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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La salvación de Dios está cerca de su alabanza. Cree y te salvarás, tú y tu familia.
Homilía p062004a, predicada en 20120515, con 4 min. y 23 seg. 
Transcripción:
Supongo que todos tenemos textos favoritos en la Biblia. En una encuesta que se realizó hace unos años, resultó que muchísima gente amaba aquel versículo tan bello del Evangelio según San Juan, Capítulo Tres versículo dieciséis: Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo único, para que quien cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Es un texto muy hermoso. Otras personas, como este servidor, tenemos muchos versículos favoritos y tenemos también pasajes de la Biblia, historias tan hermosas, tan fecundas, que volvemos a ellas una y otra vez. Cómo no volver, por ejemplo, al texto del hijo pródigo. Cómo no volver a esa comparación que hace Cristo cuando dice: Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador y nos llama entonces ramas suyas. Eso es muy hermoso. Cómo no volver con gusto al Capítulo Seis de San Juan; La multiplicación de los panes y descubrir en esa catequesis preciosa el camino que nos lleva hasta esa plenitud que es Cristo, pan de vida. Todo esto es para decir que uno de mis pasajes favoritos está en la Eucaristía de hoy. Es el texto del Capítulo número Dieciséis de los Hechos de los Apóstoles. En ese pasaje encontramos a dos predicadores, dos mensajeros de Jesucristo, Pablo y Silas. Silas, en otras traducciones se le llama Silvano. Pablo y Silas han estado predicando en muchos lugares y al principio fueron muy bien recibidos en la comunidad en la naciente comunidad de Filipos. Pero luego las cosas cambiaron para peor y entonces fueron perseguidos. Y la escena de hoy empieza precisamente con que los muelen a palos y los meten en la cárcel. Aparentemente es un fracaso total. Aparentemente es para morirse de la tristeza y de la ira. Metidos en una mazmorra, olvidados de todos, reciben como pago ingratitud y crueldad cuando lo que ellos están llevando es un mensaje de gracia y de amor. Pero aquí empieza lo maravilloso. Pablo y Silas no se dejan aplastar por las circunstancias. Pablo y Silas se llenan, o mejor, están llenos de amor a Dios y no van a dejar de amar a Dios simplemente porque la gente los maltrate a ellos. Están cantando himnos, están cantando alabanzas al Señor en lo profundo de la noche, en lo profundo de la cárcel y en lo profundo del dolor. Ellos están cantando desde lo profundo de su corazón. Y esa alabanza es tan fuerte que rompe las cadenas. Y entonces el carcelero se asusta, se ve perdido. Porque según la ley romana, si un carcelero dejaba escapar a un prisionero, se le aplicaba la pena de ese prisionero, y el carcelero se muestra prisionero de sus miedos. Y Pablo lo libera de ese miedo y le da este anuncio maravilloso. Cree y te salvarás tú y se salvará tu familia. Y yo creo que esas palabras son también para nosotros. Yo creo que si nosotros realmente abrimos la puerta del corazón a Dios, él no solamente va a llegar a cada uno, sino que va a llegar a todos aquellos a los que amamos. Es decir, esta historia de hoy es una historia de Pascua, es una historia de victoria, es una historia de esperanza. No la dejes perder porque es para ti. Cree y te salvarás, tú y tu familia. Amen.

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