|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Más que hacer cosas, Cristo quiere habitar y reinar en nuestra vida con su propio Ser. En Él se unen perfectamente lo que es, lo que hace y lo que dice.
Homilía p032019a, predicada en 20260421, con 7 min. y 7 seg. 
Transcripción:
Veíamos en el Evangelio de ayer que le preguntan a Cristo ¿Cuál es la obra que nosotros tenemos que hacer? Ellos se imaginaban que Cristo estaba como al nivel de Moisés. Cristo hace una aclaración muy importante sobre Moisés. Dice: No fue Moisés el que les dio el pan del cielo, fue mi Padre el que dio el pan del cielo. Pero yo quiero centrarme en esta oportunidad en que aquella gente que le hace esa pregunta a Cristo, después le pregunta y ¿Cuál es tu obra?. Fíjate cómo hay esa mentalidad de contrato, de transacción, de intercambio. En todo este lenguaje, ¿Qué es lo que yo tengo que hacer? ¿Qué es lo que usted muestra que usted tiene que hacer o que usted puede hacer? Le preguntan a Cristo ¿Cuál es tu obra? Esa pregunta no recibe una respuesta directa. O sea, Cristo no responde directamente lo que a mí me corresponde hacer o lo que yo hago es esto o esto otro. Pero Cristo responde, lo que pasa es que responde en otro nivel. Y esta es una de las características del Evangelio de Juan. Si tú miras el evangelio de Juan, muy, pero muy pocas veces Cristo da una respuesta directa a esto que se le pregunta. En la Pasión ciertamente aparece algo así, no. Cuando le preguntan en la pasión, cuando Pilato le pregunta en la pasión, ¿Entonces tú eres rey? Y Cristo responde: Sí, yo para esto nací, para esto vine al mundo para ser rey. Ahí dio una respuesta directa. Pero en general, en el Evangelio de Juan, las respuestas de Cristo siempre están como un nivel más arriba, de tal manera que Él sí está respondiendo. No es que deje de responder. Él sí está respondiendo, pero está respondiendo de una manera inesperada para sus oyentes, porque de alguna manera los está invitando. Casi diría los está forzando a ir un poco más allá, a subir un poco el nivel, a encontrar lo que viene después. Concretamente, yo creo que algo muy interesante que aparece en este diálogo entre los que le preguntan y el mismo Cristo. La respuesta que da Cristo aquí, si tú la analizas, es muy sorprendente, porque lo que Cristo hace es ser. Cristo, no responde por el hacer, no es lo que Él hace, sino lo que Él es. O dicho de otra manera, el gran hacer de Cristo es su propio ser. La manera como Cristo obra es su propio ser. Y esto es asombroso. En otro lugar del Evangelio de Juan también nos encontramos con una afirmación impresionante cuando a Cristo le preguntan: ¿Tú quién eres? Y Cristo dice: Yo soy lo que estoy diciendo. Esto es tan profundo, es tan místico, es tan bello. Cristo une el hacer y el ser. Y Cristo une el hablar, el expresarse, el decir con el ser. Él se expresa en lo que Él dice. Su expresión es su propio ser y su ser es su propio hacer. Esto no suele suceder. Esto no suele suceder. Nosotros manejamos otro tipo de pensamiento, me parece a mí. Y nuestra manera usual de pensar es que una persona es y por otro lado hace. Y donde yo creo que más se nota esto es en el mundo de la política. Yo recuerdo un presidente que tuvo Francia hace unos años con unos escándalos pavorosos en su vida, llamémosla privada, que ya te darás cuenta que esa expresión vida privada es precisamente la separación neta entre el hacer y el ser. Porque se supone que el hacer es tu vida pública, lo que tú eres como funcionario, mientras que el ser es tu vida privada. Pero en Cristo no se hace diferencia. Déjame, te recuerdo esto que pasó en Francia y prefiero no decir el nombre de ese presidente. Este hombre con unos escándalos horrendos, vergonzosos. O sea, una de esas cosas que hace que tú sientas vergüenza ajena, que hace que tú digas oye, pero, pero ¡qué tristeza! pero, ¡qué escándalo! esto. Sin embargo, varios intelectuales y académicos franceses dijeron: Es que él es el presidente. No para justificar. No lo decían para justificar su vida privada, sino para decir a nosotros no nos interesa su vida privada si él es adúltero, si él tiene una adicción rara, si él tiene una cierta perversión, pues esa es su vida privada. A nosotros nos interesa es que él como presidente tome las decisiones adecuadas para la nación. Esa es la burocracia y ese es el pensamiento en el que vivimos esta época del mundo, esta época de la historia del mundo en que suponemos que una persona puede ser en su vida privada y puede actuar o hacer en su vida pública. La cosa no funciona. Según todos los estudios de la anatomía, el ser humano solo tiene un corazón y no tiene dos cerebros, sino uno solo. Y si tu corazón es infiel. Y si tu corazón es corrupto, pues tu corazón es corrupto veinticuatro horas al día. Entonces la vida cristiana se parece muchísimo a este evangelio que se está proclamando aquí, donde el ser y el hacer se unen. El verdadero hacer de Cristo es lo que Él construye en nosotros con su propio ser y lo que Cristo quiere hacer en tu vida. Sabes qué es lo que Cristo quiere hacer en tu vida. Es estar en tu vida, reinar en tu vida, hacerse presente en tu vida. Eso es lo que Cristo quiere. No es simplemente hacerte un milagro, resolverte un problema, abrirte una puerta para que luego tú hagas lo que se te venga en gana. Cristo lo que quiere es ser, ser el enviado del Padre, ser el pan del cielo, ser el primer Paráclito, ser el Salvador, ser. Eso es lo que hace Cristo. Tal vez aquellos oyentes no se lo entendieron, pero tal vez nosotros tenemos la oportunidad de comprenderlo un poco mejor. Alabado sea Jesucristo aquel que pudo unir perfectamente lo que Él es, lo que Él hace y lo que Él dice. Bendito sea su nombre. Amén.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|