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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La fe en la resurrección hace invencibles a los creyentes, porque los sitúa más allá de lo que pueden los poderes de este mundo.
Homilía p031009a, predicada en 20130415, con 4 min. y 54 seg. 
Transcripción:
Creo que es bueno recordar por qué aquella primera generación de cristianos recibe tan dura oposición. No te has preguntado eso. Es decir, ¿Qué era lo que hacía tan peligrosos a aquellos hombres y mujeres como para que tomaran la resolución de eliminarlos? Por ejemplo, hoy, en la primera lectura del capítulo sexto de los Hechos de los Apóstoles, encontramos el verdadero odio con el que tiene que enfrentarse un hombre lleno de sabiduría y cargado de las señales y prodigios que el Espíritu Santo le concedía realizar. ¿Qué hay de malo? Es decir, ¿Qué es lo perverso en el caso de una persona de esas? ¿Por qué resulta tan incómoda y por qué hay que salir de ella? Por qué hay que Eliminarla. Esa es la pregunta que nos hacemos. Resulta que la resurrección, la proclamación de la resurrección de Cristo, es el mensaje más revolucionario que nos podamos imaginar. Porque resulta que en la cruz. Pero digo antes, en el proceso que llevó a la condenación de Cristo, y luego en la manera cómo fue torturado y finalmente murió. En ese camino, en ese proceso, las fuerzas desencajadas, desencadenadas de este mundo cayeron sobre este inocente, sobre Jesús. Lo que quiero decir es todo lo que el mundo puede hacer para aterrorizar, y para marginar y para aplastar y para triturar a una persona. Eso fue lo que le sucedió a Cristo. Si se habla de la resurrección de Cristo, se está diciendo que ni siquiera las fuerzas más intensas, ni siquiera la violencia más espantosa, ni siquiera los terrores peores, son capaces de frenar ese mensaje. Mensaje de amor y de gracia del Señor. No se le puede frenar. Una vez muerto el Señor, una vez consumada la muerte, ya no hay nada más que se pueda hacer contra Él. Y si ahora resucita, si vive resucitado, pues los mismos poderes que cuando él estaba en vida podían intentar asustarlo o podían tratar de marginarlo, o podían tratar de reducirlo a la insignificancia. Ahora no pueden nada. El que ha resucitado está más allá de los poderes de este mundo. Ya no se le puede asustar. Ya no se le puede manipular. Ya no se le puede marginar. Una y otra vez. Los textos de la Pascua nos están recordando que no se puede hacer nada para frenar a ese que ha resucitado de entre los muertos. No se puede hacer nada. Y esto significa que aquellos que se unen al Resucitado, aquellos que ponen su fe y su confianza en el Resucitado, esos tienen su esperanza más allá de lo que pueden lograr los príncipes de este mundo. Es decir, el que pone su confianza en el Resucitado, ya no hay manera de frenarlo, ya no hay manera de detenerlo, porque tiene una esperanza que está más allá de lo que logran los poderes de este mundo. Los poderes de este mundo llegan hasta asustar a torturar y matar, y punto. No pueden hacer más. Pero si una persona resucita. Y si esa resurrección se promete para aquellos que se unen a él. ¿Qué se hace con la gente que crea en el Resucitado? Son personas que van a tener un valor incalculable. Son personas que van a tener valentía, que van a tener coherencia, van a ser insobornables. Y esas personas son muy peligrosas y por eso tratan, aunque en vano, de frenarlos. Y eso fue lo que intentaron con Esteban. La continuación de esta historia nos mostrará que el que está unido al Resucitado vence incluso la cruel persecución, vence las calumnias, porque está unido al que tiene la victoria y por eso no puede tener otra herencia, sino victoria.

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