudario que había servido para guardar su cuerpo. Vieron esas cosas, pero hasta ese momento no habían entendido por qué tenía que resucitar. Como quien dice, la pregunta que estoy haciendo, para mí mismo y para compartirla con ustedes, mis amigos es: Y ¿por qué tenía que resucitar? ¿Qué hubiera pasado si no hubiera resucitado? San Pablo dice una palabra que tal vez la hemos escuchado varias veces, en la primera carta a los Corintios dice San Pablo: -"Si, Cristo no resucitó, nuestra fe es vana"- Pero ¿por qué es así? ¿Cuál es la importancia que tiene esa resurrección del Señor? como para que nosotros digamos --ahí está el centro de nuestra fe-. Hay varios modos de acercarnos a esa explicación, porque en estos días de encuestas se pueden oír muchas cosas por la radio y se pueden ver muchas cosas por la televisión. Y qué tal que a usted lo paren por la calle y le digan: -Sabemos que usted es cristiano católico, díganos, ¿por qué tenía que resucitar el Señor?-. A uno le tocaría decir: -déjeme que voy de afán para Misa, después le respondo, otro día le respondo, ahora estoy de afán-. Tal vez muchos tendríamos o tendrían que decir eso. ¿Qué significa la resurrección del Señor? No es solamente, mejor dicho, en ningún sentido, es un volver a esta vida. La resurrección de Cristo no es comparable con la resurrección de Lázaro, aunque utilicemos la misma palabra. Lázaro fue vuelto a esta vida, a esta. Una muchachita hija de un señor llamado Jairo fue resucitada por Jesucristo, pero Cristo la volvió a esta vida. La resurrección de Jesucristo no se parece a esos actos maravillosos, ciertamente, pero que son distintos de lo que aconteció en Él y de lo que estamos celebrando hoy. Lázaro volvió a esta vida. ¿Qué consecuencia se sigue de ahí?, que después de unos meses o años, pues, Lázaro murió y tuvieron que ponerle en alguna tumba. Y su cuerpo entonces se corrompió en el sepulcro. Las personas que vuelven a esta vida no han resuelto el problema de la muerte; la hija de Jairo, el hijo de la viuda de Naín, Lázaro, que volvieron a esta vida, no resolvieron el problema de la muerte porque después de un tiempo volvieron a morir. En cambio, la resurrección de Jesucristo es algo distinto. Nos dirá San Pablo en algún lugar, "Una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere" Y la frase más importante: ¡"La muerte ya no tiene poder sobre Él"! , "La muerte ya no tiene poder sobre Él" . ¿Por qué esto es tan importante para nuestra fe? Porque lo último que le pueden quitar a uno es la vida. La manera más drástica de acabar con todos los sueños, los trabajos, los proyectos, los anhelos, los amores de uno, la manera de frenar todo lo que uno es, es precisamente destruyéndolo con la muerte. La muerte es el arma poderosa que intenta producir el silencio absoluto del adversario, es la manera de acabar toda evidencia, es la manera de aniquilar, es lo más cercano a eliminar el acto creador en la otra persona. Cuando Jesucristo vence la muerte, quiere decir que ni siquiera el arma más potente, de todos los imperios, de todos los estados, de todos los grupos, de todas las ideologías; el arma más potente de todos los siglos, en todas las culturas resultó inútil para frenar la causa de Jesucristo, resultó inútil para frenar su capacidad, su fuerza de vida. Por consiguiente, la resurrección de Jesucristo es la aparición, es la manifestación de una fuerza mayor que toda fuerza que pueda oponérsele a un ser humano. Nosotros, en estos días de Semana Santa, hemos meditado sobre el final de la vida de Cristo y hemos descubierto cómo el mal sacó todas sus garras, toda su fuerza, todo su poder, todos sus recursos para aplastar, para hundir, para acabar a Jesucristo. La vez que lo vimos más acabado, que ya no parecía ni siquiera humano, dice Isaías fue en la cruz. Destruido, despreciado, traicionado, desangrado, burlado, insultado y finalmente muerto, como quien dice, sepultado. Realmente los enemigos de Cristo, Y detrás de todos ellos, satanás, los enemigos de Cristo, empezando por el demonio, querían aniquilar, anular, sepultar, devolver a la nada a Jesucristo. Pero resulta que Él ha resucitado, y esto quiere decir que todas las estrategias del mal, el mal agotó sus fuerzas, utilizó todos sus recursos, los más terribles, los más astutos, los más potentes; todos los recursos del mal se invirtieron, se gastaron en hundir a Jesús y anularle. ¡Si, ahora resulta que ha resucitado!, quiere decir que ningún recurso es suficiente para vencer la potencia que hay en Él. Y esto quiere decir que Dios se ha declarado en favor de la vida de su Hijo Jesucristo, en favor de sus palabras, milagros en favor de su obra de liberación, que somos precisamente nosotros. La fuerza más grande es la de Aquel que vence, y lo que estamos descubriendo es que el mal utilizó toda su fuerza, todos sus recursos, hizo todo lo que pudo y fue mucho lo que pudo. Si no, vuelve a ver la cruz de Cristo, el mal hizo todo lo que pudo. Y lo que estamos diciendo es que todo lo que pudo el mal no fue suficiente, porque ahora se les escapó. Como dice el salmo -la trampa se rompió y escapamos-. Se les escapó, intentaron apresarlo, luego amarrarlo, luego debilitarlo, luego clavarlo y luego sepultarlo. Es un intento de encarcelarlo, pero se les fugó Cristo, se les fugó, Cristo se fugó de las prisiones tenebrosas del mal, Cristo se les escapó, se le escapó al mal. Todo el poder del mal no fue suficiente, la muerte no fue suficiente, la traición no fue suficiente, el odio no fue suficiente. O dicho de manera positiva, lo que hay en Cristo. El mismo Jesucristo es más fuerte que todos ellos. Esta es una noticia espectacular para nosotros, porque todo lo que Cristo quería tiene que ver con nosotros. Como decimos hermosamente en el Credo Niceno Constantinopolitano: -Todo fue todo, todo fue por nosotros y por nuestra salvación-. Y si está a favor de nosotros, esa potencia de amor, esa luz indeficiente inocultable, si está a favor de nosotros tanta sabiduría y tanta misericordia, ¿cómo no gozarnos? ¿Cómo no cantar que es Pascua? Tal vez estas palabras, amigos, nos ayuden a entender lo que no entendian los apóstoles. . . -Que Él tenía que resucitar de entre los muertos-. ¡¡Claro que tenía!!, tenía, era necesario que resucitara de entre los muertos, porque así resucitado manifiesta un poder que está por encima de todo poder. Un poder que al mismo tiempo está a favor de nuestra causa, lo cual hace que nuestra vida, ungida por el mismo Espíritu que lo ungió a Él, pueda ser una vida de rectitud y de santidad; como nos dijo Pablo en el texto de la carta a los Colosenses que hemos escuchado. El saludo cariñoso, fraterno, alegre, el saludo de hoy es Feliz Pascua. Ese es el saludo gozoso que nos hemos dado seguramente ya a todos: ¡Feliz Pascua! ¡Feliz Pascua!. ¿Por qué felicitar a tus amigos, parientes, vecinos?, ¿Por qué decirles Feliz Pascua? Porque tienes a tu favor un amor que es más grande que todos los poderes de esta tierra. El amor de Dios Manifiesto.

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