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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Estar en gracia de Dios, el conocimiento que nos da el Espíritu Santo del Padre y del Hijo y el amor a imagen de Jesús es el equipaje que nos lleva a la eternidad.
Homilía p031022a, predicada en 20230424, con 9 min. y 55 seg. 
Transcripción:
Trabajad, no por el alimento que perece. Esa frase la he comentado en otra oportunidad, pero quizás es bueno volver sobre esa consigna que nos da Cristo, porque es una consigna de vida. Trabajad, no por el alimento que perece. ¿Qué es lo que perece? Pues lo que muere.
¿Y a qué se refiere Cristo con lo que muere? Supongamos una persona que trabaja por el dinero. Esa persona amontona una fortuna muy grande porque ha dedicado toda su vida a trabajar por el dinero. Y esa persona que ha trabajado tanto por el dinero, pues se muere y ese dinero no se muere. Entonces, a qué se refiere Cristo con aquello de trabajar, no por el alimento que perece. Evidentemente se refiere a que para la persona que perece ese dinero también muere, porque a esa persona que perece, esa persona que muere ya ese dinero no le sirve de nada, le servirá a los herederos, por lo menos les servirá para pelear entre ellos. Así suele suceder tristemente.
Entonces Cristo nos dice que trabajemos no por el alimento que perece. Y esto nos invita a cuestionarnos ¿qué de aquello que nosotros estamos haciendo no muere? ¿Qué es lo que estamos haciendo que no muere? Es decir, en el fondo es ¿qué es lo que me puedo llevar? Porque lo que se queda en esta tierra, aunque se quede en esta tierra, para mí muere. En el sentido de que no trae ningún bien, no significa nada para mí. Entonces, trabajar no por el alimento que perece, es trabajar por aquello que me puedo llevar conmigo.
Y esto nos lleva a una pregunta tan profunda. En el fondo, la pregunta es ¿qué es lo que me puedo llevar? ¿Cual equipaje es el que puede atravesar el umbral de la muerte? Se atribuye a San Francisco una frase muy hermosa que dice lo que retienes lo pierdes y lo que entregas lo ganas. Básicamente la idea es que allí donde damos adquirimos algo que se queda con nosotros. No tanto por el volumen de lo material, ni siquiera por el valor de lo material, sino más bien por ese amor que está ahí, en lo que tú entregaste. Porque ese amor sí te lo vas a poder llevar.
Ahí hemos encontrado algo que atraviesa el umbral de la muerte y la escritura nos lo confirma en la primera carta a los Corintios, capítulo trece, donde efectivamente dice el apóstol San Pablo la fe, la esperanza y el amor quedan. Pero la más grande es el amor y dice que la fe terminará siendo teologal y siendo de un valor tan grande. La fe terminará en el sentido de que terminada esta vida, pues ya no hay espacio para la fe. Los bienaventurados verán cara a cara al Señor, y no necesitan fe, y los condenados sabrán que hay un Dios, pero ya fe no podrán tener propiamente.
El amor permanece para siempre. Lo más grande, nos dice San Pablo, es el amor. Entonces tenemos que preguntarnos por la calidad de nuestro amor y tenemos que preguntarnos si en nosotros hay amor verdadero. Porque no todo lo que pasa con el nombre de amor es verdadero amor, pero el amor verdadero, el amor a imagen de Cristo, el amor que marca una diferencia, el amor que trae un bien, ese amor, ese amor. Ese traspasa el umbral de la muerte.
¿Qué otra cosa traspasa el umbral de la muerte? Recordemos la Palabra de Dios. Dice la Palabra de Dios. De hecho, son palabras de Cristo. El cielo y la tierra pasarán. Mis palabras no pasarán. Es decir, aquel que conoce la Palabra, aquel que conoce esa verdad que Dios nos ha dado, pues tiene algo que atraviesa la muerte. De hecho, en otro pasaje dice Cristo también esto, orando al Padre celestial, le dice En esto consiste la vida eterna, en que te conozcan a ti Padre y a tu enviado Jesucristo. Y de eso es de lo que se trata el conocimiento de la escritura. Conocimiento de la escritura no es llenarnos de mucha bibliografía, aunque la bibliografía bien utilizada puede hacer mucho bien. No es tener muchísimo conocimiento de lenguas bíblicas, aunque las lenguas bíblicas bien utilizadas nos pueden ayudar extraordinariamente. Pero no consiste formalmente en eso.
En lo que consiste es en conocer lo que la Escritura nos quiere dar y lo que la Escritura nos quiere dar es el conocimiento de Cristo. Entonces, si yo conozco a Cristo, si yo conozco la verdad de Cristo y conozco en Cristo la revelación del Padre celestial, en eso consiste la vida eterna. Y es evidente que al conocer la vida eterna, pues tenemos algo que traspasa el umbral de la muerte, o sea que el amor genuino traspasa el umbral de la muerte. Amor a imagen del amor de Cristo. La verdad en cuanto conocimiento del Padre y del Hijo. Conocimiento que nos da el Espíritu y lo imprime en el corazón. Traspasa el umbral de la muerte.
Pero hay todavía otro, otro equipaje que no debemos olvidar. Y ese equipaje que traspasa el umbral de la muerte es la amistad con Dios. Porque no es solamente que tengamos conocimiento. No es solamente que tengamos una buena voluntad. Es que estemos a paz y salvo con Él. Que estemos en gracia de Dios. La gracia de Dios. Y esto también lo confirma la Escritura cuando dice a los que llamó, los justificó, a los que justificó, los glorificó.
Entonces, fíjate, la justificación sucede por la gracia, y la gracia es semilla de gloria. Entonces el estar en paz con Dios, el encontrar esa paz con Él. El estar en amistad con Él como Él quiere que estemos, en amistad con Él, no como a mí se me ocurra. El estar en auténtica amistad con Él, o sea, el estar en gracia es algo que de la tierra nos envía la gloria del cielo. Eso traspasa el umbral de la muerte. Entonces, fíjate la respuesta tan hermosa que hemos encontrado.
El equipaje que uno tiene que tener a la hora de morir es poniendo ahora las cosas en orden. Primero, estar en gracia de Dios, en gracia santificante, en amistad con Él, para lo cual el camino ordinario y principal son los sacramentos vividos con fe. Segundo, necesitamos conocimiento de quién es Dios Padre y su Hijo Jesucristo. Conocimiento de la palabra. Sic discamus in terra, esto aprendamos en la tierra, lo que es útil. Quod prodest in cielum, lo que aprovecha para el cielo. Así hablaban los padres de la Iglesia. Hay que conocer la Palabra de Dios y luego hay que amar en el camino de Cristo la gracia, la verdad y el amor. Ese es el equipaje que hay que tener, porque ese equipaje nadie te lo va a quitar. Dinero, Aplausos, fama, poder, placeres. Todo eso se queda. Todo eso se pierde. Pero esto la gracia, la verdad del amor según Cristo, es equipaje con el que podemos ir a la eternidad y que la gloria sea para el Señor.

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