Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

La vida cristiana incluye realismo porque tanto en lo personal como en lo comunitario hay combate y debe darse real importancia a la doctrina porque ella nos acerca a la verdad de Nuestro Señor.

Homilía p073017a, predicada en 20230524, con 5 min. y 55 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Hay dos elementos que quisiera destacar de la primera lectura de hoy, que fue tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles. Son como las instrucciones finales que el apóstol San Pablo da a los cristianos de Éfeso, especialmente a los responsables de la comunidad. Y ¿de qué se trata? Las dos cosas que quiero destacar son el realismo de este apóstol, es decir, él no vive de fantasías ni de ilusiones, número uno. Y número dos, cómo él le da un lugar muy, muy particular a la doctrina, algo que hoy se desprecia con bastante frecuencia, sobre todo pretendiendo presentar lo doctrinal como opuesto a lo pastoral o a la dimensión de la misericordia. Vamos con esos dos puntos.

Primero, el aspecto del realismo de Pablo. Él les muestra lo que ve para el futuro. Antes había dicho, refiriéndose a sí mismo: «Yo no sé lo que me va a tocar. Lo que tengo claro es que de ciudad en ciudad tendré persecuciones». Es decir, que él no se hace ilusiones sobre estas cosas, él sabe lo que le toca. Y esto es muy importante asumirlo con realismo, la vida cristiana va a incluir esa dimensión de combate. Y hay una frase del santo cura de Ars, que yo creo que cabe muy bien aquí, decía San Juan María Vianney, el cura de Ars: Si en tu vida cristiana no te estrellas de frente contra el demonio es porque posiblemente estás caminando en la misma dirección de él. Es decir, la vida cristiana tiene que tener combate, tiene que tener dificultad y ese es el realismo de Pablo.

Y parte del realismo es que también dice que se van a introducir otros predicadores que van a traer confusión. Esto lo sabía muy bien Pablo porque, prácticamente, le había sucedido en todas las comunidades, en todos los lugares a donde él iba, siempre pasaba lo mismo, finalmente, él lo tiene claro. Esto va a traer siempre no solo el combate de cada uno, sino el combate dentro de la comunidad. La comunidad cristiana va a vivir también combate, básicamente ¿por qué? Y aquí entramos al segundo punto, por el elemento doctrinal. Yo he leído a algunos estudiosos de la Biblia, algunos exégetas que empiezan a cuestionar sobre el origen paulino, es decir, qué tan cerca de la vida y la enseñanza de San Pablo, están las cartas pastorales, es decir, la carta a Timoteo, las dos cartas a Timoteo y la carta a Tito. Y una de las razones que a veces arguyen estos estudiosos es que dicen que en esas cartas hay mucho, mucho énfasis en lo doctrinal y que eso no era tan característico de Pablo, falso.

Fíjate que, en este texto de la primera lectura de hoy, lo que realmente anuncia el apóstol San Pablo es: Se van a meter algunos predicadores que van a deformar la doctrina, van a deformar la doctrina. Es decir, allí donde se pierde la centralidad del mensaje, allí donde se pierde la verdad de lo que es Cristo y de lo que hace Cristo, ahí es donde nosotros nos damos cuenta que se está perdiendo el Evangelio. Cuando empezamos a hablar de Cristo de una manera que no corresponde a la verdad, ahí estamos, precisamente, traicionando el Evangelio y ahí se está torciendo el camino para la comunidad cristiana. Entonces, yo creo que es muy importante ver estos dos elementos, el realismo que tiene el apóstol Pablo al darse cuenta que la vida cristiana, tanto en lo personal como en lo comunitario, incluye combate. Y número dos, el papel importantísimo que tiene la doctrina.

Y ¿por qué es fundamental la doctrina? Porque la doctrina es la que nos acerca a la verdad de Cristo. Es decir, nosotros somos redimidos, nosotros somos salvados y transformados por el Cristo real, no por una idea nuestra. Nosotros no somos redimidos por fantasías nuestras, por ideas nuestras, por deseos nuestros, porque cualquiera de esas cosas sería el hombre salvándose a sí mismo, sería una auto redención. Y no, nosotros los cristianos no creemos en la auto-redención. Nosotros creemos que hemos recibido la redención de uno y solamente uno, que es nuestro Señor Jesucristo, a quien sea todo honor y gloria. Entonces, una falsa doctrina, sea por el lado de la Nueva Era, sea por el lado del pelagianismo, sea por el lado de la negación de la gracia, sea por el lado de una vida relajada y mediocre, cualquier deformación doctrinal finalmente, significa una negación de la verdad de Cristo y, por consiguiente, una puerta cerrada a la redención.

Esto lo tenía clarísimo San Pablo, y por eso los dos elementos que hay que destacar, los repito por última vez, realismo, porque nosotros no vivimos de fantasías. Y segundo, conciencia del lugar único que tiene lo doctrinal para la persistencia, para la perseverancia en la fe y finalmente, para nuestra propia salvación. Grandes lecciones que tenemos que recordar con frecuencia. Gracias por estar aquí y que Dios te bendiga.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM