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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Encontrar a Cristo es encontrar el verdadero pan, el verdadero alimento.
Homilía p032016a, predicada en 20210420, con 5 min. y 3 seg. 
Transcripción:
Esta es la semana de Pascua en que estamos avanzando en la lectura del capítulo sexto de San Juan, que es el capítulo que nos habla del Pan de Vida. Ese capítulo sexto empieza con la multiplicación de los panes y cuando aquella multitud puede alimentarse gracias al milagro de Jesucristo, pues entonces se despierta la admiración. Incluso quieren nombrarlo rey, seguramente porque consideran, ahora sí encontramos el que resuelve problemas. Pero Jesús no va por esa línea. Puedo incluso decir no cede a esa tentación, sino que más bien se queda en oración.
Despide a la gente. Los discípulos se van. Luego se reencuentra con la gente en Cafarnaún y es ahí donde se dan estos diálogos que estamos escuchando, pero que van en continuidad y es lo que quiero destacar con aquel milagro precioso de la multiplicación de los panes. Le preguntan a Cristo ¿qué signo haces tú para que creamos en ti? La respuesta era muy fácil entonces. Cristo hubiera podido decir ¿pues no han visto la multiplicación de los panes, qué más signo quieren que ese? ahí está el signo. Imagínate, comieron hasta saciarse ¿cuál otro signo quieren? Así como Moisés había provisto de pan, un pan, llamémoslo milagroso. El maná en el desierto, así Cristo, en este lugar despoblado, le había dado alimento a una multitud ingente. De tal modo que Cristo hubiera podido responder eso. El signo es ese. Así que casi que la pregunta que nos interesa es ¿por qué Cristo no les dijo que ese era el signo? si ese signo estaba a la vista de todos. De hecho, ellos por qué se fueron detrás de Cristo ¿por qué? Pues porque Cristo había hecho ese milagro precioso.
Sirva esto de anotación para aquellos que le quieren robar un milagro a Cristo, y dicen que todo era un asunto de solidaridad y de compartir. Para la solidaridad y el compartir ya no se necesitaba Cristo, porque ellos van detrás de Cristo por el signo que Cristo ha hecho, que es la multiplicación de los panes. Pero entonces la pregunta es ¿y entonces por qué Cristo no dice esa es la gran pregunta?. Por qué Cristo no dice ahí está el signo, la multiplicación. Más bien lo que responde Cristo es un poco misterioso, les dice. No fue Moisés el que les dio el maná. No se queden ustedes mirando a Moisés. No fue Moisés el que les dio el maná, fue mi Padre del cielo el que dio el maná.
Fíjate cómo hay una pedagogía en este capítulo sexto, del pan material ese pan que llena el vientre, de ese pan material. Cristo los lleva a la consideración de lo que era el milagro del maná y luego del maná los va a llevar todavía un escalón más alto a lo que es el pan del Cielo. Pero lo primero es dense cuenta de que lo importante no es Moisés, es mi Padre. Es mi Padre el que da el verdadero pan del cielo. Pero hasta ahí todavía no encontramos la respuesta a la pregunta que le hicieron. Respuesta que parecía tan sencilla. ¿Qué signo haces para que creamos en ti? Pues Cristo hubiera podido decir Yo multiplico panes. Ya está. Pero Cristo no dice eso. ¿Por qué Cristo no dice eso? Porque el gran signo no es lo que Cristo hace. Él, el mismo Cristo es el gran signo.
Hacia allá nos dirige este capítulo. Hacia allá nos dirigen las palabras del Señor. Hacia allá nos diriges, es la respuesta. La respuesta a la pregunta que le están haciendo ¿qué signo haces? el signo soy yo. Es lo que Cristo les está diciendo. Y eso quiere decir que encontrar a Cristo es encontrar el verdadero pan, es encontrar el verdadero alimento. Pero de ese alimento nos van a seguir hablando los Evangelios de estos días. Así que no te puedes perder ni uno. Dios te bendiga.

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