Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El Espíritu Santo te muestra tu realidad marcada por el pecado y a la vez te muestra tu futuro en esperanza, trabajando en ti y contigo para salir de esta situación.

Homilía p062016a, predicada en 20210511, con 4 min. y 31 seg.

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Transcripción:

Uno de los nombres bellos que tiene el Espíritu Santo en la Biblia aparece en el Evangelio de hoy. Él es el Defensor. Empecemos primero, mis hermanos, saboreando esta palabra. El Defensor, para que tú sepas todo lo que significa esa palabra, hay que recordar la palabra contraria. Utilizamos esta metodología pedagógica de Santa Catalina de Siena, de utilizar los contrarios para descubrir la profundidad de los conceptos.

Entonces, el Espíritu Santo es el Defensor. El espíritu de las tinieblas es el acusador. Resulta que la palabra satanás significa eso. El satán es el acusador. Entonces el acusador es el que trata de mantenernos hundidos en nuestra miseria, repetidores perpetuos y derrotados de nuestros pecados. Cuando tú sientes, esto no lo voy a poder superar, este pecado llegó para quedarse conmigo. O cuando tú dices incluso con cierta arrogancia es que yo soy así. Cuando tú dices eso, en realidad estás bajo las pezuñas asquerosas del acusador. Es el acusador el que trata de mantenerte en esa actitud de derrota o de cinismo o de desesperación. Es el acusador el que quiere eso. Ese es el espíritu del mal.

Pero existe también y es poderoso, y es Señor y dador de vida, el Espíritu del bien y ese Espíritu del bien, ese Espíritu que llamamos Santo por antonomasia. Ese es el que nos da Jesucristo, y ese es el Defensor. Y el Defensor es el que aún en medio de las circunstancias más espantosas, proclama el Señorío de Cristo. Es el que te recuerda que Dios está al control. El Espíritu Santo, el Espíritu Defensor es el que te dice Es verdad que tú eres un pecador, pero es verdad que hay misericordia para ti. Mientras que la pezuña del asqueroso espíritu del mal quiere que tú te hundas en desesperación o en cinismo, y ya te quedes así. El Espíritu Santo, a la vez que te revela la verdad de la gravedad de tu pecado te invita a que lo superes. Si alguien te muestra la gravedad de tu pecado pero no te da esperanza de salvación, eso no viene del Espíritu Santo.

Llevar a la persona simplemente a que se considere lo más asqueroso del mundo. Eso no viene del Espíritu Santo. Llevar a la persona que se encierre en una especie de complejo de culpa y de derrota. Eso no viene del Espíritu Santo. Ese no es el Espíritu Santo de Dios. Pero llevar a la persona a que mire su pecado y diga no, eso en realidad no es pecado. Yo me puedo quedar así. Eso tampoco viene del Espíritu Santo. Eso también viene de la pezuña asquerosa. Viene de la garra repugnante y homicida de Satanás. Eso de que la persona está en pecado. Pero quédate así, quédate así, tranquilo. O lo que dicen algunos, especialmente en temas de orientación sexual. No, Dios te hizo así, quédate así, quédate así, tranquilo. Quédate así tranquilo ¿dónde está eso en la Biblia? Por Dios. Quédate así tranquilo ¿dónde está eso en el mensaje del Evangelio? Eso no viene del Espíritu Santo. Quédate tranquilo, quédate como eres o Dios te hizo así. Esas no son las palabras del Espíritu Santo de Dios.

El Espíritu Santo de Dios te muestra tu realidad y a la vez te muestra tu futuro. Y te muestra tu realidad marcada, claro está, como la mía, como la de tantos. Una realidad marcada por el pecado porque pecadores somos. Pero luego te muestra, y esto es lo más hermoso, te muestra la esperanza y se pone del lado tuyo, se pone a trabajar en ti y contigo y a través de ti, para que tú salgas de esa situación, para que tú avances. Por favor, este mensaje compártelo, Es necesario que lo compartas con otras personas. Hazles ver. Entendamos todos lo que hace el Espíritu Santo, entendamos que de verdad es el Defensor, entendamos que de verdad tiene tanto para darnos y quiere darnos y nos lo está dando. Es el Espíritu, es el Bendito Espíritu Santo de Dios y Cristo lo logró para nosotros como acto sacerdotal de su muerte en la cruz. A él sea la gloria y la alabanza por los siglos. Amén.

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