Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El mundo lucha contra Jesús y los cristianos ahogando la voz de Dios con ruido, promoviendo la indiferencia, distorsionando la verdad, aislando a los creyentes y, en casos extremos, persiguiéndolos abiertamente.

Homilía p071027a, predicada en 20250602, con 11 min. y 31 seg.

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Transcripción:

El Evangelio de hoy, hermanos, nos trae una de esas frases de Cristo que son absolutamente únicas. Una de esas frases que uno no le escuchará a nadie más. A nadie más. Por ejemplo, lo de hoy. Yo he vencido al mundo. Tú puedes pensar en alguna otra persona que no esté trastornada de la cabeza, claro está, que no esté haciendo un chiste malo y que pueda decir con la verdad, con la solemnidad de Cristo Yo he vencido al mundo.

Esa frase es como un faro que nos invita a acercarnos a donde está realmente la luz. Eso no lo dijo Mahoma, eso no lo dijo Buda, eso no lo dijo José Smith, eso no lo dijo Lao-Tsé. Eso sólo lo puede decir Cristo, porque sólo es verdad en Cristo Yo he vencido al mundo. Antes de esa frase, Cristo les ha dicho a los discípulos y es lo que aparece en el Evangelio de hoy. Cristo les ha dicho: En el mundo tendréis luchas. Y luego, para darles confianza, les asegura Yo he vencido al mundo.

Hablemos un poco sobre esas luchas. Ese será nuestro tema principal en esta breve reflexión. Y yo creo que las luchas del mundo contra el cristiano, que son las mismas luchas del mundo contra Dios. Y podríamos decir también contra la creación. Yo diría que son cinco.

La primera manera como el mundo lucha contra Cristo y lucha contra el cristiano es ahogando la voz de Dios en un mar de ruido. Llenarnos de ruido ¿Por qué el ruido es tan importante para atacar la fe? Porque el ruido hace que finalmente todas las voces se parezcan. Imagínate que estás en un barco. Se está hundiendo. Todo el mundo piensa en los botes salvavidas. Pero quizás es algo en lo que uno no se fija mucho. Y hay distintas voces que están gritando que los botes están por aquí. Que sigas por allá. Que date vueltas y allá. Entre tantas voces, finalmente no se sabe qué hacer. El ruido hace que todas las voces se parezcan. El ruido hace que la voz de Dios parezca solo una voz más. El ruido hace que terminemos relativizando todo, incluso el mensaje de la salvación. Entonces ahí tenemos una primera lucha del mundo contra la fe.

Segunda, el mundo también lucha contra el cristiano. Con el hielo de la indiferencia. Indiferencia. No me importa. No me importa lo que tú digas. No me importa lo que tú vivas. No me importa lo que tú hagas. No me importa. La indiferencia es una barrera muy alta y muy espesa. Y es una barrera que es capaz de desanimar incluso a los más fervorosos. Soportar la indiferencia es algo que tal vez nos pueden explicar mejor quienes viven en aquellas sociedades que se consideran post-cristianas. ¿Qué significa post-cristiano? Significa el mundo después del cristianismo. El mundo después de Cristo. Ese es el mundo post-cristiano. Y en ese mundo, la fe se ve como algo irrelevante. Como decía con mucha arrogancia un ateo francés. Dios no viene al caso. Dios no importa. Por consiguiente, todo el testimonio que tú des, todo el Evangelio que tú prediques, toda la grandeza de la fe que tú proclames, no interesa, no importa. Es duro. Es un ataque bastante duro, muy parecido a ese ataque es el tercero.

La tercera lucha que sufre el cristiano y que consiste en la burla y junto a la burla, prácticamente es lo mismo la calumnia. Y todavía te voy a agregar algo más, las verdades parciales, las burlas, las calumnias, las verdades parciales. ¿Qué es una verdad parcial? Por ejemplo, tomar hechos vergonzosos, que han sucedido, no es que no hayan sucedido. Tomar hechos vergonzosos de la historia de la Iglesia y presentar eso como si esa fuera toda la fe. Por ejemplo, los que toman solo la Inquisición o todas las equivocaciones vergonzosas, lamentables, que sucedieron en el caso de Galileo. Toman ese tipo de historias, algunas de ellas muy inciertas.

Por ejemplo, ya en ciertos círculos culturales más cultivados, podríamos decir, se comenta el caso de una mujer supremamente inteligente de la antigüedad matemática científica, Hipatia. Y se dice que esta mujer, estamos hablando de comienzos del Siglo Quinto, pues fue martirizada y fue torturada por una horda de cristianos fanáticos. Lo que interesa con la burla, con la calumnia y con las verdades a medias, es crear la peor imagen posible de la religión. En la misma línea van los que toman casos, siempre serán vergonzosos, siempre serán reprochables, pero toman casos, casos de abuso y entonces generalizan y dicen todos los sacerdotes son esto, la Iglesia sólo quiere esto. Y por supuesto, esa riada de lodo, pues tiene un efecto en la gente. Claro que sí. Todo ese lodo hace que muchas personas ni siquiera se planteen acercarse a Dios, ni siquiera se planteen acercarse a la Iglesia. Claro que no. ¿Por qué? Porque la Iglesia es lo peor. ¿Pero cómo no vas a pensar que la Iglesia es lo peor? Cuando te das cuenta que toda la información que tienes a mano es finalmente de lo peor. Pero esa información sesgada, información caricaturizada, información exagerada, información parcial, es una lucha muy fuerte del mundo contra Dios, una lucha muy fuerte contra el cristiano.

Veamos una cuarta manera como el mundo lucha contra el cristiano. Aquí tenemos que referirnos al aislamiento. Tú pretendes ser cristiano como si estuvieras infectado del peor virus. No quiero tener que ver contigo. El castigo del aislamiento conocido en la antigüedad como Ostracismo. Es una tortura psicológica muy fuerte que padecen con particular dolor los jóvenes. Pensemos en un joven. En una joven que es una persona feliz y como todos, quiere tener amigos. Quiere tener tal vez una relación afectiva. Quiere poder compartir su tiempo con otras personas. Pero sucede que esta chica es provida, contraria al aborto. Y poco a poco se va quedando sola, como que nadie quiere tener que ver con ella, no sea que nos infecte. El aislamiento es algo muy fuerte y esto lo padecen jóvenes y también adultos y de todas las edades. En Occidente, pero también en muchos países musulmanes y en muchos países de mayoría judía. Hay sectores donde hay judaísmo recalcitrante. Hay sectores donde hay un Islam fanático que prácticamente te aísla completamente si tú eres cristiano.

Y por supuesto, la forma última de lucha y es la quinta que vamos a mencionar aquí, es la persecución abierta. Tal cual la persecución que llega a la tortura que llega a la muerte. Yo quiero en este momento recordar a hermanos nuestros del querido país de Nigeria, especialmente sacerdotes. En el momento en el que estoy grabando estas palabras, tengo mi corazón dolido porque he visto la foto de uno de esos sacerdotes que fue secuestrado, que fue torturado y finalmente asesinado. Es un mártir. Algo así como que si todo falla, la estrategia del mundo es vamos a machacarlos y vamos a matarlos. Después de recordar estas luchas, no se nos olviden las palabras de Cristo Yo he vencido al mundo.

Ya habrá ocasión de meditar mucho más en qué consiste esta victoria, porque lo sorprendente de Cristo es que no paga de la misma manera que lo han tratado a Él. Y la victoria de Él muchas veces nos sorprende por su sabiduría y por su infinita misericordia. Pero es victoria. Sigamos adelante en nuestro camino de fe. Sigamos adelante con los ojos puestos en el que inició y consuma nuestra fe, que es nuestro Señor Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos. Amén.

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