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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Tres características del impacto del Evangelio: curaciones, liberaciones, gozo en el Señor.

Homilía p033006a, predicada en 20140507, con 4 min. y 24 seg.

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Transcripción:

Según la opinión de San Lucas, en el pasaje que encontramos en la primera lectura de hoy, tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles, según la opinión de Lucas, digo, tres son las grandes señales del impacto del Evangelio. Esta vez el protagonista sigue siendo el Espíritu Santo y el instrumento del Espíritu es un diácono llamado Felipe. Este Felipe va a predicar, y aquí se dan tres señales, señales de esa presencia, esa unción, ese fuego y eficacia del Espíritu. Primera señal, el demonio en retirada. Segunda señal, numerosas curaciones. Tercera señal, inmensa alegría.

Podemos ver en esta acción de ese evangelista tan notable, podemos ver lo que significa buena noticia, que el mal se vaya, que el bien venga y que la alegría crezca. Se parece a aquel canto carismático: el fuego cae, cae, los males salen, salen y el creyente alaba al Señor. Si lo ves, el fuego cae, cae, esas son las sanaciones, esa es la curación, esa es la paz y la reconciliación profunda. Los males salen, salen, se van las enfermedades, pero, sobre todo, se va aquel que causa la enfermedad espiritual por excelencia, el espíritu del mal. Y el creyente alaba al Señor, ahí llega la alegría, esa alegría que por una parte es una expresión del amor que se recibe, pero por otra parte es una herramienta, una poderosa herramienta de evangelización.

Porque ¿cómo detienes tú una inundación de alegría? Los enemigos de la Cruz, los enemigos de Cristo, según nos está contando el libro de los Hechos de los Apóstoles, quedan sin respuesta. Cuando abunda la alegría, cuando llega la alegría, ¿qué respuesta se puede dar? ¿Qué se puede decir? Observemos que la alegría, las curaciones, los exorcismos, son también el programa de Cristo, según el capítulo cuarto del Evangelio según San Lucas. Y esto nos está indicando que, como decía el padre Emiliano Tardif, la metodología de Cristo sigue vigente, no tenemos que encadenarnos a esas expresiones del amor de Dios, el Espíritu, que es Espíritu creador, sigue haciendo sus maravillas de muchos modos. No, no debemos encadenarnos, no se puede caer en lo que me decía una vez un taxista: Donde haya milagros, ahí voy yo. No, porque también puede haber engaños y los hay. Pero sí que debemos pedir, especialmente en nuestra Santa Iglesia, que haya tal abundancia de Espíritu, que nunca falte ese gozo de sentir que somos curados y de sentir que, con todas sus artimañas, nada puede el espíritu de las tinieblas contra nosotros.

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