Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Necesitamos el testimonio, la presencia, la acción y la gracia del Espíritu Santo en nosotros para llevarnos a la conversión y para reflejarlo exteriormente afianzándonos y sosteniéndonos para no agrietarnos.

Homilía p061018a, predicada en 20210510, con 5 min. y 0 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Prepárense mis amigos, porque en estos días próximos vamos a escuchar mucho y muy importante sobre el Espíritu Santo, pero muy importante. Hoy, por ejemplo, del Evangelio de Juan Capítulo Quince, encontramos una de las características, una de las, podríamos decir de las funciones que cumple el Espíritu Santo cuando llega a nosotros, una de las obras preciosas del Espíritu Santo. Y esa es dar testimonio.

Dice nuestro Señor Jesucristo, el Espíritu Santo dará testimonio de mí. Y dice también y ustedes también van a dar testimonio. O sea que eso de dar testimonio, que en español se dice con dos palabras. Pero que en griego se dice con una sola palabra y esa palabra suena a mártir, es como???.. martureo. Ese dar testimonio es propio del Espíritu y es propio de los apóstoles. Y por extensión, es propio entonces de todos los discípulos del Señor dar testimonio.

¿Por qué destaco tanto esto? por dos razones. Primera, porque lo de dar testimonio sirve para que nosotros no tambaleemos, para que no vacilemos, para que no nos agrietamos, o con esa palabra que se usa en México y que me fascina para que no nos rajemos, porque resulta que uno tiene la tentación de rajarse. Uno tiene la tentación de agrietarse cuando uno ve todas las dificultades, los ataques, las persecuciones, las burlas, cuando uno de repente se da cuenta que uno es el único que piensa de una determinada manera.

Por ejemplo, cuando estás en un salón de clase y resulta que todo el mundo está feliz con el aborto y tú no. Ahí tú puedes tambalear, ahí puedes tambalear. Cuando tú eres el único que valora los dones preciosos del amor de Dios en el noviazgo y entiendes que el noviazgo hay que vivirlo como hay que vivirlo, que el noviazgo no es una especie de matrimonio sin contrato y empiezas a sentir que tú eres el único que piensa así. Entonces dices ¡ay, aquí, qué está pasando!. Y puedes entrar en eso que el evangelio de hoy llama tambalearse. Empiezas a tambalearte, es decir, empiezas a preguntarte seriamente ¿Estaré en lo correcto? O tal vez los demás son los que están en lo correcto y yo soy el único tonto que todavía cree en estas cosas. Pues es ahí donde entra el Espíritu Santo.

Necesitamos el testimonio, la voz, la presencia, la acción, la gracia del Espíritu Santo en nosotros, convenciéndonos, persuadiéndonos, afianzándonos, sosteniéndonos, solidificandonos. ¿Digo más verbos?. Todo eso hace el Espíritu. Todo eso es lo que significa el testimonio que el Espíritu Santo hace en nosotros. Pero dice Cristo que también nosotros daremos testimonio. ¿Qué quiere decir que nosotros daremos testimonio? Pues quiere decir que así como el Espíritu da testimonio interior, nosotros damos testimonio exterior. Así es como suceden las conversiones. Las conversiones llegan, así hay testimonio interior que lo da el Espíritu. Y por eso hay que orar mucho, mucho, mucho.

El ministerio de la predicación tiene que estar acompañado por una potente, perseverante oración. Para que el Espíritu haga su parte, suplicando al Espíritu que haga su parte, que es ese convencimiento interior. Pero exteriormente nosotros hablamos como lo estoy haciendo yo mismo ahora, pero mis palabras caerán en el vacío, a menos que el Espíritu obre, portentosamente obre poderosamente adentro.

O sea que la Iglesia funciona a la vez como una acción exterior y como una acción interior. Acción exterior que hace que se oiga el Evangelio. Acción interior, la del Espíritu, que es el Espíritu que le da vida a la Iglesia y que es el que convence. Y luego ese Espíritu es el que nos mantiene, es el que nos solidifica para que no nos agrietamos. Es la maravilla del Espíritu. Si ves cómo la Iglesia nos va preparando, preparando poco a poco, poco a poco para Pentecostés, ya va asomando en el horizonte. Estamos a unas dos semanas cortas, ya va asomando en el horizonte Pentecostés a prepararse bien, porque el Espíritu hace maravillas. Amén.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM