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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Predicamos a Jesús para que retrocedan los ídolos, para que se acabe el paganismo, para que toda lengua proclame que Jesucristo es el Señor.
Homilía p051015a, predicada en 20200511, con 6 min. y 29 seg. 
Transcripción:
La primera lectura de hoy está tomada del Capítulo número Catorce de los Hechos de los Apóstoles, este es un buen momento para recordar que una gran parte de este libro, el de los Hechos de los Apóstoles, cubre misiones y muchas veces persecuciones sufridas por el apóstol San Pablo y sus diversos compañeros en la tarea de difundir el Evangelio.
Pero el pasaje de hoy nos trae una enseñanza que no debemos dejar perder. Se trata de una curación. Hay un paralelo entre la curación que realizó, es decir, Cristo en la persona de Pedro o a través de la persona de Pedro. Realizó, según se cuenta en Hechos de los Apóstoles, Capítulo Tres. Y Cristo haciendo su obra a través de la persona de Pablo. En el Capítulo Catorce de Hechos de los Apóstoles. En ambos casos es Cristo es el nombre de Cristo. Es el poder de Cristo actuando primero a través de Pedro y después a través de Pablo.
A través de Pedro, ya lo dije en el Capítulo Tercero. Recuerdas aquel paralítico que estaba sentado al lado de la puerta llamada Hermosa en el templo de Jerusalén. Ese hombre era paralítico de nacimiento y sin embargo, por la fuerza de Cristo resucitado, fue levantado y quedó completamente sano.
Algo parecido es lo que encontramos en el pasaje de hoy. Esta vez es Pablo quien sirve como instrumento precioso de la gloria de Cristo para sanar a otro hombre que también está lisiado, paralítico de nacimiento. Un hombre que nunca había podido caminar bien. Este paralelo nos llama la atención porque evidentemente el Espíritu Santo quiere decirnos algo.
Recordemos una reflexión que hacíamos cuando comenzamos aquella curación de Pedro. Qué hizo Pedro en el Capítulo Tercero de Hechos. Decíamos cuando la Biblia nos muestra curaciones de personas que sufrían de sus males de nacimiento, nos está mostrando que lo que es imposible para toda fuerza y recurso humano no es imposible para Dios. Y además nos está mostrando que de alguna manera todos, todos de nacimiento, tenemos heridas y tenemos consecuencias del pecado original. Esas consecuencias, sin embargo, son vencidas por el poder de Cristo. El poder de Cristo resucitado. Una y otra vez Cristo muestra que no hay obstáculo que Él no pueda vencer, que no hay enfermedad que le quede grande, que no hay enemigo que no tenga que someterse.
Según dice el Capítulo Segundo de la Carta a los Filipenses. Ante Él se doblará toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el abismo.
Hay otro aspecto que debemos subrayar en el pasaje de hoy, específicamente después de que Pedro hizo aquel milagro en Jerusalén. Él hizo también una catequesis diciéndole a la gente esto fue por obra de Cristo. No nos miren a nosotros. Esto fue por obra de Cristo. Exactamente la misma actitud tiene Pablo en este Capítulo Catorce. La gente, esta vez el contexto es de paganos, no de judíos, como le tocó a Pedro. La gente quería ofrecerles un sacrificio. Los consideraban como si fueran dioses y cuando iban a ofrecerles este sacrificio, Pablo tiene que decirles momento, un momento. Así no es. No es por virtud nuestra. No somos nosotros. Es solamente Cristo. Solo Cristo resucitado es el que está haciendo estas obras y es a Él al que hay que servir, y es a Él al que hay que amar. Otro paralelo, entonces, entre estos dos textos ya te los aprendiste. Hechos Tres y Hechos Catorce.
Pero Pablo da un paso más. Un paso que le resulta necesario, porque él le está hablando a gente que no venía de la antigua Alianza. El paso que da este apóstol y que aparece en la lectura de hoy es os estamos predicando a Cristo para que dejéis los ídolos vanos, para que dejéis los ídolos. Es inherente, entonces, es esencial en la predicación del Evangelio el derrocar la idolatría, el derrumbar la idolatría. La fe en Cristo aparece aquí levantándose con fuerza, mientras que la idolatría debe caer. Los ídolos deben caer. El paganismo debe retroceder.
Subrayo esto y lo subrayo con tanto énfasis, porque no faltan los que creen que un mundo mejor es un mundo donde todos conviviéramos pacíficamente y se entiende ese pacíficamente de una manera que en teología se llama irenismo, es decir, lo que en Colombia decimos hagámonos pasito. No te metas mucho conmigo. Yo tengo mi ídolo, déjame con mi ídolo, yo le rezo a la Pachamama, yo le rezo a lo que yo quiera. Tú verás lo que tú haces con tu Cristo. Tú con tu Cristo, yo con mi Pachamama o con lo que sea. Así no es. Eso es contrario a la Palabra de Dios. Se levanta Dios y se dispersan sus enemigos.
Predicamos a Jesucristo con amor, con respeto, todo lo que tú quieras, pero predicamos a Jesucristo para que retrocedan los ídolos, para que se acabe el paganismo, para que toda lengua proclame, Jesucristo es el Señor. No hay otro nombre por el cual podamos ser salvos.

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