|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Busquemos como Pablo servir a Dios con fidelidad y obediencia, ser testigos del Evangelio con coherencia, buscar la conversión de los hermanos y no reservarnos nada siendo generosos.
Homilía p072015a, predicada en 20190604, con 4 min. y 46 seg. 
Transcripción:
La primera lectura de hoy está tomada del capítulo número veinte de los Hechos de los Apóstoles. Es un discurso del apóstol San Pablo que se despide de un grupo de creyentes en Éfeso. Pablo, en efecto, movido por la inspiración de Dios, se dirige hacia Jerusalén y tiene el presentimiento muy fundado de las graves luchas que va a encontrar no solamente en su viaje, sino cuando ya se encuentre en la ciudad santa. Estas no eran puras conjeturas de Pablo. La tremenda oposición que había encontrado en tantas sinagogas de los judíos le tenía que hacer sentir lo que venía más adelante. Sí, efectivamente Jerusalén es la capital del mundo judío. Y si él ya había experimentado tanta oposición de sus hermanos judíos, qué podía esperar yendo a Jerusalén.
Por eso él da este discurso de despedida y créeme que los discursos de despedida suelen tener un gran contenido, porque aquella persona que se va, por ejemplo, en este caso para un viaje, o la persona que se va porque ya debe partir de esta tierra, usualmente trata de capturar en palabras, trata de decir en palabras cuál es el sentido de su ofrenda, de su vida, de su búsqueda. Pablo no es la excepción. Pablo nos muestra en este discurso cómo se relacionan cuatro realidades que han ocupado su corazón, su mente y su tiempo. Entresacando las palabras de él. Vemos estas cuatro realidades y nos damos cuenta que están profundamente conectadas en su corazón y nos damos cuenta que Él ha tratado de ser fiel a estos cuatro puntos.
Él habla de He querido servir a Dios. Ese es un punto. Él dice He sido testigo del Evangelio, que es la gracia de Dios. Él dice He insistido a judíos y griegos a que se conviertan. Fíjate cómo cada uno de esos elementos tiene una gran riqueza. Pero se quedarían cortos si no fuera por el cuarto punto. Y el cuarto punto es No me he reservado nada, me he entregado completamente a mis hermanos. Entonces, date cuenta. Estas cuatro estrellas brillantes en el cielo de Pablo. Servir a Dios, ser testigo del Evangelio, buscar la conversión de los hermanos y no reservarse nada. Servir a Dios que implica fidelidad y obediencia. Ser testigo del Evangelio que implica coherencia y profundidad. Insistir a mis hermanos judíos y griegos a que se conviertan. Esta es la obra de la misión de la evangelización. No reservarse nada. Aquí está la generosidad. Aquí está la abnegación. Esos son los rasgos de Pablo.
Esas son las características de este gran hombre que mirando esas cuatro luminarias que acabo de mencionar, mirando esos cuatro puntos, orientó su vida. Podemos decir que en medio de sus noches, el cielo de Pablo nunca perdió esas cuatro estrellas. Pase lo que pase, quiero servir a Dios. Pase lo que pase, quiero ser testigo del Evangelio. Pase lo que pase, voy a buscar la conversión de judíos y griegos. Y pase lo que pase, no me reservaré nada, lo voy a dar todo. Esas fueron las luces que se mantuvieron firmes aún en las noches más oscuras de Pablo. Sin duda son luces que pueden iluminar también nuestro camino.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|