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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El camino de expansión de la fe lleva a situaciones inéditas: en Antioquía de Siria por primera vez se anuncia abiertamente el Evangelio a paganos. La fuerza del amor es incontenible.
Homilía p042007a, predicada en 20110517, con 4 min. y 25 seg. 
Transcripción:
Definitivamente este Capítulo Once de los Hechos de los Apóstoles, de donde se toma la Primera lectura del día de hoy, tiene una gran importancia. Podemos decir que es como un punto de inflexión. Es como aquel lugar donde se toma un rumbo nuevo, un enfoque nuevo. Y ese punto de inflexión está marcando el instante, podríamos decir, el tiempo en que la comunidad cristiana se abre al mundo no judío. Será un proceso que tiene varias etapas. Un proceso que no carece de tensiones. Veíamos cómo, en primer lugar, el apóstol Pedro tiene una experiencia mística, una experiencia en la cual él es llamado por Dios a no considerar como impuro lo que Dios ha purificado. Es que en el judaísmo las nociones de pureza e impureza eran bastante estrictas. No tenían que ver únicamente ni incluso principalmente con lo relativo al sexo. Tenían que ver con la conciencia de ser pueblo elegido. Por ejemplo, si un judío iba al mercado, al volver a casa, se lavaba las manos, pero el motivo principal no era la higiene, sino era un modo ritual de decir quito de mí todo lo que se me haya pegado de esos no creyentes, de esos paganos. Porque efectivamente, en un mercado hay trato con toda clase de personas. También recordamos cómo, incluso en el relato de la pasión de nuestro Señor Jesucristo, los enemigos de Jesús. Hombres que claramente no tenían la mentalidad ni el Espíritu de Dios en sus corazones porque estaban maquinando contra el Mesías. Y sin embargo, ellos consideraban tan importante el asunto de esta pureza ritual que no entraron en casa de un pagano para no contaminarse, para no quedar excluidos de comer la Pascua. Este es el tipo de mentalidad que tiene que que tiene que superarse para llevar el Evangelio a los paganos. Y por eso Pedro pasa por esta experiencia, él mismo entra en casa de un pagano, Cornelio, y al predicar sobre Jesús, el Espíritu Santo desciende con fuerza sobre ellos. Y entonces ya estos hombres son bautizados. Y encontramos en el texto del día de hoy cómo la persecución a la que fueron sometidos los cristianos de Jerusalén los llevó muy lejos, hasta tierras de lo que hoy es Siria. Y entonces, allá en Antioquía de Siria, por primera vez, los llaman los cristianos, los seguidores de Cristo. Y es también allá donde abiertamente se empieza a predicar el mensaje a unos que no son de raza judía. Esto va mostrando poco a poco cómo el Espíritu de Dios vence todo tipo de barreras. Creo que nosotros tenemos que tener esta confianza, esta esperanza, este optimismo, incluso esta alegría. Creo que tenemos que tener esta certeza de que el Espíritu es capaz de vencer las barreras de los prejuicios, las barreras de los resentimientos, las barreras del odio, y es capaz de instaurar un tipo de civilización, la civilización del amor, en la cual el reinado de Jesús y la conciencia del Evangelio cumplan el papel de una constitución. Demos gracias a Dios por estas señales. Demos gracias a Dios por esos primeros valientes que empiezan a abrir el Evangelio hacia otras naciones y también nosotros tomemos nuestra responsabilidad como misioneros.

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