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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Jesús quiere que comulguemos con Él en su oración, uniendo nuestro corazón con el suyo para darle gloria a Dios Padre.
Homilía p072011a, predicada en 20160510, con 4 min. y 35 seg. 
Transcripción:
El Evangelio del día de hoy está tomado del capítulo número diecisiete de San Juan. Hay que destacar que este evangelista nos presenta una verdadera aproximación al corazón sapiente, amoroso y santísimo de Jesucristo, especialmente en las conversaciones que siguen a la Última Cena.
Lo que encontramos en este capítulo, por ejemplo, es a Cristo en oración. Cristo, que habla al Padre, habla al Padre delante de los discípulos. Por favor, toma en cuenta los dos factores. Cristo no está aquí hablando a los discípulos. Hace una invocación al Padre. Padre, por ejemplo, le dice Glorifica a tu Hijo. O también le dice Padre, que todos sean uno, como tú y yo somos uno. Cristo le está hablando al Padre. Pero está con los discípulos y frente a los discípulos. ¿Qué nos enseña esto? ¿Qué significa esto?
Para que se entienda por qué hay algo singular aquí. Recordemos que en otros pasajes, incluso del mismo Evangelio de San Juan, Cristo aparece en oración, pero va él solo a la oración. Cristo ora en soledad. Así, por ejemplo, después de la multiplicación de los panes, nos dice el evangelista que Cristo despidió a la gente y Cristo despidió a los discípulos. Y solo en la soledad de la noche y de la montaña, como quien ha escogido bien el lugar y el tiempo, se entrega a la oración y habla seguramente con infinito amor a Dios, su Padre. ¿Qué tiene de especial entonces esta cena? ¿Qué tiene de particular este ambiente como para que Cristo quiera orar de esa manera frente a los discípulos?
La única explicación que quizás podemos ofrecer es que Cristo quiere que los discípulos, así como han comulgado con su cuerpo y con su sangre, comulguen también con su oración. Los Evangelios sinópticos nos cuentan, en particular Mateo y Lucas, nos cuentan el momento en el que Cristo enseñó el Padre Nuestro, la oración del cristiano a sus apóstoles. También en ese momento Cristo ora delante de ellos. Y por eso hay algunos autores que dicen que este capítulo diecisiete de San Juan que estamos empezando a leer hoy, es algo así como la presencia de la oración del Padre Nuestro en el cuarto Evangelio. Porque ciertamente San Juan no trae el texto del Padre Nuestro, pero lo más cercano que tiene al Padre Nuestro es esta oración del capítulo diecisiete.
De hecho, una oración que tiene numerosos paralelos con el texto del Padre Nuestro que todos conocemos. Cristo ora delante de sus discípulos. Porque quiere que comulguen con su oración. Comulgar con la oración de Jesucristo es hacer uno nuestro corazón junto al suyo. Comulgar con la oración de Jesucristo es fundirnos en su mismo amor. Es también desear para nosotros esos mismos ojos suyos que saben descubrir las señales de la gloria del Padre en tantas partes, y saben también descubrir en dónde están los principales combates, y saben también descubrir detrás de los pecados, las necesidades, las miserias de nuestro prójimo.
Así pues, acerquémonos con esta misma actitud de reverencia, de gratitud, de fe profunda, de amor intenso. Acerquémonos a las palabras de Cristo y hagámoslas nuestras. Porque Él quiso que oraramos no solamente junto a Él, sino, como decimos en la Misa, por Él, con Él y en Él.

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