|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Cristo ya había anunciado la persecución, Él está dando la pelea con nosotros y ya llegó atrayéndonos irresistiblemente hacia Él.
Homilía p052012a, predicada en 20180501, con 5 min. y 59 seg. 
Transcripción:
El Evangelio del día de hoy está tomado del capítulo número catorce de San Juan. Llama la atención aquella frase de Cristo. La paz que yo les doy no es como la paz que da el mundo. Esa frase a mí personalmente me ha llevado a reflexionar muchas veces, me ha llevado a la meditación y me ha llevado a la oración. Qué quiere decir Cristo cuando habla de que Él no da la paz como la da el mundo. ¿Qué nos quiere decir Cristo? Nos quiere decir tres cosas según aparecen en el pasaje de hoy.
Porque Cristo nos dice que no nos tenemos que acobardar, que no tenemos que tener miedo. Pero nos da esta explicación. Les estoy diciendo todo esto antes de que suceda, para que cuando suceda creáis en mí. Ese dato es importante. Segundo, dice Cristo, es necesario que el mundo sepa que yo obedezco al Padre. Y tercero, dice Cristo. Yo me voy al Padre. De estas tres afirmaciones de nuestro Señor podemos sacar sendas enseñanzas para nosotros.
Primera dice Cristo. Les he hablado de esto antes de que suceda, para que cuando suceda, creáis en mí. Es decir, esto ya lo ha anunciado Cristo. El saber por anticipado, que vendrá la persecución, que vendrá el rechazo, que vendrá el ridículo. El saber por anticipado, todos esos datos, es muy importante porque es lo que nos permite afrontar esa misma persecución, no con un elemento de espanto ni de escándalo, sino como la confirmación de la Palabra del Señor. Entonces, lo primero que nos conserva la paz es esto ya lo había dicho Cristo. Es decir, esto no escapa al plan de Dios. Esto no escapa al plan de Cristo. Esto es parte de lo que Cristo ya me había dicho. Y eso ayuda mucho a tener paz.
Esto es tan cierto, antropológicamente hablando, que muchas veces por ejemplo, los médicos utilizan un recurso parecido cuando a uno lo van a someter a un cierto tratamiento, un cierto procedimiento. Siempre le explican. Pensemos, por ejemplo, lo que es una endoscopia. En una endoscopia a veces tienen que introducir un tubo por la garganta para que baje hasta el esófago y el estómago e incluso el intestino. Pero lo que hace el médico no es agarrar entre cuatro al paciente, abrirle la boca y meterle el tubo. Eso sería ocasión de pánico. Lo que hace el médico es explicarle muy detalladamente a la persona. Esto va a suceder, esto es lo que vamos a hacer. Incluso un buen profesional luego pregunta ¿tiene usted alguna inquietud? ¿hay algo que quiera que le aclaremos? Entonces ya el paciente está claro. Por supuesto, va a tener algunas incomodidades, pero no va a ser tomado por sorpresa y eso ayuda a preservar la paz. Y eso es lo que nos dice Cristo. Los van a perseguir, se van a burlar de ustedes, los van a excluir. Es decir, eso está dentro del presupuesto.
Luego Cristo dice Yo voy a obedecer al Padre, y esto también trae una profunda paz, porque significa que Cristo va delante de nosotros. Muchos de los grandes generales que ha habido en la historia son recordados porque en batallas decisivas hacían presencia junto con sus soldados. Así, por ejemplo, este hombre que es llamado Alejandro Magno, aquel gran guerrero de la antigüedad, siglo cuarto antes de Cristo, él era de ese estilo. Venía una batalla difícil. Vamos a tomar una determinada ciudad. Y entonces qué hacía este hombre. Pues él iba con los soldados, a veces en el sector más difícil, en el más riesgoso, en el más peligroso. Eso da mucha fuerza al ejército. Con nosotros está nuestro general. Y si él está apostando hasta su propia vida, quiere decir que esta batalla se puede ganar. Por el contrario, cuando una persona solo da instrucciones pero se mantiene demasiado lejos, a veces engendra más bien desconfianza. Entonces Cristo es uno que batalla al lado nuestro, nos dice Marcos, Capítulo dieciséis. El Señor cooperaba con ellos en la Evangelización y eso da mucha certeza, da mucha paz. El Señor está con nosotros, como dice el Salmo. El Señor está con nosotros. El Dios de los ejércitos está con nosotros. Eso da fuerza.
Y lo tercero es que Cristo dice Me voy al Padre. Claro, cuando Él dice eso en la Última Cena todavía no había sucedido la muerte, la gloriosa Ascensión. Eso no había sucedido. Pero luego, nosotros ya podemos afirmarlo. Cristo ya llegó. Y esas son las tres frases que nos traen una profunda paz. Cristo ya había anunciado esto, Cristo está dando la pelea con nosotros y Cristo, Cristo ya llegó. Y si Él llegó, pues nosotros somos atraídos irresistiblemente. Como dice el prefacio de la Ascensión del Señor. Somos atraídos irresistiblemente a donde llegó Él, que es nuestra cabeza.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|