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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Hay ocasiones en que por cobardía o por confusión nuestro testimonio se vuelve débil e inconstante por lo que necesitamos recibir el testimonio del Espíritu Santo. Pidámosle a Él también que nos revele la verdad sobre Jesucristo.
Homilía p061019a, predicada en 20220523, con 5 min. y 32 seg. 
Transcripción:
Hermanos. La palabra clave en el Evangelio de hoy es la palabra Testimonio. Cristo la utiliza dos veces. Nos habla del testimonio que el Espíritu Santo nos da a nosotros y luego nos habla del testimonio que nosotros daremos. Es decir, que nosotros, los que creemos en Cristo, recibimos el testimonio del Espíritu y luego damos testimonio en el Espíritu. Recibir testimonio y dar testimonio. Las dos cosas son importantes.
Yo creo que ya te imaginas que hay una relación entre estas dos formas de testimonio. Es decir, que el que ha recibido el testimonio del Espíritu es el que mejor puede dar testimonio en el Espíritu sobre Cristo. Y aquí puede estar una explicación de muchas cosas. Por ejemplo, la explicación de la cobardía. No es verdad que algunos de nosotros hemos caído en cobardía, es decir, que nos da vergüenza hablar sobre Cristo, nos falta como fuerza, nos falta como convicción. Probablemente la explicación está en que nos hace falta recibir más el testimonio del Espíritu, y seguramente que en la medida en que recibamos más ese testimonio, pues también podremos dar más testimonio.
Pero no solo la cobardía, también la confusión. Algunas personas se sienten un poco confundidas con respecto a su fe. Por ejemplo, sienten que Cristo proclama la misericordia y entonces no saben cómo dar testimonio de Cristo. Cuando se trata de los pecados, porque hay tantos pecados, hay tantas situaciones de pecado en el mundo.
Pensemos, por ejemplo, en esto. Pensemos en un padre de familia, en una madre que se da cuenta que el hijo o la hija no es feliz en el matrimonio, está separándose de su pareja, de su esposa, de su esposo y está empezando una relación con otra persona. Eso en castellano sencillo se llama adulterio. Es adulterio. Pero la persona queda confundida porque dice bueno, pero es que Jesucristo quiere que seamos felices. Él quiere nuestra felicidad y mi hija no es feliz. Entonces tal vez mi hija merece tener otra oportunidad de esta o de otra manera. Y entonces viene toda una confusión. Ahí también necesitamos el testimonio del Espíritu que nos mantenga, por así decirlo, en el carril de la verdad, porque es muy fácil perdernos de ese carril o confundirnos.
Entonces, resumiendo. Hay ocasiones en que por razón de cobardía o por razón de confusión, nuestro testimonio se vuelve frágil, se vuelve inseguro, se vuelve débil, se vuelve inconstante. Necesitamos recibir el testimonio del Espíritu. Además, la cosa se complica porque hay muchos que hablan de Cristo de muy diversas maneras. Hay gente que habla de Cristo en un determinado sentido. Entonces lo presentan, por ejemplo, como un reformador social. Otros lo presentan como un reformador moral o como un filósofo. Otros lo presentan como un hombre espiritual entre tantos hombres espirituales que ha habido en esta tierra. Y eso nos confunde y eso nos quita fuerza.
Por eso, un elemento clave que debe quedarnos del Evangelio de hoy es la necesidad de implorar la gracia del Espíritu Santo. Pedirle al Espíritu que nos dé testimonio. Mira esta oración. Espíritu Santo, muéstrame cómo es en realidad Jesucristo. Espíritu Santo de Dios, muéstrame la verdad sobre Jesucristo. La verdad de la presencia de Cristo en la Escritura. La verdad de la presencia de Cristo en la naturaleza. La verdad de la presencia de Cristo en los sacramentos, especialmente en la Eucaristía. La verdad de la presencia de Cristo en los pobres. Muéstrame, Espíritu Santo. Revélame la verdad sobre Cristo. Amén.

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