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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Acoger, recibir con amor y dar lo necesario para el viaje es el camino para que las heridas, los desgarramientos y las dificultades en la Iglesia no sean más fuertes que nosotros.
Homilía p053009a, predicada en 20180502, con 5 min. y 55 seg. 
Transcripción:
La primera lectura del día de hoy ha sido tomada del capítulo número 15 del libro de los Hechos de los Apóstoles. Hay algo nuevo, pero no completamente nuevo en el pasaje de hoy. Lo que es nuevo es que se presenta una fuerte controversia, fuerte controversia dentro de la Iglesia. Efectivamente, algunos cristianos, aunque la palabra no era tan común en ese momento, algunos cristianos salieron de Jerusalén y fueron a los lugares a donde Pablo había estado haciendo misión. Y entonces, le empezaron a decir a la gente que tenía que circuncidarse, tenían que practicar la ley de Moisés, como quien dice, primero tenían que volverse judíos y ya siendo judíos, sí eran verdaderamente herederos de las promesas de Dios, y entonces sí podían recibir a Jesucristo como Mesías. Esa es básicamente la predicación de estos cristianos. No se dan nombres propios, solamente se dice que venían de Judea. Claramente era un modo de cristianismo que todavía estaba muy impregnado de las costumbres judías, entonces ellos iban a los lugares donde había estado Pablo y decían eso a la gente.
Por supuesto, la gente, estamos hablando de personas de origen pagano, personas de lengua griega y de religión pagana, quedaban bastante perplejos porque se les estaba diciendo que está el mensaje de Cristo, el amor de Cristo, la gracia de Cristo, pero que tenían que matricularse en una religión que tiene centenares y centenares de preceptos sobre el sábado, sobre las comidas prohibidas o no prohibidas, sobre la lepra, sobre la circuncisión y por lo visto, tenían que hacer todo eso. Entonces, empieza la confusión en la gente y es ahí donde se presenta la discusión. Una discusión fuerte que tiene, por un lado, a dos grandes predicadores, Pablo y Bernabé, y por otro lado tiene a estos hermanos que repito, no conocemos por su nombre, que habían ido desde Judea a ese sitio. Y esa discusión, hasta cierto punto es una novedad, porque el tema, el tema que están discutiendo es la relación de los convertidos desde el paganismo con la religión de Moisés y es un tema nuevo.
Pero lo que no es completamente nuevo es que haya discusiones, porque, de hecho, encontramos que en el libro de los Hechos de los Apóstoles, desde el principio, desde muy al comienzo, se habla de esas discusiones y esas tensiones dentro de la Iglesia, lo cual yo creo que es importante recordarlo para no escandalizarnos nosotros, porque a veces cuando se presentan tensiones dentro de la Iglesia, por decir algo, entre personas más tradicionales, personas un poco más progresistas, entonces, a veces hay personas que quedan como en una exasperación, en un desasosiego: Aquí qué va a pasar, aquí se acabó la Iglesia, aquí ya no queda nada. Mira, el libro de los Hechos de los Apóstoles nos invita a ser muy serenos en estas cosas. No vamos a, no vamos a tomar esas actitudes de escándalo ni de tragedia. Tenemos que darnos cuenta que la Iglesia solo paso a paso, va encontrando el camino, va encontrando el ritmo, va encontrando la ruta. Por eso, ya desde el capítulo sexto de Hechos de los Apóstoles, ya se cuentan algunas controversias, cuando empezó el tema aquel de que las viudas de lengua griega no eran atendidas de la misma manera, con la misma generosidad que las viudas, las personas necesitadas de lengua hebrea.
Lo más interesante, o lo que yo quisiera destacar más después de tener clara un poco esta discusión, lo que yo quiero destacar más es cómo la misma Iglesia va dando pasos para que esas controversias y esos desgarramientos no empeoren. Y ¿sabes de qué quiero hablar? De la hospitalidad. Hay una carta en la Biblia, la tercera carta de San Juan, que tiene como único tema o tema centralísimo la hospitalidad, la necesidad de aprender a acogernos y ayudarnos. Fíjate con qué cariño se describe en este pasaje de comienzos del capítulo 15 de Hechos de los Apóstoles, mira con qué cariño se describe lo que sucedió: Se decidió, dice, que Pablo y Bernabé tenían que ir a Jerusalén. Y dice: Y la Iglesia de ese lugar donde estaban, la comunidad cristiana los proveyó de todo lo necesario. Si ves, los proveyó de todo lo necesario. ¡Qué hermosura! No van como echados, no van como expulsados, van arropados por el amor de la comunidad.
Y luego ¿qué se dice cuando llegan a Jerusalén? Los de Jerusalén los recibieron con alegría, los recibieron con amor. Esa capacidad de acogida, esa capacidad de escucha, esa capacidad de amor dentro de la comunidad, aunque todavía no nos entendamos, aunque todavía no tengamos completamente claras las cosas, pero empezar por ahí, empezar por acogernos, empezar por, por recibirnos y por dar lo necesario para el viaje. Ese es el camino para que las heridas, los desgarramientos, las dificultades en la Iglesia no sean más fuertes que nosotros.

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