Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

La fórmula para vencer barreras es que cada uno reconozca sus culpas, que declare que Cristo es su Señor y reciba la gracia de perdón y de amor del Espíritu Santo.

Homilía p041020a, predicada en 20190513, con 6 min. y 21 seg.

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Transcripción:

La primera lectura de hoy está tomada del capítulo número once de los Hechos de los Apóstoles. Para apreciar la fuerza y la bendición que tiene esta lectura, yo creo que necesitamos una pequeña introducción. Aclaremos ante todo que en la Biblia se llama gentiles a los no judíos. Gentil es una palabra que viene de gente. Gente, a su vez, viene de una raíz latina Gens, que es la que se utiliza para indicar una raza, un pueblo. Entonces los judíos se miraban a sí mismos como el pueblo elegido, y los demás eran esas gentes, esos pueblos.

Sucede que con el tiempo se fue desarrollando una tremenda distancia e incluso rivalidad, enemistad entre los judíos y sus pueblos vecinos por muchas razones. En primer lugar, por razones históricas, porque cuando llega el pueblo elegido a la Tierra prometida no la encuentra vacía, sino encuentra que está llena de otros pueblos, otras gentes que tienen sus propios ídolos, muchos de los cuales exigían cultos terriblemente sangrientos. O sea que históricamente hay un conflicto que empieza ahí. Pero además, esas costumbres llamadas costumbres bárbaras, también las tenían otros pueblos.

Así, por ejemplo, era frecuente la prostitución sagrada, no solamente en los pueblos que vivían en la zona de lo que nosotros llamamos esa tierra prometida, sino en muchas otras regiones. Había temas de una especie de combinación entre una vida sexual exuberante y desordenada y el supuesto culto a los dioses. Recordemos, por ejemplo, entre los griegos había las fiestas dionisíacas, Dionisios, otros dicen Dionisos, era el dios del vino, que era conocido como Baco por los romanos. Y tanto el Baco de los romanos como el Dionisios de los griegos invitaban a unas fiestas que incluso tienen nombre en español.

Una bacanal, una bacanal es una fiesta en honor de Baco. Pero por supuesto, aquello de repartir abundantísimo licor y que se emborrachen todos, hombres y mujeres y que haya mucha música y que haya mucho entretenimiento solo podía acabar en todo tipo de degeneración, sobre todo de orden sexual. Los judíos sentían particular repugnancia hacia esa clase de costumbres, mucho más si de esa manera se decía que se estaba honrando a Dios. O sea que los judíos despreciaban a los gentiles.

Pero, por otra parte, los gentiles también sentían una terrible desconfianza. Y, por qué no decirlo, también un desprecio hacia los judíos, los pueblos que rodearon al pueblo elegido, es decir, a Israel, sentían hacia los israelitas desconfianza y desprecio. Desconfianza ¿por qué? Porque tenían fama, los israelitas que son los actuales judíos, de ser guerreros absolutamente feroces. Basta recordar aquí lo que sucedió, unos pocos siglos, un par de siglos antes de Jesucristo, en la época de los Macabeos. Imperios poderosos como el imperio helenístico habían tratado de invadir y habían tratado de eliminar al pueblo judío, y este se había defendido con ferocidad. De modo que los gentiles sabían que esos judíos eran peligrosos y no eran de fiar.

Por otra parte, sentían desprecio porque ellos consideraban que la manera de pensar de los judíos. Era poco civilizada, tanto los romanos como los griegos tenían la costumbre de muchos dioses. Ellos pensaban que esa era la mejor fórmula para convivir en paz. ¿Por qué? Porque, tú tienes tu Dios. Tú tienes tu diosa. Yo tengo mi Dios. Todos tranquilos. En cambio, esa afirmación de que hay un solo Dios y de que hay un templo para darle culto a ese único Dios, esto resultaba inconcebible, exagerado, diríamos hoy, fanático y fundamentalista para aquellos pueblos paganos.

¿Qué quiere decir esto? Que tanto los judíos como los paganos se miraban con desconfianza y con desprecio. Y lo que nos está presentando la primera lectura es la victoria del amor de Dios que logra vencer esa tremenda barrera entre judíos y no judíos, entre judíos y gentiles, ¿como lo logró Dios? pues son solo dos pasos. Primero, en la cruz santísima de Cristo, en la vida inmaculada y bella de Jesucristo, y sobre todo en el valor de sus llagas y su sangre.

Aparece la denuncia de nuestros pecados, seamos judíos o no judíos. Y luego el don del Espíritu Santo. Qué es lo que comparte el apóstol Pedro en su predicación, don del Espíritu Santo. Entonces, la fórmula para vencer barreras, y esto es universal, y esto va más allá del episodio entre judíos y gentiles. La fórmula para vencer barreras es que cada uno reconozca sus culpas, reconozca a Cristo entonces como su Señor y reciba gracia de perdón y de amor del Espíritu Santo. Así se vencen las barreras, así se superan las distancias. Así triunfa Dios.

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