Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Por la persecución a quienes hablaban de la Resurrección de Cristo, el cristianismo comenzó a predicarse mas allá de Jerusalén para llegar al mundo entero, dejando de ser una parte del judaismo.

Homilía p041009a, predicada en 20110516, con 11 min. y 22 seg.

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Transcripción:

¿Para qué eligió Dios al pueblo judío? Esta es la pregunta que subyace en las lecturas, no solamente de hoy sino de los próximos días. Porque esta es la cuarta semana de Pascua y esta es la semana en la que aparece ante nuestros ojos todo ese proceso en parte complicado, tenso, por el cual la fe cristiana se fue abriendo a un mundo nuevo, el mundo de los no judíos. Hay que reconocer que al principio el cristianismo parecía ser como un grupo más dentro del judaísmo. Recuerda que ya en este tiempo de Pascua, de lo primero que nos contaron en los Hechos de los Apóstoles. Fue un milagro que hicieron Pedro y Juan, un milagro que hicieron o que hizo Pedro, o que hizo Jesús a través de Pedro cuando ellos subían al templo a orar.

Esto indica que era costumbre de los apóstoles y de los demás cristianos de primerísima hora dirigirse al templo de Jerusalén para las oraciones. También el evangelista Lucas, autor de este libro de los Hechos de los Apóstoles, comenta que aquellos primeros cristianos se reunían en el templo para orar. Y dice también que ellos eran muy bien vistos de todo el pueblo. Esto hace suponer que en esos primeros momentos del cristianismo, la fe en el Señor Jesús todavía aparecía como un subconjunto, como una versión especial, como un grupo dentro del judaísmo. Es que, de hecho, los judíos no estaban demasiado unidos, por lo menos en términos de doctrina. No estaban demasiado unidos. Creo que había cosas que los unían. Por ejemplo, todos los judíos, o prácticamente todos, querían que se fueran los romanos, en esas cosas estaban unidos, pero en términos doctrinales no.

Los fariseos tenían su cierta idea sobre qué es el reino de Dios y tenían su cierta idea sobre cómo viene el reino de Dios. Los saduceos tenían otras ideas. Los zelotas tenían otras ideas. Es decir, que el judaísmo no era un fenómeno monolítico, unificado. Había distintas versiones dentro del judaísmo. Y al principio pareció que los seguidores del Nazareno eran algo así como otro grupo más dentro del judaísmo. Pero las cosas empiezan a cambiar porque resulta que las autoridades judías, en particular el Sanedrín, los sumos sacerdotes, empiezan a perseguir selectivamente a los cristianos.

Les fastidia, sobre todo a los saduceos, que se predique que ha sucedido la resurrección, porque los saduceos no creían en la resurrección para nadie. Según los saduceos, muriéndose uno se acababa todo. Y como la mayor parte de los sumos sacerdotes, o si no todos eran saduceos, ellos estaban muy fastidiados con la predicación de los cristianos, que en esa época tampoco se llamaban cristianos. En esa primera, primera etapa. Cuando las autoridades judías empiezan a perseguir a los cristianos, esto les obliga a ellos a diferenciarse del judaísmo. Fíjese la providencia de Dios. Cuando los saduceos organizan persecución, incluso mataron al apóstol Santiago. Santiago, el mayor, y antes de él habían matado a pedradas a Esteban. Esa persecución produjo dos cosas muy buenas para que vea cómo Dios saca cosas buenas de las malas.

Y las dos cosas buenas que trajo la persecución fueron primera. Gracias a esa persecución, lo específico de la fe cristiana fue apareciendo de un modo más claro. Y segundo, gracias a esa persecución, muchos cristianos se fueron de Jerusalén. Y según cuenta el libro de los Hechos de los Apóstoles, empezaron a predicar en otras partes. Es decir, que lo que había empezado como una persecución se convirtió en un movimiento misionero. Cuando los cristianos salieron y empezaron a predicar, ya nada pudo detenerlos. Jesús mismo lo había dicho. Lo había mandado, como consta una vez más en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Dijo Jesús: Seréis mis testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaria, que ya es saliendo del judaísmo y hasta los confines del orbe. ¿Esto qué indica? Esto indica que a través de un instrumento espantoso que se llama persecución, a través de la persecución, Dios estaba cumpliendo ese mandato de Jesucristo. Y así estos cristianos perseguidos se vuelven misioneros y ya nada los va a detener.

Así, por ejemplo, encontramos a Pedro en el texto de hoy. Pedro es llamado por el Espíritu Santo para salir del estrecho círculo del judaísmo. Dios le muestra: No llames tú impuro a lo que Dios ha purificado. Mostrando que el corazón de los paganos podía también ser purificado y ser considerado puro. Si a ese corazón le llega la acción del Espíritu Santo. Y así lo que era un grupo cerrado, el judaísmo empieza a volverse levadura en la masa, empieza a volverse un faro que alumbra la oscuridad del paganismo en las naciones. Empieza a volverse una historia que llega hasta nosotros. Porque gracias a esto que hemos oído, gracias a estos acontecimientos, el cristianismo dejó de ser una secta dentro del judaísmo y se convirtió en lo que es. Se convirtió en la buena noticia para todas las naciones. Esto ya lo habían anunciado los profetas.

Así, por ejemplo, en los cánticos del siervo en Isaías encontramos expresiones como aquella que dice: Es poco que seas mi siervo, te hago luz de las naciones para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra. Es decir, que esto que vemos suceder en los Hechos de los Apóstoles no era simplemente capricho de ellos, era el cumplimiento de una voluntad, de la voluntad de Papá Dios. Les invito a que durante esta semana no se pierdan esta historia. Cada día vamos a ir viendo un poco más cómo se ensancha el círculo y se ensancha hasta que llega un momento en el que es evidente La Iglesia se vuelve un movimiento misionero y será sobre todo un hombre, un gran convertido. San Pablo. El encargado de liderar ese movimiento, esa noticia, esa oleada de amor que va a bañar todas las costas del Mediterráneo hasta España. Parece bastante seguro que el apóstol Pablo llegó hasta España, hasta una población que se llama Tarragona en la costa del Mediterráneo.

Y estas comunidades cristianas van a seguir avanzando utilizando las redes de las comunidades judías primero y las redes marítimas y terrestres del Imperio Romano, y así se afianzará la fe cristiana en las tierras de Italia y de Francia y de España. Y de ahí, pasados muchos siglos saldrán hombres que tienen por estandarte la cruz y que han llegado hasta estas tierras para contarnos también a nosotros que hubo uno que murió en la cruz por nuestros pecados y resucitó para nuestra salvación. Toda esa historia empieza en Jerusalén. Toda esa historia es la que vemos suceder aquí con Pedro y con Pablo, con Santiago y con Esteban.

Esta historia es nuestra historia. Es la historia del regalo de la fe que ha caminado tanto para que pudiéramos escuchar la Palabra del Señor y para que pudiéramos celebrar el misterio de la redención sobre el altar. A Dios sea la gloria por los siglos. Amén.

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