Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Estamos en tiempo de persecución, al igual que al inicio de la Iglesia: hay discusión, calumnia, escándalo, juicio falso, endurecimiento ante la gracia, ira, tortura y muerte.

Homilía p031015a, predicada en 20180416, con 6 min. y 46 seg.

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Transcripción:

La primera lectura de hoy está tomada del capítulo sexto de los Hechos de los Apóstoles. Este capítulo nos cuenta la elección de los primeros colaboradores de los apóstoles, llamados desde entonces diáconos, palabra que significa servidores. Originalmente, estos diáconos fueron elegidos para colaborar con las obras de caridad propias del pueblo cristiano. Pero nos damos cuenta que muy pronto la caridad que ellos tuvieron que servir fue de un nivel superior.

Efectivamente, el libro de los Hechos de los Apóstoles nos cuenta obras prodigiosas que fueron realizadas por dos de estos diáconos. Uno de ellos de nombre Esteban, otro de nombre Felipe. No debemos confundir este diácono Felipe con el apóstol Felipe del que nos hablan los evangelios. Estos dos diáconos fueron realmente sobresalientes por su fe, por el poder del Espíritu en ellos.

En el caso de Esteban, es especialmente el don de la sabiduría y la fuerza de la predicación lo que destaca. Pero luego otra forma de fuerza, la fuerza necesaria para soportar el martirio. Estamos hablando, en efecto, del primero de los mártires de nuestra Santa Iglesia Católica. San Esteban es llamado por eso el protomártir. Porque la palabra protos en griego significa precisamente el primero. Esteban, el protomártir.

Nos ayuda también a entender qué clase de persecución han sufrido y siguen sufriendo. Seguimos sufriendo los cristianos en este mundo. Es un proceso que se va desarrollando paso a paso. Si repasamos lo que nos cuenta este capítulo sexto, vemos que es lo que sucede.

Primero hay una discusión. Algunos judíos que no creen en la resurrección discuten con Esteban. Esa es la primera fase, la discusión. Entrar en discusión. Pero resulta que la fuerza del Espíritu en Esteban es incontenible. No pueden vencerlo con la sola discusión. Entonces viene la segunda fase, la calumnia. Vamos a decir que este dijo. Se trata de algo inventado. Es una calumnia. Luego viene la tercera fase. No basta con regar unas cuantas mentiras. Es necesario producir alboroto. Es necesario producir escándalo. Es necesario sacudir a la opinión pública. Es la tercera fase del escándalo.

Luego viene la cuarta fase. Una vez que se ha producido el escándalo, entonces vamos a realizar un juicio. Pero, por supuesto, es un juicio amañado. Es un juicio tramposo, como lo que sucedió en el caso de Cristo, como lo que sucedió en el caso de Pablo, como lo que ha sucedido en tantos casos. Un revestimiento falso de justicia para hacer creer ante la opinión pública que es, va. En el mejor interés de todos que se acabe con esa plaga que son los cristianos. Entonces ese es el juicio falso.

Por favor, ten presentes los pasos que vamos enumerando. Discusión que al principio parece muy civilizada. Después calumnia, después escándalo, alboroto. Después ¿Qué sigue después? Juicio falso. Y después del juicio falso que sigue.

Es impresionante lo que nos cuenta el texto de hoy. Vieron su rostro dice. Y les pareció el de un ángel. Es decir, que Dios les estaba dando pruebas. Pruebas de quién era Esteban. Pero rechazaron esas pruebas. ¿Qué indica esto? Indica resistencia a la gracia. Endurecimiento. A pesar de ver con claridad la verdad. Se sellan, se blindan, no quieren ver. Después va a suceder que tampoco quieren oír. Por eso, cuando llega el martirio de Esteban, se tapan los oídos. No quieren ver, no quieren oír. Endurecimiento ante la gracia.

Y después ¿qué viene? Ira. Ira incontenible. Ira que ellos no saben de dónde viene. Nosotros, si, viene del infierno, viene del diablo que está tratando de extinguir la obra del Evangelio. Y luego el séptimo paso, la tortura y la muerte, la condena. Estos son los pasos típicos de la persecución y es necesario conocerlos bien, porque también en nuestra época suceden.

Yo no me voy a considerar ningún mártir, pero a mí me ha pasado que uno intenta hacer una conversación decente y la gente empieza a calumniar, cura pederasta, no sabes nada de mí. Yo no tengo, gracias a Dios, no tengo nada que ver con ese crimen. Y sin embargo viene la calumnia y viene el escándalo y el no querer oír. Y de una vez te insultan. Tenemos que darnos cuenta que los tiempos que vivimos son difíciles, pero no nos vamos a asustar. El Señor, el Rey de la Gloria, está con nosotros.

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