Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Para llevar una vida verdaderamente cristiana debemos ver que existe diferencia entre dejar de ser malo y ser realmente bueno en Jesús, ser como Él, ser bueno para darle gloria a Nuestro Señor.

Homilía p071025a, predicada en 20230522, con 5 min. y 5 seg.

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Transcripción:

La primera lectura de hoy ha sido tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles. Recordemos que este es el libro que nos ha acompañado como primera lectura en la mayor parte del tiempo pascual, lo cual está muy bien. En primer lugar, porque después de la pasión y resurrección de Cristo que nos cuentan los evangelios, pues lo que sigue en orden natural es precisamente el libro de los Hechos de los Apóstoles, podríamos decir cronológicamente. Pero es que además, este libro es como la gran catequesis, es la gran enseñanza de cómo se vive en cristiano, cómo se lleva una vida verdaderamente cristiana.

Y yo creo que aquí hay que destacar en el texto de hoy el papel que tiene el Espíritu Santo en esto de vivir en cristiano. Porque la pregunta fundamental que les hace Pablo a aquellos cristianos es ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando abrazasteis la fe? Recibisteis el Espíritu Santo. Ahí es donde está el centro. Ahí es donde está la clave. Y uno puede preguntarse por qué. Las razones son muchas, pero yo quiero concentrarme en lo que nos presenta la primera lectura.

Esta primera lectura nos dice que hay una diferencia muy grande entre el bautismo de Juan y el bautismo de Jesús. Porque el bautismo de Juan es de arrepentimiento de lo que se ha hecho mal. En cambio, el bautismo de Jesús nos abre a la gracia del Espíritu Santo. Y lo que hay aquí es bien profundo, porque fíjate de lo que se trata. Una cosa es no soy malo y otra cosa es soy bueno. Y yo creo que esta es una confusión que tiene mucha de nuestra gente. La confusión entre lo que significa no soy malo. Y lo que significa verdaderamente soy bueno.

Lo de no soy malo tiene mucho que ver con el bautismo de Juan, que es de arrepentimiento por las obras muertas, por el mal que hemos hecho. Y está muy bien. Está muy bien que uno se arrepienta del mal que ha hecho. Pero Pablo nos recuerda que nuestra vida cristiana no consiste simplemente en que no somos malos, sino la vida cristiana consiste en que hacemos el bien. Y por eso, cuando uno examine su conciencia, uno tiene que preguntarse seriamente Oye, ¿qué es lo que pasa conmigo? ¿Soy alguien que evita el mal? Y ese es un examen más o menos fácil de pasar, sobre todo si uno no tiene en cuenta los pecados de omisión. Porque entonces ahí es donde uno dice yo no le hago mal a nadie, yo no mato, yo no robo. Conclusión yo ni siquiera tengo necesidad de confesarme, porque para qué si yo no soy malo.

Pero es que la pregunta, el verdadero examen de conciencia a la luz del Espíritu Santo es otro. El verdadero punto es otro. Y ese punto es ¿Y cuál es el bien que tú traes? ¿Cuál es el bien que tú produces? ¿Cómo tienes impacto en la vida de otras personas, sobre todo para otorgarles los verdaderos bienes? Esa es la gran pregunta ¿Dónde están esos verdaderos bienes? ¿Y cuáles son esos verdaderos bienes? Pues los verdaderos bienes son aquellos que duran para siempre, y eso significa lo que nos ofrece la fe, lo que construye la esperanza, lo que se edifica en el amor.

Y yo creo que ese examen es mucho más interesante, pero también es mucho más difícil. ¿La gente que está en torno a mí cree cada vez más en Dios? Buena pregunta. Muy buena pregunta. Eso es lo que tenemos que preguntarnos. ¿La gente que está cerca a mí cada vez ama más al Señor? ¿De alguna manera estoy reflejando, estoy mostrando, estoy expresando lo que significa ser de Cristo y vivir como Cristo? Por supuesto que ese es el nivel al que no estamos acostumbrados. Ese hermoso nivel, pues, es exactamente el que nos da el Espíritu Santo, es decir, sin la gracia y sin el poder del Espíritu, no vamos a llegar allá. Por eso la gran diferencia entre el bautismo de Juan y el bautismo de Jesús. Una cosa es dejar de ser malo y otra cosa es ser realmente bueno. Bueno en Cristo. Bueno como Cristo. Bueno para la gloria de Cristo.

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