Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Un ver "intenso"

Homilía p031026a, predicada en 20260420, con 5 min. y 8 seg.

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Transcripción:

El verbo ver tiene en el Evangelio de San Juan una profundidad especial. Porque ver en San Juan es como leer lo que Dios nos está presentando. Es como entender, no se limita simplemente a la luz que llega a nuestras retinas, sino que ver es como leer la realidad, como entender el momento que estoy viviendo, el lugar en el que estoy.

Por ejemplo, cuando la resurrección de Cristo. El mismo Evangelio de Juan nos dice que llegaron Pedro y el discípulo amado, que entendemos que es San Juan el discípulo, no entró, entró primero Pedro. Pero como Pedro no había estado en el momento del sepulcro, vio, pero vio solamente con los ojos del cuerpo y no concluyó nada. En cambio, cuando entra el discípulo amado, nos dice el evangelista vio y creyó. Y añade porque hasta entonces no habían comprendido que el Hijo del Hombre tenía que resucitar de entre los muertos.

O sea que ese ver es un ver dándose cuenta. Es ver entendiendo, es ver más allá de los ojos del cuerpo. Fíjate la diferencia entre Pedro y Juan en ese texto. Pedro entró y vio, pero vio solo con los ojos del cuerpo. En cambio, el discípulo amado vio y creyó, por qué llegó a creer, porque había entendido algo. En ese caso concreto, ¿qué fue lo que entendió ese discípulo? Lo que entendió fue que cuando ellos habían sepultado a Jesús, él había estado ahí y él sabía cómo habían quedado las cosas. Y se da cuenta de que está todo, pero que no está el cadáver de Jesús. Eso no lo podía saber Pedro, pero eso sí lo sabía Juan, porque Juan había estado ahí, en el sepulcro, había estado cuando habían sepultado al Señor. Entonces, quiere decir que en ese momento él vio, pero vio con esa profundidad.

Bueno, teniendo esto claro, volvamos al Evangelio de hoy. Jesús le dice a aquella gente Ustedes vienen no porque hayan visto signos, sino porque comieron hasta saciarse. Es decir, ustedes se están quedando en el nivel superficial, se están quedando simplemente en el beneficio del milagro y el beneficio del milagro ¿cuál es? Pues mire que este hombre multiplica panes. Entonces eso es bueno para la barriga. Pero de ahí no pasaban.

Y Jesús lo que quiere es que ellos vean, pero otra vez ver no es simplemente hay un milagro, otro milagro. No, entiende. Entiende cuál es el milagro. Entiende qué es lo que Dios está haciendo. Y cuando llegamos a esta explicación, nos damos cuenta que este Evangelio también es muy provechoso para nosotros, porque ahora tenemos que preguntarnos si nosotros estamos viendo. Si estamos viendo las maravillas que Dios hace todos los días. Si estamos viendo su presencia y sus señales en nuestra historia y en nuestra vocación. Si nosotros lo estamos viendo, entonces podemos decir realmente llegamos a la fe. Como le pasó al discípulo amado. Vio y creyó.

Si nos quedamos en la superficie, si nos quedamos en lo elemental, pues lo único que nos va a interesar es con esto me siento bien. Esto me arregla mi problema. Yo puedo seguir con mi vida. Pero Cristo no quiere que yo siga con mi vida. Cristo quiere que yo tenga la vida de Él y que me deje cautivar por su Evangelio.

Sigamos entonces esta Celebración Eucarística. Me llama la atención que cuando llega el momento de la Consagración, el sacerdote levanta la Hostia consagrada. Todos la podemos ver. La pregunta es si la vemos únicamente con los ojos del cuerpo, o si realmente, mirando esa sencilla hostia entendemos y recibimos el amor que Dios nos da.

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