Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Cuando Pablo pasó a Europa no cambió solamente de continente sino de estrategia apostólica, con un nuevo énfasis en la familia.

Homilía p062010a, predicada en 20150512, con 14 min. y 41 seg.

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Transcripción:

Queridos hermanos, cuando el apóstol San Pablo se convirtió por la gracia y la misericordia de Dios. Descubrió que el único sentido de su vida era Jesucristo. Antes de conocer a Cristo, él tenía un proyecto de vida. Quería servir a Dios siguiendo las enseñanzas de los fariseos, es decir, con un gran conocimiento de la ley, y con la práctica estricta de lo que manda la misma ley. Pero llegué a Cristo, a la vida de Pablo, y todo cambia. Su proyecto ya no es buscar el reinado de la ley para conseguir de ese modo el reinado de Dios.

Ahora, lo que Pablo quiere después de su conversión es proclamar la gracia de Cristo, para que de esa manera Dios reine en todo y en todos. Y Pablo se entregó como lo hemos venido escuchando en estos días. Se entregó completamente a esa obra de la evangelización. Como él tenía ciudadanía romana y a la vez era de raza judía, como hablaba dos y probablemente tres lenguas, como sabía los procedimientos de los romanos, pero también conocía bien la legislación y las Escrituras hebreas. Este hombre utilizó todos los recursos de su pasado para construir en Cristo un futuro distinto. Me parece que esa es una lección muy bonita para nosotros.

Si nos encontramos con Cristo, hay que utilizar todo el pasado, incluso lo que a veces puede darnos vergüenza le puede servir a Dios para construir un futuro distinto. Entonces él empieza a realizar su tarea de evangelizador y utiliza los caminos del Imperio Romano y los centros de reunión de los judíos. Ahí se ve la doble nacionalidad que tenía el hombre. Sabía bastante bien los recursos de transporte marítimo, que eran bastante fiables en esa época, que se conoce como la Pax Romana, una época de bastante estabilidad política y considerable estabilidad económica. Entonces eran relativamente seguros los caminos marítimos y estaban bastante bien articuladas las vías terrestres. Pablo sabía moverse con agilidad por esos caminos tanto terrestres como acuáticos.

Pero su punto de llegada en un primer momento son las sinagogas. La estructura de la evangelización de Pablo, en esa fase, que es todavía inicial, consiste en llegar a las sinagogas y predicar a sus hermanos judíos, que las promesas del Antiguo Testamento, lo que nosotros llamamos el Antiguo Testamento y que ellos llaman las Escrituras, las promesas de las Escrituras se cumplen en Cristo. Ese era el proyecto de Pablo, presentar el cumplimiento de todo lo que Dios nos ha dicho, desde los patriarcas hasta el último de los profetas. Todo tiene su cumplimiento en Cristo y por consiguiente, debemos acoger al Mesías y debemos llevar una nueva vida en el Espíritu. Esa era la evangelización que él pensaba. Y si miramos hasta el Capítulo Quince de los Hechos de los Apóstoles, nos damos cuenta que esa fue la estrategia que él utilizó. Todas esas ciudades que se mencionan como Antioquía, De Pisidia, como Listra, Iconio, Derbe, Éfeso, todas esas ciudades donde había comunidades judías, fueron sitios donde él utilizó esa estrategia.

Pero esa estrategia, si uno hace balance, realmente no sirvió demasiado, porque en muchos lugares parece que estos judíos se habían acostumbrado ya tanto a su régimen de sinagoga y a la estratificación social con los consabidos poderes que eso trae. Estaban ya como tan acostumbrados a que no hubiera Mesías, que no estaban ya anhelando esa noticia que Pablo tenía tanto interés en contarles. Pablo tenía más interés en predicar que ellos en escuchar, y fue rechazado horriblemente en muchos sitios. Fue muy maltratado por sus propios compañeros de raza. Entonces, en el Capítulo Dieciséis, que es el que hemos empezado a escuchar esta semana, las cosas cambian y eso es básicamente lo que quiero subrayar. El cambio de estrategia de Pablo. Lo que él había hecho hasta entonces era ir en primer lugar a la sinagoga. Pero si uno mira de Hechos de los Apóstoles del Dieciséis en adelante, cada vez la sinagoga va a tener menos lugar en los planes de Pablo.

Y aquí viene la pregunta entonces, ¿Cuál es la nueva estrategia de este hombre? La nueva estrategia con la guía del Espíritu Santo se llama familia. Si recordamos la lectura de ayer, lo que sucede es que Pablo llega a Filipos y va a un lugar donde se reúnen los judíos para orar. Eso se parece a lo de antes, pero no va a ser la sinagoga de Filipos el centro de la misión de Pablo, sino que, como escuchábamos ayer, fue una mujer llamada Lidia la que los convenció. San Lucas dice nos obligó a que nos quedáramos en su casa, es decir, la familia. A partir del Capítulo Dieciséis de Hechos de los Apóstoles. La familia es el nuevo escenario de la evangelización.

Alguien me preguntaba con respecto a este pasaje si cabe suponer que Lidia fuera una mujer viuda o o fuera una mujer que tal vez no tenía su marido. Pero no hay que llegar hasta esa especulación. Muchas veces los Hechos de los Apóstoles nos muestran que las mujeres son definitivas en el hecho de si se acoge o se rechaza el Evangelio. Por allá, en una de esas ciudades de Asia Menor, o sea de Turquía, hoy las mujeres organizaron un motín contra Pablo y lo hicieron apedrear. O sea que hay que tener en cuenta el papel que tiene la mujer en la evangelización, que es uno de los temas en Hechos de los Apóstoles y en general en los escritos de San Lucas.

De modo que el nuevo escenario de la evangelización es la familia, el entorno doméstico. Ahí es donde Pablo hace su centro de operaciones en Filipos. Las cosas se dañan por unos versículos que están entre el pasaje que oímos ayer y el que estamos oyendo hoy. Las cosas se dañan porque Pablo libera, exorciza a una mujer que tenía un espíritu de adivinación. Y entonces esta era una esclava. Y los dueños de la esclava ven que se les daña el negocio, cosa que siempre se cumplirá. Donde llega el Evangelio se dañan muchos negocios y el Evangelio se tomará en serio. Por ejemplo, en un país como Colombia, muchísimos negocios se dañaban, empezando por negocios de droga, de prostitución, de aborto. El pecado siempre subsiste produciendo beneficios asquerosos, pero reales en las vidas de las personas. Entonces, cuando llega el Evangelio, los beneficios sucios del pecado se acaban y la gente se disgusta.

Eso es lo que produce que metan a Pablo y a su compañero de misión Silas en la cárcel. Como escuchamos hoy. Pero cuando la oración de Pablo y Silas revienta los cepos. Cuando la oración de Pablo y Silas libera a los prisioneros. Entonces el carcelero muestra su verdadero rostro de miedo. Y es ahí donde aparece la frase de Pablo. El carcelero pregunta ¿Qué tengo que hacer para salvarme? Y Pablo le responde Cree y te salvarás tú y tu familia. La familia es el nuevo escenario de evangelización, entre otras cosas para los que están interesados en temas de apologética. Este pasaje es muy interesante porque dice hoy que se bautizó este hombre con toda su familia y cabe pensar que ese bautismo con toda la familia involucraba a personas también menores, probablemente niños. El concepto de familia en el mundo grecorromano era bastante amplio. Incluía, por ejemplo, la servidumbre, los esclavos que se llamaban con todos sus hijos. Cuando dice el texto sagrado que se bautizó toda esa familia. Ese es un argumento interesante en la discusión que se repite de tiempo en tiempo con los protestantes en cuanto al bautismo de niños. Pero el énfasis principal no está en ese tema apologético, sino está, más bien en la familia como lugar del Evangelio.

Ese nuevo estilo de evangelización de Pablo tuvo mucho mayor éxito. De hecho, Filipos fue como la comunidad de Filipos, la comunidad cristiana de Filipos fue como una familia para Pablo y lo trató siempre de esa manera. Y lo que es más importante, después de que desapareció esa primera generación de predicadores, misioneros y apóstoles, incluido Pablo, el cristianismo subsistió gracias a la familia. Es en el entorno doméstico donde la fe se sigue practicando. Las primeras iglesias que conoce nuestra fe cristiana.

Fueron iglesias en torno a ese ambiente de familia, ese ambiente doméstico, las primeras y más antiguas basílicas del mundo cristiano, incluyendo la basílica que sirve de sede a nuestra Curia General Santa Sabina, están conectadas con familias, familias específicas que acogían comunidades. Yo termino solamente diciendo o preguntando ¿No será que el mundo ha dado la vuelta completa y este es el tiempo en el que las familias tienen que volver a ser esos refugios? Es decir, cuando vemos que tantas fuerzas se confabulan para destruir la fe, cuando cada vez se vuelve más difícil sostener unos principios morales porque los medios de comunicación están vendidos a repetir los estribillos de la corrupción. En estos momentos y en estas circunstancias en donde podrá sobrevivir la fe, claro está, lo muy bueno que se hace en parroquias y en colegios. Pero si uno le pregunta a los profesores en los colegios, si uno le pregunta a los párrocos, pues uno se da cuenta de que la obra de la parroquia o del colegio es mínima en comparación con lo que el niño ve y vive en su familia.

Así que probablemente han vuelto estos tiempos, es más actual que nunca. Hechos de los Apóstoles Dieciséis, la familia tiene que convertirse en santuario de fe, una especie de refugio antiaéreo, mientras todos nos están repitiendo a coro que se puede abortar y que se puede hacer eutanasia y que se pueden casar entre hombres, entre mujeres o con lo que sea. Mientras se repite con tanta fuerza ese coro, ¿En dónde va a encontrar la fe un refugio? Necesitamos las palabras de Pablo: Cree y te salvarás tú y se salvará tu familia. Esa convicción de Pablo no la saca él de la nada, la saca de su experiencia, de su dolor, de su sangre. Me parece tan bello que cuando Pablo evangeliza, si seguiste con atención la lectura, te das cuenta que cuando él evangeliza todavía no le han curado las heridas. Solo después de que evangeliza, entonces el carcelero y los otros los lavan y les y les sanan las heridas. O sea, Pablo evangelizó con la piel rota, con el alma rota, con el corazón roto, buscando que en esa familia se sembrara el Evangelio.

Oremos entonces por nuestras familias. Pidamos al Señor que nosotros mismos seamos familia espiritual, que nosotros mismos seamos lugar de acogida, refugio antiaéreo. Pensemos especialmente en los niños, los que estamos un poquito mayores, sin hacer alusión a ninguna cifra, los que estamos un poquito mayores, tal vez con lo que hemos recibido de nuestra propia infancia, podemos aguantar. Pero yo miro, por ejemplo, a esas niñas que están ahí, que están atentas, escuchando ellas cómo van a sobrevivir, cómo van a sobrevivir los niños. Este niño, cómo va a sobrevivir si no tiene una familia santa, si no se cuida la fe en ese fogón de amor que tiene que ser la familia, esa iglesia doméstica que decía Pablo Sexto, va a ser muy difícil lo casi imposible. Sigamos esta celebración encomendando a nuestras familias y pidiendo que nuestra fe nos haga siempre testigos de un amor que nos hace hijos e hijas del Padre Celestial.

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