Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Mi vida entera debe comparecer ante Jesucristo, la Puerta para entrar al Reino de Dios.

Homilía p041022a, predicada en 20220509, con 4 min. y 27 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Hermanos, seamos sinceros, algunas de las comparaciones que aparecen en la escritura nos cuestan trabajo de entender. Por ejemplo, esto de la comparación de Cristo con una puerta, que es lo que aparece en el Evangelio de hoy, capítulo décimo de San Juan. Es algo que a uno le resulta un poco difícil. ¿Cómo que Cristo es como una puerta? Pero algo se me aclaró. Bendito sea Dios. Cuando me di cuenta que lo que yo soy o lo que tú eres, lo que yo soy, no es solamente este cuerpo.

Vamos a pensarlo de esta manera, tú eres tu cuerpo, claro, pero tú eres también tus pensamientos, tus proyectos, tus amigos, tus afectos. Vamos a decir que cada uno de nosotros carga un equipaje. Yo creo que esa es una buena comparación. Uno carga un equipaje. A veces es un equipaje muy pesado. A veces es un equipaje, incluso sucio. Todos llevamos un equipaje. Llevamos unas maletas. A veces son maletas que nos ayudan a viajar mejor. A veces son maletas que son puro lastre. ¿Y en esas maletas qué llevas tú? Porque cuando Cristo dice que entremos por Él, no vas a entrar tú solo. Tú entras con todas tus maletas. ¿Cuáles son tus maletas?

Cuando uno tiene que viajar de un país a otro, siempre hay que hacer un proceso de inmigración y un proceso de aduana. La inmigración es para las personas, la aduana es para el equipaje. Entonces vamos a imaginarnos que vamos a entrar al país de Cristo y en esa entrada al país de Cristo, al Reino de Cristo, pues no solo llego yo, sino que llegan también mis maletas. Y es ahí donde es muy interesante pensar en mis proyectos, en mis recuerdos, en mis afectos. Piensa nada más en esas tres maletas que he dicho. Y trata de pensar lo que significa que esas maletas entren por Cristo, es decir, que Cristo sea el criterio. Porque quizás es una maleta que no dejan entrar.

Hay muchos países, por ejemplo, donde no dejan entrar material vegetal. Si tú llevas unas matas, unas plantas te dicen no, esto no puede entrar, esto va a ser destruido y no puede entrar. Bueno, los criterios de Cristo, por supuesto, son otros. Pero es bien interesante aplicar ese criterio, porque entonces uno dice yo tengo un proyecto o yo tengo por ejemplo un rencor, o tengo un deseo impuro, o tengo esta codicia determinada, tengo esta codicia. Eso es parte de tu maleta. Entra. Trata de entrar donde Cristo y Cristo, que es la puerta, te va a decir mira a mi reino no se entra con ese rencor que tú tienes. Vamos a sanarte ese rencor. Tú quieres entrar con tu maleta. Tienes un deseo impuro, impronunciable. Cristo te dice a mi reino no se entra con esa impureza. Aquí no se entra así. Nada impuro ni manchado puede entrar realmente a una vida cristiana. Porque yo utilizo la palabra reino aquí, sobre todo como eso. Una vida donde Cristo reina.

Entonces fíjate que entendiendo las cosas así, esto tiene demasiado significado, esto tiene demasiado sentido. Uno lo oye y dice oye, sí, claro que Cristo es la puerta. Y claro que frente a la aduana de Cristo tengo que hacer comparecer mi vida entera. Toda mi vida tiene que comparecer ante Jesucristo. Piénsalo y verás que es absolutamente bello y lo mejor, absolutamente transformante. Que Dios te bendiga.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM