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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Las "obras" de Cristo dan testimonio de él. Eso implica que lo conocemos más si lo dejamos obrar más.
Homilía p042009a, predicada en 20130423, con 4 min. y 52 seg. 
Transcripción:
Cuando uno quiere descalificar a una persona, normalmente lo que busca es ¿En qué se apoya usted, quién se cree? Por ejemplo, si una persona va a hablar de política, bueno, ¿Usted qué estudios tiene de política? Si una persona llega a buscar un trabajo, ¿A usted quién lo recomienda? Es decir, cuando queremos ser suspicaces, cuando tenemos distancia y desconfianza de una persona, siempre intentamos conectarla con algo más. Transferimos el juicio que debemos hacer sobre la persona en términos de, por ejemplo, ¿Quién lo recomienda o de dónde viene? A veces, incluso ¿Qué sexo tiene? Si es mujer, tal vez no es tan capaz, es un prejuicio, es una tontería, pero así se piensa a veces. Si es de tal región, del país, ¡no! esos son unos perezosos. Fíjate cómo ahí, en vez de mirar a la persona, intentamos mirar algo que tenga que ver con la persona, pero solo para descalificarla. Así obramos a veces cuando le tenemos mala voluntad o cuando le tenemos suspicacia a alguien. Lamentablemente, Cristo pasó por esa misma experiencia. A él también lo miraron con suspicacia y trataron de encontrar por qué o cómo se podía descalificar su mensaje. Por ejemplo, es Galileo, Galilea, Galilea está en manos de los gentiles, ahí nadie tiene fe. O por ejemplo, si es de Galilea, entonces no puede ser el Mesías, porque el Mesías tiene que ser de Belén, según dijo el profeta. Entonces, por su origen ya se le descarta o se le descarta, por ejemplo, porque no ha estudiado, no ha estudiado tanto. Los escribas, que eran la gente culta de la época. Estudiaba muchísimo. De hecho, algunos no paraban de estudiar desde su infancia hasta cerca de los cuarenta y más años de edad. Eso equivale a tener más de un doctorado en nuestra época. Y así se la pasaban estudiando. Ellos sabían que Jesús no tenía esa clase de estudios. Entonces para descalificarlo, pues a ti que se te va a creer si tú no has estudiado. Jesús tiene que recibir ese tipo de ataque, ese tipo de descalificación y una manera muy insidiosa, como le plantearon esa objeción o ese ataque fue ¿Quién da testimonio de ti? Es decir, Moisés dice que se puede creer el testimonio de dos o tres, pero ¿Quiénes pueden dar testimonio de ti? Eso es lo que nos encontramos en el pasaje de hoy, que sigue la línea de los evangelios anteriores, Capítulo Décimo de San Juan. Y Jesús sale con una respuesta impresionante. Jesús dice: Mis obras dan testimonio de mí. Las obras de Cristo, esta expresión, esta respuesta del Señor, tiene varias interpretaciones. Puede significar, y así se ha tomado usualmente en la apologética católica, como si Jesús les dijera: Miren los milagros, miren el tamaño de los milagros y dense cuenta lo que está pasando. Así se ha interpretado. Es decir, que los milagros hablan y eso es cierto de la divinidad de Cristo. Pero hay otra interpretación que es más profunda y que me gusta más. Sucede que las obras de Cristo son lo que él hace en nosotros. Y resulta que Cristo obra con mayor o menor profundidad en distintas vidas, según lo que nosotros mismos le permitimos. Hubo gente que le permitió a Cristo que obrara, por ejemplo, en su cuerpo cúrame de la lepra, pero una vez curados, no volvieron a aparecer. O sanados de su parálisis, aprovecharon las piernas recién reconstruidas para caminar bien lejos del Señor. Entonces esa frase de Cristo es mucho más profunda de lo que pensamos. Cuando Jesús dice que sus obras son las que dan testimonio, también nos está preguntando ¿Hasta dónde me estás dejando obrar en tu vida? Si apenas me permites que obre superficialmente lo que tú sabes de mí, el testimonio que tú tienes de mí, lo que tú aprendes de mí es mínimo. Si tú me dieras permiso de que yo entrara más en tu vida, entonces sentirías la fuerza de mi presencia. Entonces podrías percibir quién soy yo. Podrías en verdad conocerme. Esta invitación que nos hace el Señor tiene que golpear nuestro corazón en este día. Abrir la mente, abrir el alma para que él pueda hacer su obra del tamaño que quiere hacerla.

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