Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

La persecución no detiene la misión, la impulsa. Quien sufre por el Evangelio está llamado a anunciarlo con más fuerza.

Homilía p042024a, predicada en 20260428, con 6 min. y 56 seg.

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Transcripción:

Podemos resumir bellamente el sentido de la primera lectura de hoy en la Santa Misa con esta frase: Si es verdad que los evangelizadores van a ser perseguidos, entonces los perseguidos deben volverse evangelizadores. Y es que ambas cosas las dice la Biblia que los evangelizadores van a ser perseguidos o vamos a ser perseguidos de distintas maneras. Pues eso aparece en los Evangelios. Cristo dijo a sus discípulos que en ese momento estaban en un entorno judío. Los van a expulsar de las sinagogas. Cristo dijo a sus discípulos: Llegará el momento en el que aquél que los mate a ustedes creerá que le está dando un servicio a Dios, que le está prestando un servicio a Dios.

Es decir, es claro, es perfectamente claro lo que esto significa. Esto quiere decir que de verdad va a haber una persecución para los evangelizadores. La sorpresa está. Tal vez lo nuevo está en la primera lectura de hoy, porque estos que habían sido perseguidos con motivo de la muerte de Esteban, nos dice el texto de hoy, empezaron a evangelizar. Y no solamente siguieron evangelizando, no solamente siguieron lo que ya estaban haciendo, sino que extendieron todavía más la misión. De tal manera que si al principio ese mensaje del Evangelio estaba llegando únicamente a los judíos, ahora se extiende. O sea, la misión lejos de apagarse, crece, la misión, se vuelve más grande, se vuelve más fuerte, porque ahora es una misión que abarca también a los que no venían del pueblo judío, a los que no venían de la circuncisión, a los que posiblemente ni siquiera conocían de la ley de Moisés.

Seguramente algunos sí, porque eran de lo que en esa época se llamaba prosélitos. Esto es maravilloso, esto es maravilloso y es una gran lección, porque muestra que en tiempos de dificultad, en tiempos de persecución, la Iglesia, lejos de achicarse, crece. ¿Y sabes una cosa? Lo estamos viendo en nuestro tiempo. Uno de los países en donde hay más dura y cruel persecución contra los cristianos, básicamente por grupos musulmanes extremistas, es en Nigeria, sobre todo la parte norte de ese país, ha sufrido de una manera brutal, hasta el punto de que en este año dos mil veintiséis la estadística es que cada dos horas. Horas. Algún cristiano es maltratado, torturado o asesinado en Nigeria. Pero ahora pregúntame cómo están las vocaciones sacerdotales y religiosas en Nigeria. Date una vuelta por internet. Mira lo que nos cuenta Internet de cómo están los seminarios en Nigeria. Esos seminarios no tienen tres, ni cinco ni diez seminaristas. Son decenas y decenas de muchachos.

Es decir, que los perseguidos se vuelven evangelizadores. Y una señal es la abundancia vocacional. Por el contrario, allí donde el cristianismo ha sido rodeado de mimo y ha sido rodeado de comodidad y ha sido rodeado de placer y lujo y ventajas, las vocaciones están en cero. Ha pasado en mi país, Colombia, en varios lugares, ha pasado en muchos sitios de Europa y en muchas otras partes. Básicamente es como una ley. El evangelizador será perseguido, pero el perseguido está llamado a ser evangelizador y eso lo hace el Espíritu Santo.

Esto nos enseña dos cosas. Primera, que la comodidad es pésima consejera. Por eso tú te encuentras que en países donde hay mucha, pero mucha comodidad es donde precisamente abundan esos mensajes tan extraños para mí, esos mensajes tan raros en donde se quiere. Mira que vamos a ordenar hombres casados, mira que vamos a casar homosexuales, mira que el aborto hay que ser más flexibles, donde suceden esas cosas. Donde hay persecución abierta, donde hay dolor, donde hay sangre derramada por Cristo, ahí no pasa. ¿Dónde sucede? Donde el cristianismo se ha acomodado, donde se ha vuelto como un artículo de lujo en una vida de mucho lujo. Ahí es donde sucede.

Entonces esto nos recuerda algo que de varias maneras enseñó el Papa Francisco la necesidad de una Iglesia pobre. Esto no es un eslogan para decir tonterías como las que dicen tantas personas, pues todo se arreglaría si se vendiera lo que está en los museos Vaticanos. Y yo siempre digo se vende lo que está en los museos vaticanos calma el hambre durante un tiempo, algunas cuantas personas. Y empiezas a enriquecer. ¿A quién? Al Louvre, Al British Museum. O sea. ¿De qué se trata realmente? no. La Iglesia pobre es fundamentalmente la Iglesia que se descubre distinta de los valores y de las preferencias y de las mentiras del mundo.

Eso es lo que necesitamos una iglesia que sea libre de esa mundanización, una iglesia que permanezca libre de esos atractivos, porque esa iglesia, aunque sea después detestada porque el mundo ya no podrá dominarla aunque sea perseguida, pues no podrá tampoco impedir que la Iglesia perseguida sea iglesia evangelizadora, como está sucediendo en Nigeria, como ha pasado en tantas épocas, en tantos lugares.

Nosotros nacimos para ser libres. Y yo quiero terminar con aquella frase perfecta que dijo Pablo en la carta a los Gálatas: Es que para ser libres nos liberó Cristo. La gloria sea para él. Amén.

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