|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Los relatos de los Hechos de los Apóstoles no tienen solamente un valor histórico: en verdad nos ayudan a reconocer los rasgos fundamentales y permanentes de la Iglesia; por ejemplo, que cada persecución es tiempo de misión.
Homilía p033004a, predicada en 20110511, con 4 min. y 22 seg. 
Transcripción:
Los Hechos de los Apóstoles no son, sencillamente, un recuento histórico, su interés no es solamente contarnos el pasado, sino más bien conducirnos hacia lo más esencial, lo permanente, lo fundamental de nuestra vida como cristianos. Claro que hay datos del pasado, pero esos nos interesan no simplemente para devolvernos en el tiempo, como quien recuerda anécdotas de Napoleón o de Alejandro Magno, nos interesan porque aquellos elementos fundamentales del cristianismo que aparecen en los Hechos de los Apóstoles son los mismos que nosotros necesitamos.
Así, por ejemplo, ahí se cuenta que el grupo de los apóstoles, al principio, después de la Pasión del Señor, se encontraban ellos llenos de temor y solo el Espíritu lo sacó de ese miedo paralizante. Ese no es un dato del pasado, eso también vale para hoy. Para dejar nuestros miedos, para salir a anunciar a Jesucristo, para ser testigos de su gracia, necesitamos del Espíritu. Ahí se cuenta que los apóstoles realizaban signos y prodigios, nuevamente, no es solo un dato del pasado. El Espíritu Santo sigue haciendo conversiones, milagros, liberaciones, cosas maravillosas en nuestros días. Y si nosotros nos abrimos sinceramente al don del Espíritu, vamos a conocer y vamos a presenciar esta clase de maravillas. Los Hechos de los Apóstoles nos dicen que los testigos de Jesús fueron perseguidos, otra enseñanza que se aplica a nosotros.
Pero hay algo bien interesante que aparece en el capítulo octavo de los Hechos de los Apóstoles, que corresponde a la primera lectura de hoy. Ahí se dice que con motivo de la persecución que se desencadenó, recuerdas que Esteban fue apedreado y bueno, se trata de un momento de verdadero temor, casi podríamos decir de pánico, pero esa persecución viene a producir misión. Es decir, los cristianos que tienen que salir apresuradamente de Jerusalén salvando su vida, no se quedan pasivamente fuera de Jerusalén, esperando a que pasen los tiempos malos, ni se dedican a olvidarse de Jesucristo y, por ejemplo, a dedicarse al comercio, o a qué sé yo. Ellos salen echados de Jerusalén por la persecución, pero la persecución se convierte en causa de misión. Es decir, ellos aprovechan esa circunstancia espantosa, esa circunstancia terrible, la aprovechan para bien, la aprovechan para dar nuevos escenarios, para darle nuevos auditorios al Evangelio. Tienen que salir de Jerusalén, pero al salir de la Ciudad Santa, se encuentran con muchos otros que también necesitan y que también merecen oír el mensaje de Jesús.
Esta también es una enseñanza para nosotros, es decir, nosotros no podemos tomar la persecución o las burlas, o el aislamiento, o la indiferencia de la gente como algo que toca resistir, como el que aguanta un aguacero y no puede hacer nada más. No es asunto solamente de estoicismo, no es asunto de aguante, también hay que tener cierta dosis de astucia espiritual en el sentido muy preciso de aprovechar las circunstancias para dar testimonio. Jesús mismo había dicho: «Cuando los persigan y cuando los encarcelen, tendrán ocasión de dar testimonio de mí ante los reyes o ante las grandes autoridades». ¿Eso, qué quiere decir? Que hay que aprovechar el momento y hay que construir la ocasión para que nuevos corazones, para que nuevos oídos se abran a Jesucristo. Estuvo contigo Fray Nelson Medina de la Orden de Predicadores.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|