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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El Espíritu de la verdad destruye mentiras, nos permite ver nuestra propia realidad y descubrir lo que no queríamos saber de nosotros mismos.
Homilía p061016a, predicada en 20200518, con 6 min. y 14 seg. 
Transcripción:
En el Evangelio de hoy, Nuestro Señor Jesucristo habla del Espíritu Santo como el Espíritu de la verdad. Una manera de entender esta bella expresión es contrastarla con su opuesto el espíritu de la mentira. Vamos a seguir ese camino.
Pero antes quiero recordar a un Santo de nuestra Iglesia Católica canonizado no hace mucho. Inglés de nacimiento y también en su manera de ser. Estoy hablando de San John Henry Newman. Una de las cosas más interesantes en la enseñanza de este Santo sacerdote que llegó a ser cardenal de la Iglesia Católica. Habiendo nacido en el anglicanismo. Una de las cosas más bellas es que John Henry Newman nos hace ver que nosotros no llegamos a la mentira o a la verdad a través de muchos argumentos.
Hay unas pocas personas que en algunas circunstancias siguen minuciosamente los argumentos para llegar a una conclusión, pero la mayor parte de los seres humanos, más que por demostraciones, nos dejamos llevar por persuasión o nos dejamos llevar por seducción.
¿Qué significa esto? Que cuando nosotros tomamos algunas posturas, que incluso las tenemos como muy firmes, no hemos llegado a ellas a través de muchísimo estudio, sino más bien por una extraña combinación de palabras, sentimientos, emociones, opinión pública, lo que todo el mundo hace, etcétera.
Por ejemplo, en el caso del aborto. Tú te puedes dar cuenta que en el caso del aborto, si hablas con una persona que sostiene el aborto, esa persona no es capaz de seguir una discusión. Las preguntas más sencillas no las logra responder y sin embargo sigue estando a favor del aborto. Entonces, ¿Qué es lo que mueve a la gente? Este es el análisis que hace John Henry Newman. Lo que muchas veces nos mueve no son tanto las demostraciones y en ese sentido las discusiones tienen solo un poder relativo, no. No son las discusiones las que nos mueven. Muchas veces es más la persuasión y la seducción.
¿Y eso en qué consiste? Consiste en eso que he dicho antes, una combinación de palabras, medias verdades, cosas que conozco, cosas que más o menos me convencen. El hecho de que todos mis amigos piensan así. El hecho de que la celebridad que yo admiro tanto tiene esa postura. El hecho de que los de mi partido político van por ese lado. El hecho de que todo el mundo dice que eso es lo moderno. Eso nos muestra que aunque el ser humano tiene una hermosa facultad que se llama la razón, lo que mueve nuestros corazones muchas veces no son las razones. Y ¿qué es entonces aquello que orquesta?. ¿Qué es aquello que dirige todo ese mundillo de palabras, frases, memes, dichos, opiniones, seducciones?. Es ahí donde podemos detectar el paso de muy diversos espíritus.
En Efesios Capítulo Sexto dice San Pablo. Nuestra lucha no es contra la gente. Nuestra lucha es contra los espíritus de las tinieblas. Efectivamente, esa combinación particular, esa combinación seductora que ya aparece en la boca asquerosa de la serpiente en el Capítulo Tercero del libro del Génesis, cuando se habla del primer pecado. Esa combinación, esa es la obra del Espíritu del mal.
Pero ahora viene la buena noticia. Nos dice Jesucristo que si bien existe el espíritu de la mentira, y ese espíritu de la mentira es el que prepara ese cóctel de medias palabras, medias verdades, sentimientos, emociones. No me quiero quedar solo, todo el mundo piensa eso. Si bien el espíritu del mal prepara ese cóctel venenoso que es el que lleva a la muerte, existe también el espíritu de la verdad. Y el espíritu de la verdad es el que destruye esas mentiras. Es el que desenmascara esos engaños. Es el que nos permite ver nuestra propia realidad y descubrir, a veces con sorpresa, lo que no queríamos saber de nosotros mismos.
Esta expresión de Cristo, esta frase del Señor, ha de movernos a suplicar con mayor intensidad la gracia del Espíritu, el poder del Espíritu que destruya toda mentira que se ha metido en nuestro corazón. Que aleje de nosotros todo engaño y que nos haga verdaderamente próximos a la verdad. A aquel que dijo y es Camino, Verdad y Vida. Así sea.

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