|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Las tinieblas traen confusión al tomar malas decisiones y vulnerabilidad por no reconocer los peligros a tiempo; la luz de Cristo nos da prudencia alertándonos de los peligros.
Homilía p043016a, predicada en 20210428, con 5 min. y 32 seg. 
Transcripción:
Hay dos palabras que nos ayudan a descubrir cuál es el daño que traen las tinieblas. Conocer estas palabras nos hace bien porque nos ayuda, por contraste, a reconocer cuál es el bien que trae la luz. Y Cristo dice en el Evangelio de hoy: «Yo he venido al mundo como luz». Los dos daños grandes que traen las tinieblas se pueden resumir en estas dos palabras, la palabra confusión y la palabra vulnerabilidad, expliquémoslas brevemente. Confusión es la incapacidad de reconocer lo correcto, reconocer el camino bueno, el camino que me lleva al bien, el camino que me lleva a la felicidad, el camino que me lleva a la salud, el camino que me lleva a la paz.
Imaginémonos una persona que se encuentra en una noche absolutamente oscura, por ejemplo, en un bosque. Es una sensación completamente desagradable, por supuesto. Y la persona que está en esa condición, pues ¿cómo va a encontrar el camino correcto? Podría confundir el camino correcto, con el camino del desastre. Esto es lo que significa estar en las tinieblas, en primer lugar, la confusión. Esa confusión se da en nuestro tiempo, por ejemplo, si a una persona le proponen un negocio que parece jugoso y la persona está en tinieblas, está en ignorancia de cuáles son los verdaderos intereses de quien le está proponiendo ese negocio, pues posiblemente cae en la trampa. Y aquí entra lo segundo, la vulnerabilidad.
Vulnerabilidad que, no es solamente lo que puede suceder por las decisiones que yo tome, sino vulnerabilidad que tiene que ver con el no reconocer los peligros a tiempo. Cuanta más luz tiene una persona, cuanto más conocimiento tiene esa persona de la naturaleza humana o del negocio en el que está, o de las amistades y relaciones que tiene, menos probable es que lo engañen, que se aprovechen de él, que lo manipulen. Imagínate lo que sucede cuando una persona empieza a descubrir que ese que parecía mi amigo, es en realidad un traidor. Ese descubrimiento es importante porque evita daños posteriores, para eso hay que tener luz. Lo mismo que la persona que está caminando, por ejemplo, en la selva, necesita algún medio, principalmente los ojos, pero también servirían los oídos, por supuesto, para reconocer el peligro antes de que el peligro te encuentre a ti. Si tú encuentras el peligro antes de que el peligro te encuentre, tienes altas probabilidades de evitarlo.
Entonces estos son los daños que traen las tinieblas. Confusión que hace que nosotros no acertemos, no tomemos las mejores decisiones, los mejores caminos, los mejores lugares, las mejores amistades. Eso, por una parte. Y vulnerabilidad qué significa, no me doy cuenta de los peligros que están llegando, es decir, los peligros y los daños me encuentran primero a mí y no yo a ellos, y, por consiguiente, resultó víctima de manipulaciones, de mentiras, de fraudes, de engaños, etcétera. Si ese es el daño, si esos son los daños que traen las tinieblas, pues imaginémonos el bien que trae la luz.
El bien que trae la luz es ayudarnos a salir de esa confusión y, por consiguiente, a tomar las mejores opciones y decisiones, si somos obedientes a esa luz. Y la segunda parte es, esta luz de Cristo nos va a ayudar para que nosotros encontremos primero el peligro para que nos demos cuenta a tiempo. Hay un nombre muy bello que tiene esa luz particular, la de ver el peligro a tiempo. Es una de las características de la prudencia y es una de las razones por las que le decimos a la Virgen Santísima en las Letanías: Virgen Prudentísima. El pecado, el demonio, el mundo no pudieron morder en la carne de María. No pudieron morder en su corazón, ¿por qué? Porque ella, llena de esta luz, como estaba llena de la gracia, podía reconocer el peligro a tiempo, fortalecida por la misma gracia en su voluntad, podía evitarlo. Cristo es nuestra luz, Él ha venido al mundo como luz: Hoy, Señor, quiero recibir esa luz. Hoy, Señor, quiero recibirte como luz de mi vida. Amén.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|