Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El gran trabajo es creer porque nuestra fe deja que Dios haga su trabajo en nosotros.

Homilía p032005a, predicada en 20120424, con 4 min. y 36 seg.

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Transcripción:

El Capítulo Sexto del Evangelio según San Juan quiere llevarnos del hecho al significado, del milagro al sentido permanente, que tiene la obra de Dios en nosotros. El milagro lo conocemos bien. El milagro es la multiplicación de los panes. Pero el significado ¿Cuál es el significado? Eso es lo que Jesús quiere mostrarnos en esta parte del Evangelio de Juan. Y ¿Qué aparece? Que así como hay un pan de la tierra, también hay un pan del cielo. El pan de la tierra se consigue con el trabajo y el pan del cielo ¿Cómo se consigue? Porque cuando aramos, cuando sembramos, cuando cosechamos, podemos esperar poner algo de pan en nuestra mesa. Pero ese pan del cielo, ¿Cómo se llega a él? Y Jesús empieza a hacer toda una catequesis.

Por ejemplo, ya nos decía en el Evangelio de ayer que hay un trabajo, un trabajo que lleva a recibir ese pan y ese trabajo es creer. Qué expresión tan única, tan típica del Evangelio de Juan. El trabajo de creer. Y ¿Por qué decimos que es un trabajo? Porque implica abrirle un espacio a Dios. Implica saber detenerse uno, reconocer su límite y proclamar la grandeza de Dios. Bueno, a Jesús le preguntan ¿Y cuál es la señal que tú das? ¿Cuál es tu obra? Tú nos estás diciendo que nuestro trabajo es creer y tu obra, tu trabajo, lo que tú haces, ¿Qué es? Porque Moisés hizo un trabajo, Moisés les consiguió maná, y entonces Jesús les dice: No es que, el trabajo no fue de Moisés. Es decir, realmente Moisés lo que hizo fue abrir el espacio para que Dios obrara.

El que hace el trabajo, el que verdaderamente trabaja por nosotros y el que quiere trabajar en nosotros es el Señor. Esta es la parte central de la catequesis de hoy, la catequesis que nos da Jesús. El que hace el trabajo, el gran trabajador, el que hace la verdadera obra es Dios y la verdadera obra somos nosotros y por lo tanto nuestro trabajo de creer es el trabajo de permitirle trabajar a Dios, pero no tanto trabajar afuera o en otras cosas, sino el trabajo que él hace. De modo que nosotros mismos seamos su obra. Cuando se mira a Moisés desde este ángulo que nos está enseñando Jesús, entonces también se comprende que el maná era una señal, una señal del don de Dios, una señal del trabajo que Dios hace por su gente, del trabajo que Dios hace por su pueblo.

Y cuando entendemos que el maná lo dio Dios, que Dios regaló ese pan del cielo, entonces entendemos que Dios es el que nos alimenta, que Dios es el que nos da la fuerza, que Dios es el que nos sostiene, que Dios es el que nos reconstruye. Y ahí viene un paso más, que es el último que damos con este evangelio de hoy. Y ese paso más es en dónde y cómo nos alimenta, sostiene, instruye, reconstruye Dios. En Jesucristo. Jesús, Jesús es la oferta. Es el don de Dios, el don del Padre que es capaz de tomarnos y es capaz de hacer su obra en nosotros y es capaz de iluminarnos, y es capaz de transformarnos y es capaz de hacernos nuevos. Ese es el pan del cielo.

Fíjate cómo nos va llevando Cristo de un milagro, un milagro asombroso, impresionante multiplicación de los panes a que descubramos a Dios como fuente de todo bien, a que descubramos a Dios como el verdadero trabajador y a que nos descubramos nosotros como su trabajo, como su obra, y a que descubramos que él obra en nosotros a través de ese don máximo que es la persona adorable de Jesucristo.

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