|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El propósito de Jesús es nuestra conversión, que entremos en su Reino al rendir el corazón ante el amor del Señor.
Homilía p051018a, predicada en 20230508, con 5 min. y 51 seg. 
Transcripción:
En el contexto de la Última Cena se dan importantísimas conversaciones entre Cristo y sus apóstoles. Veíamos ayer, por ejemplo, aquella pregunta fundamental que le hace Tomás. Señor, no sabemos a dónde vas ¿cómo sabremos el camino? Y la respuesta directa, absolutamente clave para nosotros que da el Señor. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.
Bien, hoy tenemos otra pregunta de otro apóstol. Esta vez es Judas Tadeo, no Judas Iscariote. Y le pregunta Judas Tadeo Señor, ¿por qué te has revelado a nosotros y no te has revelado al mundo? Y al principio uno no comprende cuál es la profundidad que tiene esta pregunta, ni por qué la hace. Qué significaría una revelación abierta de Cristo al mundo. Significaría algo así como un despliegue majestuoso de su poder, de su soberanía, de su grandeza. Eso es lo que significaría.
Y ese despliegue potente de Cristo, ese despliegue maravilloso de Cristo, ¿qué produciría? Esa es la gran pregunta. Porque hay que saber cuál era el propósito de Cristo para también entender cuáles son los métodos de Cristo. Y nos damos cuenta que el propósito de Cristo, como Él mismo lo dice en más de una ocasión en los Evangelios. El propósito del Señor es nuestra conversión.
Podemos describir esta conversión como una especie de rendirse el corazón ante el Señor. De eso es de lo que se trata un corazón que se rinde ante Dios. De eso es de lo que se trata. ¿Por qué? Porque la imposición exterior, aunque pueda producir un gran impacto, aunque incluso pueda producir miedo no necesariamente trae conversión. Y esto se nota bien cuando hay esos grandes despliegues de poder que bien conoce este mundo. Típicamente el tirano, el dictador, dictador totalitario que le hace entender a todos aquí mando yo.
Tú piensas, por ejemplo, un Ortega en Nicaragua una cosa así, aquí mando yo, yo prohíbo, yo mando, yo digo yo hago. ¿Qué producen las dictaduras? Asco. Sí, producen miedo. Pero un miedo que hace que la gente simplemente esconda su descontento, esconda su protesta y prepare el momento de la caída del dictador. Estoy diciendo verdad o mentira. Eso es lo que producen las dictaduras, sean de derecha, de izquierda, de centro, de arriba o de abajo. Las dictaduras son eso, porque el corazón humano no está hecho para someterse simplemente a base de una imposición exterior.
Entonces, cuando este Judas Tadeo le pregunta a Cristo. ¿Por qué no te has revelado así?, con gran despliegue, por ejemplo, gran milagro, grandes manifestaciones en Jerusalén, queda claro que este es el rey. Incluso a Cristo le pedían eso. Haz una señal en el cielo, haz alguna cosa espectacular. Acuérdate que Herodes también, según nos cuenta Lucas en el relato de la Pasión, Herodes también le pidió eso a Cristo. A ver, haz alguna cosa. A ver algún milagrito. Impresióname. Sorpréndeme. No, Cristo no está aquí para ser un payaso que sorprende. Ni un dictador que se impone. Cristo está aquí para conquistar nuestros corazones. ¿Y cómo se conquistan los corazones? Los corazones se conquistan con amor. Es el amor el que hace que tú, de una manera voluntaria, gozosa y agradecida, entres en el Reino de Cristo, entres en el Reino de Dios. Es solamente el amor el que puede hacer eso. Por eso la respuesta de Cristo, que al principio nos puede parecer un poco esquiva o un poco oscura, en realidad da en el clavo. El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a Él y haremos morada en Él. La puerta de todo está en el amor. Este no es un asunto de imponerse como se imponen los tiranos. No. Este es un asunto de mostrar, para tu corazón que lo mejor para ti es aceptar a Cristo.
Y cuando tu corazón se rinde, realmente entras en el reinado de Cristo y realmente lo conoces y realmente Él se revela a ti. Y entonces de verdad tu vida cambia. Y el primero que no va a querer que Cristo salga de tu vida eres tú mismo. Ese es el camino. Y por eso Cristo no se revela espectacularmente como quien hace un despliegue de fuegos pirotécnicos. Ese no es Cristo. Cristo quiere ganar tu corazón y lo ganará y lo ganarás si llegas a conocerlo. Y cuando lo conozcas, y cuando Él entre en tu vida, lo amarás y querrás conocerlo cada vez más. Que Él te bendiga. Amén.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|