|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La Palabra de Dios trae el gran regalo de la habitación de Jesús en tu vida y el Señor reinando en ti lo puede hacer todo. Vamos en camino hacia el Espíritu Santo y hacia la Palabra de Dios que nos da vida y esclarece nuestra ruta.
Homilía p051017a, predicada en 20220516, con 5 min. y 32 seg. 
Transcripción:
Mis hermanos, hoy estamos ante un Evangelio relativamente breve. Son solo seis versículos, pero la Trinidad y la obra de la Trinidad Padre, Hijo y Espíritu Santo en nosotros están ahí. Es impresionante. Créeme que el Evangelio de San Juan es impresionante. Repito, son seis versículos. Está la Palabra y está el Amor. La Palabra Cristo, el Amor el Espíritu.
Y Dios nos ha dado su Palabra. Nos dice la carta a los Hebreos nos habló en otro tiempo, muchas veces a través de los profetas. En estos tiempos últimos nos ha hablado a través del Hijo. Y el Evangelio de Juan nos dice la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros.
Entonces el Padre nos dio a su Hijo, pero el Padre nos dio también al Espíritu. Ese Espíritu del que dice San Pablo el Amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado. La Palabra y el Amor.
Nos dice Cristo el que me ama, guardará mi Palabra. Observemos que Cristo no vincula el amor hacia Él. En primer lugar, porque uno tenga un sentimiento agradable, un sentimiento cálido, que uno diga Cristo me cae bien. No, es mucho más que eso. El Evangelio no consiste en que Cristo me cae bien. El Evangelio no consiste en que Cristo me parece simpático. Seguramente hay muchas cosas de Cristo que me conmueven y me parecen muy hermosas y me parecen simpáticas. Pero hay otros días en que tal vez la Palabra de Cristo no me parece lo más amable. Son otros días en que uno siente eso.
Por ejemplo, si estás lleno de rencor y Cristo te dice ama a tu enemigo. Pues eso no parece muy agradable de escuchar. O si, por ejemplo, estás en conflicto en tu matrimonio y Cristo te dice lo que Dios unió, que no lo separe el hombre. Eso no suena tan simpático. Entonces la palabra de hoy, el Evangelio de hoy, nos pone en guardia contra esa manera de interpretar el Evangelio que es algo así como que lo que a mí me guste, lo que a mí me agrada, no hay veces que me va a agradar la Palabra de Cristo y hay veces en que va a ser como una bofetada la Palabra de Cristo y es el mismo Cristo. Y yo necesito de Cristo el día que me cae bien y el día que tal vez me confronta, me exhorta, me da una bofetada de esas bofetadas también necesitamos.
Pero atención a esto, dice Él que si nosotros guardamos su Palabra, esa Palabra permanece viva en nosotros. Dice el Padre amará al que guarda mi Palabra, y vendremos a Él, y pondremos morada en Él. Es decir, que la Palabra que trae grandes exigencias, nadie lo duda, esa palabra también trae grandes regalos. Por ejemplo, trae el regalo maravilloso. Oye esto, el regalo maravilloso de la habitación de Dios en tu vida y que Dios habite en tu vida significa que se cumple lo que dijo San Pablo. Todo lo puedo en aquel que me conforta.
Muchas veces al confrontarnos, al encontrarnos con nuestros defectos, al encontrarnos con vicios que han metido raíces en el corazón, uno dice yo eso no puedo superarlo. Así hablamos. Y tienes razón. Tú no puedes. Pero el Señor viviendo en ti, reinando en ti, habitando en ti, sí lo puede hacer. Esa Palabra que permanece ahí, que permanece viva y que trae la presencia del Padre y del Hijo, también trae la presencia del Espíritu que te va esclareciendo esa Palabra.
Seguramente al principio, cuando recibimos la Palabra de Dios, sentimos como que no entendemos muchas cosas, pero el Espíritu es el maestro interior que cada vez hace que esa palabra que tú recibiste la puedas entender mejor, la puedas saborear mejor, la puedas aplicar, mejor, la puedas vivir mejor.
Mira qué riqueza. Todo el misterio de la Trinidad y toda la obra de la Trinidad en tu vida. Este es el Tiempo de la Pascua. Este es el Cristo vivo, realizando su obra en nosotros y es ya la promesa del Espíritu Santo, que es hacia donde va, hacia donde se dirige el Tiempo pascual, hacia Pentecostés, hacia la gracia de Pentecostés. Así que ánimo. Ánimo si hemos perdido un poco de ritmo. Ánimo en este tiempo pascual, porque vamos camino de esa gracia del Espíritu y vamos camino de esa Palabra que cada vez nos da más vida y esclarece más nuestra ruta. Que Dios te bendiga.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|